Chernóbil 25.

El 26 e abril se celebra el vigesimoquinto aniversario del accidente de Chernóbil, la segunda catastrofe  más importante en la breve historia de la energia nuclear, tan sólo superada en el triste ranking por las dos bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Fukushima, la central japonesa afectada por el terromto del pasado mes de marzo, hace que el accidente de la central nuclear de  Chernóbil vuelva a estar presente en los medios de comunicación de masas y seguro que el aniversario no pasa desapercibido.

Durante todos estos años Chernóbil no se puede decir que haya pasado al olvido, se han publicado libros, documentales y telefilms, y, sobre todo la red alberga infinidad de webs y blogs dedicados al accidente. La ciudad de Pripiat (la ciudad más cercana a la central), los liquidadores, la evacuación, el cancer, las deformaciones todo ello está en la web. Chernóbil figura con derecho propio como uno de los sellos más importantes de nuestra era. Por eso me resulta complicado acercarme a Chernóbil, contra algo que no sé haya contado ya. Y lo que siento ante esta tragedia supongo que será similar a lo que sienten varios miles de millones de personas. Pero aún así algo creo que tengo que decir.

La carta de Chernóbyl en el TS (Fotografía cortesia de Sr. cabeza)

Por un lado y como anécdota introductoria Chernóbil aparece en los juegos de mesa, al menos en uno, Twilight Struggle, el juego de la guerra fria. En el juego, como no,  Chernóbil es un evento que favorece al jugador yanqui. Y de que manera,  el jugador soviético no podra colocar puntos de influencia en una región que el jugador americano determine. Normalmente será Europa o Asia, regiones en las que el normalmente bajo nivel de DEFCON prohíben los golpes de estado y realineamientos. Con todo es una carta muy poderosa para jugar como headline, pero que en manos del soviético se convierte en agua de borrajas.

La verdad es que resulta difícil evaluar el impacto de Chernóbil en el contexto de la guerra fria. ¿Aceleró la desaparición ed la Unión Soviética? No lo sé. Lo que sí está claro es que impactó en el secretario general del PCUS Mijaíl Gorbachov. A una mesa desbordada por las cartas que contaban el sufrimiento de las madres de los soldados en Afganistán, se le sumaba el oprobio internacional que causaba la nube radioactiva expandionse por toda Europa. Gegún Vladislav Zubok la catastrofe de Chernobil suponía para Gorbachov  una revelación;  la guerra. Hemos aprendido que puede significar una guerra nuclear llegaría decir en el Politburo. La política exterior soviética y su relación con los EEUU cambió. A pesar de tener en contra a los generales del ejército y a la Casa Blanca de Reagan, aposto por una doctrina militar, que descartaba la victoria en un escenario nuclear y confería al ejército objetivos (y recursos) más modestos. Queda por saber si, tal y como temían los generales, esa desleración del esfuerzo militar supuso algo en la caída de la URSS. Sin embargo, y por otro lado, no parece que el uso civil de la energía nuclear en la Unión Soviética (ni en las repúblicas herederas) fuera cuestionado por Gorbachov.

Así Chernóbil y Afganistán quedan como los dos grandes símbolos de los últimos años de la URSS. La sociedad civil soviética se enfrentó a dos grandes desgracias provocadas por los errores del estado soviético.

En Ucrania y Bielorrusia los afecatados por la radiación liberda tras la accidente fueron evacuados tarde y mal. Primero, y más de 24 horas después, lo fué la ciudad de Pripiat a sólo 3 quilométros de la central, después, mucho más tarde, los pueblos de más allá, de mucho más allá. Llaman la atención los videos de la evacuación, de la jornada del 26 de abril en la ciudad del Pripiat donde la rutina de la ciudad se mantiene a pesar de que los habitantes les llame la atención las mascaras de los agentes de la policía.  Nada sabían y poco más les dijeron el día siguiente salvo que les trasladaban a la región de Kiev. Y en Kiev menos se sabía. Habría que preguntar a los más periodistas deportivos más veteranos. El 2 de mayo de 1986, una semana después del accidente, el Dinamo de Kiev jugaba la final de la Recopa de Europa contra el Atlético de Madrid en Lyon, y la ganaban con un espectacular 3-0.  Era un Dinamo fabuloso con jugadores como Blojín, Zavarov y Belanov, pero  ¿sabrían algo de lo que ocurría en esos momentos cerca de sus hogares? ¿Expresaron temores en algún momento? Yo no he podido, o no he sabido, encontrar nada, así que me imagino que nada de lo que estaba ocurriendo era todavía conocido, salvo el desplazamiento de la población. De la gravedad de la fuga radiactiva nada.

Lo cierto es que la tragedia de Chernóbil, simbolizada en la ciudad de Pripiat -en aquél entonces con 40.000 habitantes-, me trae a la memoria otra ciudad que dejó de existir Pompeya,  mientras en la ciudad ucrania es la chimenea de la central lo que domina la ciudad, en la ciudad romana era el Vesubio. Y el Vesubio terminó con la vida en esa ciudad.

Pripiat. Al fondo la silueta de la central de Chernóbil.

Hoy Pompeya es un festín para arqueologos y turistas. Los arqueologos pueden ver in situ como era la planta de una ciudad romana y que elementos urbanos constituían la vida pública y privada de un romano. Hoy en día también hay turistas en Chernóbil, en Pripiat, y también los arqueologos podrán echar un vistazo a lo que era un ciudad soviética típica. Y lo que vean quizá nos sorprenda. En mi caso me llaman la atención la abundancia de recursos públicos, los parques, el mmobiliario infantil, la piscina, el estadio de futbol, pero sobre tooo el espacio. Que diferente resulta unz ciudad ajena a la presión inmobiliaria, donde el metro cuadrado, y más en el centro de una de ciudad, es de oro. Casi es un lujo contemplar el urbanismo de Pripiat, pero habra quien eche pestes de los grises y aburridos bloques soviéticos.

No quiero, para finalizar, propiciar ningún encendido debate a favor o en contra de la energía nuclear. Me temo que mi postura es bastante estalinista en este asunto. Si es para un beneficio de la humanidad, que así sea. Pero como cuenta Stanislav Lem en sus Diarios de las Estrellas; en un futuro indeterminado el intrépido Ijon Tichy es llamado como representante de la Humanidad para dar cuenta de los logros de esta ante las civilizaciones del espacio. Como uno de los pocos logros que puedan impresionar a semejante audiencia presenta el control sobre el átomo, la energia nuclear “-¿Y para que la usan? ¿ desvío de continentes?- le preguntan” “-No, destruir ciudades-“. Exactamente eso es la energia nuclear en manos del hombre. Bueno destruir ciudades, encender luces de neón y generar beneficios.  Unos valores más acorde con la sociedad imbécil que vimos, que prefiere despilfarrar, y entre otras cosas ver a sus bomberos luciendo palmito en los terribles calendarios que tan de moda están ahora; nada que ver con los héroes anónimos, personas normales y corrientes que apagaron el fuego de Chernóbil. En fin está sociedad va a morirse de exceso de kilowatios.