1960 carrera hacía la Casa Blanca. Kennedy contra Nixon

De vez en cuando este blog dirige su atención a las novedades del mundo editorial de los juegos de mesa. No es que sea está la función primordial de este blog, pero en algunos casos no se puede evitar y menos en este.

Gabinete Lúdico, una nueva editorial, va a lanzar al mercado español, parece que de manera inminente, 1960: Carrera hacía la Casa Blanca. La edición española de 1960: The making of the president.

Desde que se conoció el proyecto en las páginas de la bsk hasta ahora ha pasado más de un año. Un año en el que los aficionados más entragados quizá nos hemos portado de una manera un tanto histérica, pero el proyecto ya está dando sus últimos pasos.

1960: Carrera hacía la Casa Blanca, es un juego de mesa que reproduce la lucha entre Richard Nixon, el candidato repúblicano, y J.F Kennedy, el demócrata en las elecciones presidenciales americanas que debían dar con el subsituto de Dwight Eisenhower. Un juego que recrea la lucha estado por estado por conseguir el mayor número de representantes que finalmente decidan si el candidato del burro o el del elefante es el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Para conseguirlo deberemos hacer un bueno uso de nuestros recursos, de los debates televisivos y de los eventos extraodinarios.

1960. The making of the president fue editado en su versión norteamerican en 2007 por Z -Man Games, y fue diseñado por Christian Leonard y Jason Matthews, este último, coodiseñador junto a Ananda Gupta del juego de la guerra fría Twilight Struggle, del que 1960 es un heredero directo, y del que llegan noticias de una posible futura edición internacional que incluya el castellano.

La edición española de Gabinete Lúdico a parte de darnos la oportunidad de jugarlo en castellano, y así dar la opción de llegar aun público más amplio, ha sufrido un rediseño gráfico en su totalidad, en lo que a mi respecta me resulta ahora más atractivo.

Lo cierto es que yo observó toda esta aventura con bastante expectación. De la misma manera que sucedió con Agrícola y Homoludicus. Son apuestas arriesgadas, donde la gente se juega dinero. El caso es que yo no tengo ningún interes crematístico en el asunto, pero si que es cierto que me gustaría que este hobby rompiera un poco sus barreras naturales. Casí toda mi colección es de importación, los reglamentos y ediciones son inglés, el desconocimiento de esta afición es generalizado.

Aún viviendo en la sociedad del ocio, donde artefactos como las consolas o moviles ocupan los hogares y el tiempo de diversión de tantas personas, los juegos de mesa son considerados como entretenimientos banales que no van más allá de tirar los dados. Lo cierto es que es díficil encontrar alguién dispuesto a darles una oportunidad.

Gabinete Lúdico distribuira 2000 copias de 1960. Me imagino que en los lugares de distribución habituales, las tiendas especializadas (físicas y on-line) y con suerte algún gran centro comercial. 2000 copias no es ninguna tirada extraodinaria, pero aún así ese número provoca el excepticismo de los (pocos) conocedores del ramo, que calculan que en el mejor de los casos necesitaran 2 años para venderlas. Ese es el panorama del juego nacional, imposible de considerar como una industria floreciente, si no, más bien, como una aventura marcada por los gustos personales.

En mi caso, claro está, me hare con una copia, a pesar de que tanto Nixon como Kennedy despierten una profunda antipatia, de que el tema me sugiera menos que la guerra fria del Twilight Struggle.  Pero, hay que reconocerlo,1960 tiene tema, historia por los cuatro costados, y la matematica electoral siempre me ha gustado. Recuerdo cuando era pco más que un niño, entoncés no existía internet, corría al ayuntamiento a que me dieran los resultados locales de la elección que fuese Por cierto que nunca he conseguido votar a un partido que haya ganado ninguna). Y si compre Agrícola, un “eurogame” puro donde el tema queda al servicio de la mecanica de juego, por que no voy a hacer lo mismo con 1960, mucho más cercano a los juegos que más disfruto. Puede que este planteamiento me situe cercano a la para mi desdeñable tesis de “hay que ayudar” pero, creo, que de verdad son otros los motivos últimos.

En fin, que si hay algún visitante desprevenido espero que estas lineas le hayan provocado su curiosidad. Si le interesa el tema, si no ha vuelto a jugar desde el mítico “La Fuga de Colditz”, si quiere comprobar que hay más que monopolis, trivial y risk en el mundo del tablero esta es su oportunidad.

1960 es un juego para dos personas, y viendo mi experincia personal con el Twilight Struggle un juego ideal para jugar con la pareja. Juegos dinámicos y con mucha, mucha tensión que hacen de ellos una experiencia lúdica sorprendente por lo satisfactoria, y que además te meten en una historia.

Nixon disfrutando de 1960 carrera hacia la Casa Blanca

Sólo una cosa más desde el Instituo de Estudios solarísticos deseamos toda la suerte para Gabinete Lúdico, y si alguién tiene más interes por la politica y los juegos puede consultarlo aquí

La Gran Guerra 1914-1918. Trincheras, motines y amapolas.

Los periodos vacacionales tienen, bajo la circunstancia que sea, algo que siempre es de agradecer, se rompe la rutina del día a día y uno encuentra espacios de tiempo donde solazarse. Unos cuantos días en casa de mi madre han servido para volver a ver a unos pocos viejos amigos y leer, tan sólo, un par de libros de esa lista que cada vez es más grande, probablemente ni cuando me jubile pueda dar cuenta de todos los títulos que tengo esperando.

Uno de los libros al que he dedicado las horas libres que permite la solidaridad familiar, no hay nada como una abuela altuistra y desinteresada, ha sido Breve historia de la primera guerra mundial del historiador inglés Norman Stone, y editado por Ariel el pasado otoño del 2008.

Breve historia de la Primera Guerra Mundial es una excelente sintesis de la “Gran Guerra”, la querra que debía acabar con todas la guerras que decían los estadistas de la epoca.

Norman Stone consigue lo que no logra Michael Howard y su La primera guerra mundial editado por Crítica, esto es un libro apasionante que no es lastrado por una sucesión abrumadora de nombres de generales, cuerpos de ejercito y campos de batalla. Afortunadamente para el lector Breve Historia de… es una sintesis con una interpretación brillante  y con pocas revelaciones extraoidinarias. Aunque puede que a alguién llamé la atención la consideración de fracaso que da al bloqueo de las Potencias Centrales por parte de la Entente. En este sentido Stone afirma que el bloqueo sirvió a la industria alemana para concentarse en la guerra, y el colapso ecónomico se debera a la mala planificación que hizó el imperio alemán de su economia de guerra.

Pero el libro es mucho más que eso, que la sintesis, Stone nos descubre la inpetitud de los altos mandos militares de la época, y pese algún caso aislado de brillantez (Brusilov, von Below), nos encontramos con viejos generales superados por la técnica de la guerra moderna, preocupados por llevar a cabo una ofensiva victoriosa que acabara de una vez por todas con la guerra. Roza el patetismo leer el testimonio de un oficial del estado mayor británico tras la 3ª batalla de Ypres. “Conforme se aproximaba (al campo de batalla), no pudo contener las lágrimas y preguntó al chófer: “¿Ahí enviamos a los hombres?”. Esta misma ofensiva le sirve a Stone para mostrar su humor británico, siempre presente, “la tercera ofensiva de Ypres hizó más desanimar a las clases instruidas que cualquier escrito de Lenin”, otra muestra de ese humor  “el general Robert Nivelle estuvo a punto de acabar con el ejército francés, y el mariscal de campo sir Douglas Haig se esforzó por hacer lo propio con las tropas británicas -decían de él que era el mejor general escocés por cuanto era quien más bajas había provocado entre los ingleses.”

Pero si la vida de los soldados alemanes, austrohungaros, franceses y británicos no valía nada para los estados mayores imperiales, peor eran lo casos de los soldados italianos y rusos, que eran tratados como autenticas reses por sus oficiales. Aterra leer el comportamiento de Cadorna fusilando a uno de cada diez de los hombres de un batallón que había fracasado en su misión, prohibiendo la prensa en el frente por derrotista o acusar a su ejercito de deserción ante la derrota de Caporetto.

En este punto me detengo algo y me permito una digresión totalmente personal. Me resulta tentador hacer un comentario sobre la opinión pública y lo fácil que resulta de manipular. En aquel entonces se libraron batallas que eran autenticas carnicerias simplemente por prestigio y por dar algo de comer a la opinión pública que soportaba los gobiernos que permitían que la guerra se prolongase. Los “salientes” aparecían en la prensa como algo que mantener a toda costa, a pesar de su nula importancia estrategica y la sangría que suponía mantenerlos. De tal manera hay que ver la mayor campaña de la guerra, Verdún. Una fortaleza de relativo valor que costó un millón de vidas. O de la ofensiva del Somme, el intento británico de liberar la presión sobre Verdún, que terminón con 400.000 británicos muertos, 60.000 de ellos muertos en la primera jornada.  Todo eso entoncés se justificó y la opinión pública lo aceptó. Y viene a mi  memoria una película, Capitán Conan, y un documental, El heroíco cinemátografo, donde se ve perfectamente el desprecio que llegan a sentir los soldados del frente por la sociedad civil, que vivía como si nada de lo que estaba ocurriendo les afectase. Ya digo que es tentador empezar a hablar  de estos tiempos que corren, pero por una vez me voy a abstener de amargar a la concurrencia, sólo de recomendar su visón junto con la de la ya legendaria Senderos de Gloria de Stanley Kubrick.

Hay otro punto más a destacar en Stone, quizá por su estancia en Ankara es su tratamiento del imperio otomano muy lejos de los habituales tópicos que pueblan la historiografía occidental. Y también uno de los puntos obscuros de este historiador, ya que se niega considerar como tal el genocidio armenio por parte de los turcos.

En cualquier caso un libro absolutamente recomendable para quien quiera tener una idea general de la Gran Guerra, agil, atrevido, divertido, si es que semejante termino es oportuno, y de tan sólo 200 páginas (y que incluye tanto fotos en color como en blanco y negro ademas de los habituales mapas de los diferentes frentes).

Pero, aún así, aún reconociendo que conozco más de un periodo quizá un tanto ensombrecido por la Segunda Guerra Mundial (cualquier habitual de las librerias, cines o de las tiendas de videojuegos sabrá por que lo digo) sigo sin comprenderlo en absoluto, ¿como es posible que se entregaran a semejante carniceria con entusiamo cantidad de jovenes bien formados? ¿como fué posible que los diferentes imperios se entregaran a una guerra que sin ser, tal y como apunta Hobsbawm, ni ideólogica ni de liberación, solo contemplara la aniquilación total del enmigo? Está claro que las respuestas estan en la estratura imperial de los contendientes, pero aún así, alma debil que es uno, sigue viendo la primera guerra mundial como un espectáculo aterrador, una orgia de violencia sin sentido que solo debiera aparecer en las novelas de ciencia ficción que describen imperios galácticos crepusculares. Pero nuestro mundo tuvo una, hace tan sólo 90 años, cuando era impensable que algo así ocurría, cuando parecía que se había alcanzado el final de la historia.

La Gran Guerra y los juegos.

Quizá a alguien le resulte contradictorio, pero la literatura militar me aburre profundamente. Aquellos libros que se centran en los aspectos más puramente técnicos, el orden de batalla, los desplazamientos de los regimientos, las tecnología, etc, etc consiguen tanto hastio como los libros técnicos. Sólo en la medida que un libro consiga trasladarme el palpito vital de la época, o por lo menos de aquel que lo escribe, por que hay cada uno que no parece persona si no un máquina, consigo interesarme por un libro bélico. Y es que para los aspectos estratégicos, tácticos, y demas lisonja castrense tengo los juegos de mesa, y la Primera Guerra Mundial ha sido tratada con cierta profusión.

Podemos encontrar casi 400 juegos inscritos dentro de esta temática en la base de la Board Game Geek, como siempre una base de datos como siempre discutible, matizable y como poco confusadesde pesos pesados como el monstruoso La Grande Guerre 14-18 y exaustivo , a livianos como el Wings of War, o algunos metidos con calzador como el Tannhäuser, o cercanos pero no pertenecientes como Reds! The russian civil war 1918-1921.

Y ahora en un nuevo atrevimiento me permitire destacar algunos de todos esos, si bien es cierto que apenas si habre jugado a media docena de todos ellos. Mi criterio es aquí tan difuso como el de la Board Game Geek a la hora de elaborar listas.

Los estrátegicos. Los juegos que recrean la Primera Guerra Mundial en su totalidad, en general son monstruos, que exigen un espacio y un tiempo, que sólo tienen los clubes dedciados a los wargames, aunque muchos de ellos tengan su versión electrónica.

La Grande Guerre 14-18 (1999) Azure Wish

Como todos lo juegos de la editora francesa Azure Wish un exceso. Recoge la totalidad de la Primera Guerra Mundial, con atención a los diferentes modalidades de comabte que se dieron durante la campaña.

Enorme prestigio, pero ¿quién lo ha jugado?

Storm of Steel (2007) Decision Games

Otro monstruo, de la mano de la editora más clásica, por no llamarla rancia, de todas. Multiples erratas, aunque parecen ya solucionadas con sus últimas “living rules”,un diseños gráfico de otro tiempo. Pero a este si que me gustaría tener la oportunidad de poder jugar algún día. Me parecen muy interesantes las cartas de objetivos y los pequeños mapas para resolver la guerra submarina.

The Great War in Europe -Deluxe edition (2007) GMT Games.

Actualización de un clásico por parte de la principal editora de wargames de estos tiempos. Sin embargo el binomio Ted Raicer, quizá el más reputado diseñador de juegos del periodo, y GMT Games no dio el resultado esperado. Un juego precioso, pero como en otros muchos casos, aunque más habituales en compañias como Decision Games o Avalanche Press, que no se puede jugar.

Paths of Glory (1999) GMT Games.

Uno de los best-sellers de los wargames, el gran bombazo de Ted Raicer. Juego de los llamados de motor de cartas. Innovador, agil, inteligente y todo los adjetivos que se quieran. En mi caso sirvió para volver de nuevo a los wargames tantos años depués. En un principio me desconcerto su nivel de abstracción y me llevó a dudar de él. Pero reconozco que tiene mucha más dosis de simulación de lo que en un principio supe ver. Eso si, desencadenar la revolución rusa sigue pareciendome imposible. Este esta en mi colección, y permite jugar toda la primera guerra en Mundial en un día. Grande.

Campañas y Batallas de la Primera Guerra Mundial

No sólo hay juegos que cubren la totalidad de la guerra, también hay lugar para las principales campañas y batallas. Aquí y en función del detalle del juego nos podemos encontrar con juegos injugables o más accesibles.

Grand Illusion . The 1914 campaign in the West(2004) GMT Games

Otra vez Ted Raicer. Cubre los primeros meses de guerra desde el fallido plan Schieffen hasta la “loca” carrera hacía el mar de las potencias centrales y los aliados.En un juego más clásico, no incorpora cartas, pero sigue siendo a su modo innovador. Agil, tenso, con condiciones de guerra acordes a la epoca (aunque hay quien piensa que eso es un error de diseño). Muy recomendable por muchas cosas, una de ellas es su precio, 35 dolares.

Rock of the Marne (2008) MMP Publishing/The Gamers

Uno de los juegos más recientes dedicados a la Primera Guerra Mundial. Realizado por una de las compañias más prestigiosas, The Gamers, dentro de su serie SCS. En esta ocasión el escenario elegido es la sefunda batalla del Marne, agosto de 1918, tras la fallida operación Michael del imperio alemán. Supueso la prueba de fuego para los novatos soldados yanquis. Dimensiones muy manejables, varios escenarios y la experiencia de una serie ampliamente probada y jugada son varios de sus avales.

1914. Twilight in the East (2007) GMT Games

Uno de los monstruos a los que más arriba mencionabamos, 5 mapas de juego, más de ¿2000? fichas de juego. Un enorme estudio de lo que fue la guerra en el este en los primeros meses de la guerra mundial. Cubre tanto las batallas por los lagos Masurianos y Tannenberg, como la ofensiva rusa en Galicia. Este está en mi colección, un capricho con el que todavía me estoy pelenado con sus reglas. Cuando me jubile y viva en Florida es probable que pueda jugarlo (eso si no se lo han comido para entoncés las termitas). Eso sí, es precioso.

Otros juegos.

Pero no sólo hay juegos sobre las grandes batallas y campañas de la Primera Guerra Mundial, podemos encontrar juegos donde emular al barón rojo, a Lawrence de Arabia,  o convertirnos en capitán de un barco de guerra alemán en el Indico amenazando las rutas comerciales aliadas, o estar a la cabeza de una pequeña unidad asaltando las trincheras aliadas. Como siempre, los juegos de mesa ofrecen un amplio abanico de posibilidades.

Landships (1994) Clash of Arms.

Un juego del “alternativo” Perry Moore, ya es algo viejito, y se nota, sólo, en su diseño gráfico, que en sus unidades de infanteria resulta un poco pueril. Por lo demás un gran juego que recrea a nivel táctico los combates de la Primera Guerra Mundial. da un poquito de vena ver a los tanques, paquidermos de acero, estropearse en el primer obstaculos. Pero es un buen juego.

The Kaiser´s Pirates (2007)

Lo cierto es que de este juego poca cosa sé, tuvo una edición más o menos independiente, y su exito le llevó a GMT Games a fijarse en él. Lo mantiene en su sistema de Pre Order P-500. Un juego de cartas que reproduce los intentos alemanes por llevar la escasez a los británicos, lo pongo por su originalidad. Aunque sin duda el premio debe ser para el siguiente juego.

The Pursuit of von Spee (2008) Jeux Grenier Games

Este juego es la obra de Eric Grenire, que se ha autoeditado su obra, producto del amor al hoby y el saber hacer. El juego versa sobre la (desconocida) guerra naval entre Alemania y Gran Bretaña en los oceanos Pácifico e Indico. Un juego del que sólo podemos comentar las impresiones, estupendas, que dejo en la Bsk Rumiñahuai, en su reseña de este juego.


Blue Max (1983) GDW

Un clásico en los juegos de mesa. En el mercado de hoy en día hay juego más populares, incluso algunos le superan. Pero este fue uno de los primeros, y muy popular. Los combates más “caballerosos” de la guerra. Lejos de la Marea de Acero de Junger y cercanos a la Gran Ilusión de Renoir. O como pilotar un Albatros DIII y no morir en el intento.

Y eso es todo, otra vez la sensación de que me he excedido: La red no es buen espacio para soltar rollos, y a la vez que he dejado un montón de cosas que contar como los motines y las amapolas. En fin, habra más entradas dedicadas a la Gran Guerra, que remedio.

¡Thalassa, thalassa! (¡El mar, el mar!). Historias de la historia

¡El mar! ¡El mar! Y se pasaban la consigna de boca en boca. Entonces empezaron a correr todos hasta los de retaguardia, y las bestias de carga, y los caballos eran espoleados. Cuando todo el mundo llegó  a la cima, inmediatamente se abrazaron unos a otros, incluidos los generales y los capitanes, con lagrimas en los ojos.

La anábasis de Jenofonte X. An. IV 7 extraído de Historias de la Historia de John Burrow (Barcelona, 2008)

Una de las grandes ventajas de la era de la red global es que sin ser un profesional de la cultura, ni de la historia, ni de la comunicación, tan sólo un parado más del mundo de la construcción, a pesar de saber más de los antiguos griegos que de piropos lapidarios, se dispone de un pequeño pulpito donde acometer sus  delirantes observaciones sobre las historias, que no Historia, de la Humanidad.

Uno se piensa que tiene la libertad de escribir sin plazos acuciantes, sin una jerarquia academica que acogote los temas y enfoques, sin la obligación de ser un verdadero crítico y permitirte el lujo de leer, comentar y jugar desde la epidermis y el corazón, no desde un sistema que encorseta. El placer de poder discutir o emocionarse con los personajes de las historias, reales o no, y de no intentar trascenderles, que sean ellos quien lo hagan. Todo ello hace del blog una herramienta gozosa para aficionados como yo.

Y es que esta pretenciosa introducción viene motivada por que ayer, por fín, termine un gran libro: “Historias de la Historia” de John Burrow (Crítica, 2008). Un libro que etiquetan como historia intelectual, aunque quizá seámás apropiado la de historia de la historiografía occidental, si es que entiendo bien el termino. Aunque bien pensado la historiografía no deja ser una parte importante de la historia intelectual, pero sin olvidar nunca que sólo eso, una parte.

No es mi proposito reseñar este libro, aunque creo que es necesario señalar un par de cuestiones antes de ir al mar, al meollo de esta entrada. La primera es el amor que destila el libro por todo lo que trata. Verdadera pasión por los autores más clásicos, desde Heródoto hasta Gibbon, pasando por Plutarco, Clarendon y Carlile. Es probable que fruto de la  educación del autor que le ponía en contacto con estos autores y sus obras de primera mano.

Sin embargo, y por lo que a mi respecta, mi contacto con ese tipo de autores no suele pasar de comentarios o extractos en libros similares a este. Que yo recuerdo tan sólo he leído algun que otro capítulo de la “Historia” de Herodoto y “La Guerra del Peloponeso” de Tucidices. Quizá algún opusculo de algún historiador romano. Pero autores como Jenofonte, Tácito, Flavio Josefo, incluso Gibbon, Buckhardt o el propio Marx me han llegado comentados por otros.

La diferencia en esta ocasión es que la obra no se conforma con ser una catalogo o exihibición de erudición. El autor no duda en señalar un sus preferencias, cosa que en absoluto me disgusta, ni tampoco lamenta perdidas catástroficas de información. Pero, sobre todo, elabora una linea coherente de lo que ha sido la historiografia europea hasta el siglo XX. Quizá esta parte, la dedicada al pasado siglo, sea un tanto difusa, más convencional, quizá por que los historiadores contemporaneos le resulten menos gratos que los “antiguos”, quizá por sus enormes proporciones que rompen el placido transcurso del libro y obligan más que a profundizar a citar y reconocer.

En cualquier caso un libro que me ha vuelto a poner en contacto con el pasado a conocer nuevos, para mi, historiadores y recuperar por olvidados o desconocidos episodios o historias de la historia que tanto tienen que ver en la manera que tenemos los europeos de enfrentarnos, o de desentrañar la realidad que vivimos.

Pero yo lo que quería destacar, al menos hoy, era uno de los episodios del libro “Historias de la historia”, como es la Anábasis de jenofonte, también conocida como La expedición de los diez mil. Crónica relatada por uno de sus protagonistas, Jenofonte, el caudillo del ejército mercenario griego atrapado en medio del imperio persa.

Lo cierto es que la marcha de los 10.000 porel imperio persa, ha resultado para mi mucho más interesante que la defensa del paso de las Termópilas de  los ahora famosisimos 300. Pero vamos, nada que Hollywood no pueda remediar y hacer que me interese por las dos historias por igual.

El  ejercito de Jenofontes era un ejército de mercenarios griegos contratado por Ciro el Jovén en su insurrección contra Artajerjes II. La derrota de Ciro y posterior ejecución  de los líderes griegos tras la batalla de Cunaxa llevó a los mercenarios griegos a emprender su regreso a casa dentro de una tierra hostil y exótica. Jenofonte así lo relata en su Anábasis.

Episodio de la retirada de los 10.000 Jean Adrien Guignet (1816-1854)

Episodio de la retirada de los 10.000 Jean Adrien Guignet (1816-1854)

El momento que describe el comienzo de esta entrada, cuando los griegos avistan el mar (thalassa en griego), es el climax de esta obra histórica. Vislumbrar el Mar Negro suponía, tras casi tres años y cuatro mil kilometros recorridos, el final de las penalidades de los diez mil y el regreso a Grecia.

Una odisea, una peripecia vital de esas que tanto gustan de descubrir en nuestras acomodadas y rutinarias existencias. Burrow contempla la crónica de Bernal Díaz del Castillo de la toma de Technotitlán como una “anábasis” hispana. Y seguro que es relativamente  fácil rastrear anábasis en todas la culturas e historiografías nacionales del mundo occidental. Por supuesto algunas con mayor interés que otras.

Y sin embargo, yo echo de menos, aunque seguro que existe, la crónica de la anábisis de la legión checoslavaca. Ya he hablado con anterioridad de este fascinante episodio del siglo XX. Un acto fundacional de Checoslovaquía pero qué, ahora, sé que comenzó con una anábasis. La legión checoslovaca se merece esa narración. Ojalá que ya esté escrita y pueda encontrarla.

Para quién no lo conozca, la legión checoslovaca fue un ejercito armado por el Imperio Ruso durante la Primera Guerra Mundial en su lucha contra el Imperio Austro Hungaro. Con el estallido de la  revolución rusa, el posterior tratado de Brest Litovsk y la guerra civil rusa se vieron obligados a regresar a su patria atravesando la inmensa Rusia desde Occidente a Oriente luchando, eviatando o pactando según fuera preciso con los rojos o los blancos. Como el ejercito de Jenofonte fue un ejercito invicto que luchaba contra poderes locales o se aliaba con ellos, como ellos a pesar de sus victorias sufrieron lo indecible. No puedo sino imaginarme que cuando esos soldados checoslovacos divisaron el Pácifico que baña Vladivostok no hicieron otra cosa que estallar en gritos de Moře!, Moře! ( “El mar, el mar”)

Vladivostok, el final del trayecto

Vladivostok, el final del trayecto

Y si alguién está interesado, ya traté a la Legión Checoslovaca, aunque muy pobremente para lo que se merece, en:

- la Legión checoslovaca en Triumph of Chaos

- La Legión checoslovaca en los juegos de mesa.