Juegos de mesa. Un producto cultural (1ª Parte)

Nota: la mayor parte de esta entrada esta inspirada por la (re)lectura de “Un mundo de lectores” en Cultura de Donald Sasoon, ed. Crítica 2006

El pásado sábado tuve la oportunidad de ir por vez primera la biblioteca Tecla Sala de Hospitalet de Llobregat. Y fuí allí a compartir una sesión vespertina de juegos de mesa con viejos conocidos de la bsk. La verdad es que esta biblioteca es de esas que impresiona. Grande, con amplios y diversos espacios, llamemoslos culturales,  una amplia oferta…. sensacional en una palabra. Junto a los eternos libros, estaban los ya habituales comics y los más recientes DVDs y la conexión wifi. Mágnifícas instalaciones para que negarlo. Y ahora, con discreción, poquito a poco, estan incorporando a su patrimonio los juegos de mesa.

Pero no voy a hablar de Tecla Sala y su ludóteca, aunque quizá tenga, en breve espacio de tiempo,  sus lineas aquí. Me gustaría más detenerme en algunas consideraciones que se me ocurrieron cuando volvía a casa en esa soledad multitudinaria de los trenes de  los sábado noche.

¿Y por qué no iba a tener su espacio en una bibloteca los juegos?  ¿Acaso lo excepcional noes que todavía no lo tengan? Es cierto que son desconocidos para un amplio sector de la población, pero a mi entender cumplen perfectamente todos lo requisitos que ha de cumplir un artefacto cultural para tener su sitio en una biblióteca.

Y seguro que los pedagogos se llevan las manos a la cabeza, pero mi juicio está más enfocado por su posición en el mercado -por el interés que pueden llegar a despertar a un público que vive entregado a la sociedad del ocio y todavía no sabe muy bien que hacer con su tiempo libre- que a un pretendido, y para mi dudoso, potencial educativo.

Bien han hecho las biblotecas de las ciudades más grandes incorporando a sus fondos comics, película e internet. Productos que en otro momento no pasarían el filtro del prestigio. Y es para celebrar es que los juegos de mesa lleguen a las bibliotecas.

Pero me desvió de lo que realmente quiero hablar. Junto a la bonita experiencia lúdica del fin semana estos días se está hablando bastante de la próxima aparición de un juego editado en castellano 1960. Carrera hacía la Casa Blanca del que ya comentamos algo aquí. Las cifras de la edición, 2.000 ejemplares, y cierto excepticismo por la aventura de Gabinete Lúdico, tan lejano del fervor propiciatorio de la edición en castellano de Agrícola han vuelto a bajarme a la realidad.

Pero ¿cuál es esta realidad? Lo cierto es que sólo puedo hablar de impresiones, hechas mayor o menor fortuna, si no desafortunadas. No manejo apenas si unas pocas cifras. Pero algo conozco de este hobby y de lo que se podría considerar un primo más o menos lejano, los libros.

Como los libros, y cito ahora a Donald Sasoon, ” A diferencia del detergente, los bancos, las bebidas, los ordenadores o incluso algunas películas, pocos libros se benefician de una gran campaña publicitaria. Los editores se fían del boca-oreja, de las reseñas, de los debates y de las menciones o citas en la prensa” Si bien estos dos últimos puntos no sirven para los juegos de mesa por inexistentes, la cita es perefectamente aplicable a este submundo. Por otro lado, los juegos de mesa no gozan del prestigio del libro, del mismo Donald Sasoon “A los lectores les horroriza vivir en un país donde el 20, el 30 o el 40 por 100 de la población nunca lee. Los no lectores también sufren porque saben que tener libros en casa es un signo de estatus social, y cuando les preguntan por el motivo, adoptan un tono contrito: que si no tienen tiempo, que si están demasiado cansados después de un largo día de trabajo, que si se pondrán al día durante las vacaciones… Consideran los libros como una actividad más de ocio. Y no se equivocan”. Pero aún así los libros no son un negocio, solo los superventas.

Con todo hoy en día hay en España 4 editoriales de juegos consolidadas, Devir, EDGE, Asmodee Iberica (la antigua Cromola) y Homoludicus, varias de recien creación (Gabinete Lúdico, Bellica Third Generatio) y varios juegos autoeditados como el 1936 . Guerra Civil de Arturo García, o aventuras como la de José carlos de Diego y su “El club de los martes” Lejos quedan los buenos tiempos de CEFA y la mítica NAC.

Sin embargo casí todo el catalogo de las grandes editoriales proviene del extranjero, no me atrevo a dar un porcentaje, pero seguro que es altisimo. Las cifras del mercado español parece que aconsejan que el editor apueste “sobre seguro” con los productos más vendidos allende nuestras fronteras. Mientras que en paises como Alemania los editores de juegos, como los de los libros publican un gran numero de títulos buscando ese superventas.

En cuanto a los temas de los juegos, dice Sasson que los editores de libros saben “la gente quiere libros que les ofrezcan consejos, libros sobre política, libros sobre sexo con un contendio aceptable, thrillers y novelas de aventuras, y que muchos de los que han visto una película querrán leer la novela en que se inspiró”. En cierto modo analogo, los editores ya saben que la gente prefiere determinado tipo de jugo, su numero de jugadores, su tema, la calidad de componentes, etc.. Por ejemplo sabe que vendera mucho más un juego ambientado en la Segunda Guerra Mundial que en la Primera Guerra Carlista. O que la fantasia medieval, y la space opera atraen mucho más público que los origenes de la Humanidad. Quizá aquí haya que hacer algún comentario, auqnue dada la politica editorial de esconder los fracasos quizá meta la pata. Puede parecer que el consumidor patrio traga con lo que salga al mercado. Por ejemplo, a pesar de su exito en casi todos los paises “Los pilares de la Tierra”, el libro, que también hay versión para jugar en tablero, en Francia apenás si se vendió. Hasta donde yo sé no hay nada similar en los juegos de mesa.

(tengo que dejarlo aquí por hoy, miro el calendario y veo que es Sant Jordi, una buena excusa para compraros “Cultura. El patrimonio común de los europeos” Lo único malo del libro es la traducción del título realmente sería “La cultura de los europeos. De 1800 a el Presente” y su precio, demasiado caro, no es ningún best seller.)

Juegos de mesa. Un producto cultural. Segunda Parte

Juegos de mesa. Un producto cultural. Tercera Parte

10 thoughts on “Juegos de mesa. Un producto cultural (1ª Parte)”

    1. Esta noche lo termino, y si puedo lo corrijo. Que yo escribo directamente, por mucho que me de cuenta que este tipo de entradas necesitan de borrador.
      y gracias por el +1. Aunque no termine de encajar estos nuevos terminos “culturales”.

      1. Hola Theo gracias por la cita.
        El mundo de los juegos es muy minoritario, yo lo único que trato es de que se vea como una actividad tan (in) trandescendtal como cualquier otra. Y por supuesto que es un artefacto cultural como un libro, una película, o una canción.

  1. En apoyo de tu defensa de los juegos, te citaré una obra del gran historiador holandés, Jan Huizinga, Homo Ludens en la que dice que es la capacidad de jugar la que distingue la inteligencia humana de la de otras especies. Un libro, breve, muy interesante. Y es para mí una buena noticia que Los pilares de la tierrapasara por Francia sin pena ni gloria. Aún queda esperanza.

    Saludos!

  2. Como no podía ser de otro modo, estoy de acuerdo contigo.

    En las directrices del 2001 de la IFLA (International Federations of Library Associations)/Unesco para el desarrollo de la biblioteca pública, se establece que los principales objetivos de la biblioteca pública deberían ser el facilitar recursos y prestar servicios con el fin de cubrir las necesidades de personas en materia de instrucción, información, entretenimiento y ocio.

    Incluir los juegos (en general) dentro de los fondos de la biblioteca no es otra cosa que seguir las directrices marcadas por la IFLA para dar una respuesta a necesidades de los usuarios. Algunas veces la gente olvida que la biblioteca pública es un servicio al ciudadano y, como tal, se debe a él. Con lo cual, si existe una demanda de cualquier producto cultural y la biblioteca tiene medios con los que cubrirla, debería hacerlo.

    Un ejemplo de esto son la Tecla Sala de l’Hospitalet de Llobregat, con juegos de mesa, o la biblioteca Garcilaso de Barcelona, con juegos de consola (aunque a alguna gente le pueda sorprender el Ninja Gaiden para PS3 también es cultura).

    El problema que condiciona la incorporación de este tipo de material a las bibliotecas es disponer de recursos para sufragarlo (recursos económicos pero también humanos, no hay que olvidar que alguien debería de seleccionar productos de calidad para su posible incorporación al fondo bibliotecario y ayudar a los “no jugones” a iniciarse). Pero ambos se deberían de poder suplir con iniciativa y ganas de hacer cosas nuevas. Al menos al principio.

    En el caso que mencionas, la Tecla Sala ha tenido una ayuda encomiable sin la cual habría sido imposible la creación de los talleres lúdicos. La lista de gente que ha colaborado con ellos para que la ludoteca se pusiera en marcha es larga. Pero hay que reconocer que no podrían haber echado a andar sin la ayuda de Devir, la gente de la tienda JugarxJugar, o el colectivo de Ayudar Jugando.

    Dar un paso más y que las editoriales de juegos se lancen a la presentación de novedades en el ámbito bibliotecario sólo sería cuestión del interés y de los recursos de las propias editoriales. En las bibliotecas podrían disponer de forma gratuíta de una sala de actos, de proyectores, etc… con lo que hacer alguna charla sobre contextos históricos, pasar diapositivas, vídeos… debatir sobre el proceso de creación de juegos… y seguramente conseguirían acceder a un público más ámplio ya que siempre podrían enganchar “al que pasaba por allí”.

    Como decía, todo es cuestión de tomar iniciativas.

    (y creo que corre por ahí el rumor de que la Tecla Sala ya se puso en contacto con la gente de Gabinete Lúdico para ofrecerles sus instalaciones para una hipotética presentación del 1960 y está esperando respuesta… :D)

    Perdón por la extensión del comentario y ánimo con el blog (y sus fusiones)

    1. Vaya aquí tenemos al culpable de todo. Si no fuera por tu culpa no estaría ahora dandole vueltas a la cabeza intentando saber si el tragabolas es no un juego de mesa o un juguete. O si realmente importa esta distinción.

      Fue un placer para mi haber conocido Tecla Sala y tu iniciativa digna de encomio.

  3. me gustaria presentarles mi juego , soy auto editor como Arturo Garcia , mi juego es sobre la bolsa y es un juego que la gente q lo prueba le gusta mas q el MONOPOLY .Lo he probado con mas de 70 personas .Me gustaria me ayudasen para poder comercializarlo a gran escala con alguna empresa .

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