40 años después. El hombre en la luna

Está ahí arriba pero muchos nos olvidamos de ella. Las luces de nuestras ciudades ocultan a las estrellas y la fachada del edificio de enfrente a la Luna. Pero como le paso a Baudelaire todavía mantiene su capacidad intacta de hechizo. El ser humano ha imaginado viajes a la Luna desde Cyrano de Bergerac y sus «Viaje a la Luna» o «Historias cómicas de los estados y reinos de la Luna» (1657), Julio Verne con su celeberrimo «De la Tierra a la Luna» (1863), incluso en 1897 Edmond Ronstand convierte a Cyrano en un burlón selenita caído del cielo en un episodio de su drama romántico «Cyrano de Bergerac».

Y en el siglo XX con el cine y la literatura popular en su momento más alto, la luna no deja de ser un referente para todos los «lunaticos». Melies rueda en 1902 «Viaje a la Luna», Fritz Lang en 1928 «Una mujer en la luna» y Stanley Kubrick «2001. Una odisea espacial», 1968.

Finalmente el 21 de julio de 1969 el sueño se cumplió, y la misión «Apolo XI» alunizó llevando los primeros seres humanos al satelite terrestre.

Y ayer la humanidad conmemoraba este hecho; y los medios de comunicación tradicionales y la red daban cuenta de los 40 años del alunizaje de Amstrong y Aldrin. Pero también amplificaban un rumor, o leyenda urbana, que cada vez es más intenso. El hombre no estuvo en la Luna, todo fue un montaje de la Casa Blanca apoyado en la capacidad de dar forma a los sueños de Hollywood. Lo cierto es que no sé donde ni cuando comenzó esta campaña de descrédito al potencial humano, ni que interes oculto, si lo hubiera, se encuentra detrás de ella. Como también es verdad que del espacio y de lo que pasa en la Luna me tengo que conformar con lo que me cuentan los especialistas.

Aunque bien puedo poner mi granito de arena en esta, casi bizantina, polémica sobre si estuvo o no realmente el hombre en la Luna. Y es muy importante fijar el contexto histórico de la misión Apolo XI. Por decirlo de una manera gráfica se convirtió en la prueba reina de la carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América. Por lo tanto esa misión fue seguida por los ojos recelosos y desconfiados de las autoridades soviéticas, aunque no podemos decir lo mismo de sus científicos, que no tuvieron más remedio que admitir la derrota. Si Gagarin, el primer hombre en el espacio, ocupó la portada de Pravda, el periódico más oficial del Kremlin, la misión norteamericana a la luna apareció casí como un suelto de prensa, entre un artículo futbolístico y la programación de radio, televisión y teatral de Moscú. No era mucho, pero algo era.

Ejemplar del Pravda del 22 de julio de 1969
Ejemplar del Pravda del 22 de julio de 1969

Y por su indudable interés y con la colaboración desinteresada de mi mujer,, reproduzco aquí la traducción de como fué introducida a los ciudadanos soviéticos la llegada de un hombre, un americano, a la Luna.

Artículo Pravda 22-7-1969

Primera expedición lunar

Entrevista al academico A.P. Vinogradov

El corresponsal de Pravda (La verdad) V. Smirnov ha pedido al vicepresidente de la Academia de la Ciencias de la URSS un comentario sobre el descenso sobre la luna de los primeros seres humanos.

¿Cómo evalua usted el logro de la tripulación del Apolo XI? ¿Qué nuevos problemas tienen que resolver en comparación con los anteriores vuelos tripulados a la luna?

Nosotros damos una nota sobresaliente al vuelo de la nave espacial americana Apolo XI que ha culminado con que dos personas, Neil Amstrong y Edwin Aldrin,  han pisado la superficie lunar por primera vez.
Tanto la nave espacial como sus múltiples sistemas han superado una prueba muy seria. No se puede si no admirar el coraje y el dominio sobre si mismo de los cosmonautas que se han enfrentado valerosamente a lo desconocido. Ellos han alunizado en la superficie de nuestro satélite natural con su modulo lunar por primera vez. Y él que ha quedado en la órbita tiene no menos complicado el nuevo reto del despegue del modulo de la luna y su acoplamiento con la nave.
Aprovechando la ocasión quiero felicitar a los cosmonautas por el éxito excepcional y desearles un feliz regreso a la Tierra.

Si usted ha visto la retransimisión televisiva durante el descenso y los primeros pasos ¿Cuales son sus primeras impresiones?

Sí. He estado viendo estas transmisiones televisivas. Cientos de personas han soñado con los vuelos planetarios, con el día en que se vea una persona por vez primera en la Luna. Y ahora hemos sido testigos de haberse cumplido este sueño.
Gracias a la televisión hemos visto como Amstrong ha puesto su pie en la superficie de la Luna. Hemos estado observando como dos cosmonautas se movían por el suelo lunar.
Muchos escritores destacados de la ciencia ficción han intentado imaginar episodios similares. Hace poco he participado en el trabajo de la Comisión de la Academia de Ciencias de la URSS que consideraba diferentes propuestas sobre el nombre de diferentes formaciones geológicas en el lado opuesto de la Luna. Entre aproximadamente 500 denominaciones nuevas, la mayoría en honor a científicos y cosmonautas de diferentes países hay nombres de varios escritores de ciencia ficción, entre ellos Julio Verne y H.G. Wells.
La comisión se ha pronunciado a favor de la eternidad de estos nombres en las denominación de las formaciones lunares.
Con esto es como si rindiéramos tributo a los grandes sueños de la humanidad. Pero como siempre la realidad ha resultado ser más brillante que la fantasía.
Durante las teletransmisiones me he dado cuenta de que los «pies» del aparato lunar no se han hundido en el suelo. Esto nos da testimonio de que el suelo lunar es bastante duro y resistente. Aunque esto ya era de esperar. Las estaciones automáticas tanto soviéticas como americanas que han alunizado suavemente en la luna ya anteriormente ofrecían la posibilidad de la conclusión de la dureza lunar.

Los cosmonautas han recogido muestras del suelo lunar y tienen que traerlas a la Tierra ¿Qué resultados espera la ciencia de su estudio?
Ante todo los científicos podrán determinar las propiedades y la composición de las muestras. Entonces se podrá comparar los estratos lunares con diferentes substratos terrestres y también con la sustancia meteórica. De esta manera se sabrá la manera de formación de los estratos que yacen en la superficie de la luna, Si son volcánicos o de otra índole.
Es fácil diagnosticar el origen meteórico o volcánico según la composición química de las materias y sustancias.
Es importante la oportunidad de saber si hay vida orgánica a partir de un origen no biogénico, es decir surgido del dióxido de carbono y otros elementos bajo la acción de radiación cósmica y de la radiación ultravioleta del sol.
Tendráun gran interés la determinación de la radiación natural del sustrato (Uranio, Torio, Kalio 40) y la radiación formada bajo la influencia de las radiaciones cósmicas.
Y finalmente la determinación de la edad absoluta de los estratos lunares. La edad absoluta indicara el tiempo que ha transcurrido desde que se solidifico la corteza lunar y la edad radioactiva nos ayudara a calcular cuanto tiempo lleva este estrato sobre la superficie lunar.
Todos estos datos pueden dar nueva luz al origen de la Luna que supone un significado excepcionalmente importante para conocer como se han formado los planetas del sistema solar.
Además los cosmonautas han logrado instalar en la luna aparatos científicos de observación de la superficie lunar. En particular sismógrafos, estos últimos probablemente nos ayude a contestar la pregunta sobre las fluctuaciones de la corteza lunar. En caso de que se descubrieran podríamos suponer que los procesos tectónicos y volcánicos en la luna no se han extinguido y siguen activos.
Esto nos regalaría unas conclusiones de gran alacance, pero para que lleguen debemos esperar.

A.P. Vinogradov (1875-1975) Fue Geoquímico, Académico, y galardonado como Héroe Socialista del Trabajo (1944 y 1975). Dedicado a su memoria existe uno de los principales centros mundiales dedicados a la Geología y la Geoquímica, situado en Irkustk.

Desde luego todo esta noticia merece un comentario profundo y extenso, pero me temo que sólo soy capaz de dar unas breves pinceladas. Me llama poderosamente la atención que se elija un experto y por lo poco que he podido saber de él por la red, muy prestigioso científico, un geóquimico, que no duda en hablar del evento como un logro para la Humanidad, así con mayúsculas, donde no tiene ninguna importancia el hecho de que haya sido protagonizado por la superpotencia rival, los EEUU. Vinográdov está cómo loco de contento con las piedras y no me ve más allá de sus narices, no hace ninguna mención a la carrera espacial que ha llevado a los científicos de ambos países a una posición inimaginable de prestigio y de recursos a su disposición. Y que los soviéticos acaban de perder. Omisión deliberada o ingenuidad en cualquier caso la noticia con que se encuentran los habitantes del país más grande del mundo, como les gustaba señalar a sus jerarcas, es en cierta manera positiva, no se puede mostrar euforia de la supremacía técnica y humana del socialismo, pero lejos de apuntar por un sólo instante al excepticismo se decantan por presentarlo como «Ese gran paso para la Humanidad» que nos contó Amstrong que fue su pequeño salto.

Prefiero verlo como ingenuidad de esos científicos ajenos a la situación real de su país, entregados a una carrera que se veía más con un espíritu deportivo, que con la malignidad que actuaban los servicios secretos o las guerras encubiertas en el tercer mundo. Algo similar a lo que ocurría en Occidente, tal y como comenta E. Hobsbawm en «Historia del siglo XX».

Para la mayor parte de los científicos occidentales la Unión Soviética, sus satelites y la China comunista eran malos estados cuyos ciéntificos eran dignos de compasión, más que imperios del mal contra los que hubiera que hacer una cruzada. […]

Los científicos [soviéticos] eran miembros por excelencia de la amplia nueva clase media profesional, instruida y técnicamente preparada, que era el principal logro del sistema soviético, al mismo tiempo que la clase más consciente de sus debilidades y limitaciones. […] Concentrados en institutos de investigación o en «ciudades científicas», unidos por su trabajo, apaciguados y disfrutando un cierto grado de libertad concedido por el régimen posestalinista, no es sorprendente que surgiesen opiniones críticas en ese ámbito investigador, cuyo prestigio social era, en todo caso, mucho mayor que el de cualquier otra ocupación en la sociedad soviética.

Así pues esta es mi pequeña prueba, indirecta, de que él hombre llegó a la Luna, el testimonio de Alieksei Paulovich Vinográdov.

A.P. Vinográdov
A.P. Vinográdov

La Luna y los juegos.


Pues sí, al hechizo de la luna no sucumben sólo los literatos, enamorados, cineastas y científicos varios. La luna y la carrera espacial han servido para crear varios juegos dedicados al Satélite. Como no he jugado a ninguno me limito a reseñar alguno de ellos de manera fría y enciclopedica, sin saber destacar ninguno más que por el puro capricho personal y ayudado por las imágenes de la Board Game Geek.

The man in the moon (1890)

Un juego de esos que llamaríamos ahora abstracto y con el tema pegado. Los jugadores compiten con sus peones por llegar a dominar la casilla central del tablero, y su relación con la luna no pasa de aparecer en la mitad de las casillas de juego. Una curiosidad que me he permitido poner aquí por su venerable edad y coincidencia con la famosa canción de R.E.M.

Moonshot (1997)

Un juego que recoge las dificultades de los lanzamientos lunares y el viaje a la luna. Conseguir los componentes correctos para la nave, recoger ayudas para el viaje, como alarmas y combustible, jugar eventos favorables para el jugador o desfavorables para el contrario, en lo que parece un juego familiar.

Walt Disney´s Tomorrowland Rocket to the Moon Game (1956)


Otro juego familiar de Disney, los felices años 50 de los EEUU permiten a las familias norteamericanas imaginarse un mundo futuro idéntico al suyo de ahora. Casi mejor se hubieran inspirado en los supersónicos de Hanna y Barbera, pero esos aparecerían más tarde.

Space Race (1952)

Juego de cartas sencillote y por lo que parece popular en los EEUU. Su primera edición es de 1952, me pregunto cuanto años tardó en llegar a Europa Occidental la posibilidad de que los niños corrientes compraran este tipo de barajas temáticas. Y me jugaría el cuello que Carl Sagan tuvo una de estas. Observese también que la caja de la foto es la de la edición de 1969, sin ninguna duda aprovechando el tirón de la llegada a la Luna. En hábitos de consumo todavía nos sacan unos cuantos años de ventaja.

Space race (1983)

Este sí que ha despertado mi curiosidad, un juego que nos situa en 1959, el año del comienzo oficioso de la carrera espacial, y que con papel y lápiz y unas tablas de ayuda debemos hacer llegar a buen puerto cumpliendo una serie de misiones. De todas maneras como todos los de esta lista improvisada una rareza, que seguro que ha sido superada en sus cualidades lúdicas.

Twilight Struggle (2005)

A este si que he tenido la oportunidad de jugarlo. Es un juego sobre la guerra fría, y la carrera espacial no podía faltar. La carrera espacial se convierte en un ingenioso mecanismo de juego que te permite deshacerte de las cartas perjudiciales, y que con un poco de fortuna puede darte ciertas ventajas en el juego. La llegada a la Luna, como no podía ser de otra manera tiene una casilla en el «track» de la carrera espacial.

Y aquí lo dejó, me llega un extraña señal al computador, parece que desde Marte.

ANTA ODELI UTA

Revista Ludo nº 15

Ya está disponible para su descarga el nº15 de la revista gratuíta sobre juegos de mesa Ludo. Un número muy especial por que cumple ya dos años, y como regalo un juego en su interior (eso sí habra que imprimirlo y recortarlo).
El sumario:

NOVEDADES/ACTUALIDAD
ARTÍCULOS/OPINIÓN
o Teoría de juegos o Juegos en Teoría
o Terror y suspense en los Juegos
o Resumen y Conclusiones Jugar por Jugar 2009
o Fin de Curso en Almendralejo
RESEÑAS
o Guerra Fría: CIA vs. KGB
o Automobile
o Small World
AYUDA DE JUEGOS
o Galactica. Estrella de Combate
LUDOHUMORADAS
TERRITORIO GROGNARD
o Un Pueblo, Un Conflicto, Dos Locos
o Combat Commander: Stalingrado
CONCURSO DRACOTIENDA
LUDOSTATS
LO QUE VIENE
o Cruzada y Revolución
JUEGO ENCARTADO: GANIMEDES

Más de 70 páginas para que disfrutéis en el verano, y yo he puesto mi granito de arena, publicando los resultados sobre los usos y costumbres lúdicas de los participantes de la feria de Granollers . Una tarea díficil que sólo puede mejorar en el futuro. Jugar a sociólogo aunque pueda no parecerlo exige determinadas reglas. En cualquier caso los resultados fueron los que se pueden ver en la revista Ludo.

Enlace de descarga:
http://www.telefonica.net/web2/ludomagazine/

Un himno, un homenaje

No hace mucho en el blog Destroquelando… se preguntaban si habría alguna música o melodia con la que la gente aficionada a esta actividad cultural se identificase. En esa misma entrada se proponía la canción de un paisano mio como posible lugar de encuentro. Lo cierto es que a Tontxu no lo trago, se me empalaga demasiado. Pero me parecía una divertida propuesta y ahí estuve indagando, pero sin ningún resultado. Por que lo cierto es que la canción de Tontxu sí que habla de juegos de mesa, y creo que va a ser imposible encontrar nada parecido-De temática, de calidad es mucho más fácil.

Y así que para compensar mi busqueda infructuosa hago mi personal propuesta, y como vivimos en un país de un himno sin letra para nosotros lo mismo, nada de letras. Y en este caso mi elección no es para una marcha militar, si no para un vals, ya que el baile no deja de tener sus reglas y su componente de juego, y aunque se pueda bailar en solitario, se necesita de gente.

Y el compositor, un moldavo nacido en tiempos de la Unión Soviética Euvgeny Doga, por lo muy popular y colorido de su música, que facilmente puede gustar a todos.

nada más espero que os guste:

Toquen un poco más de Bach, nosotros no dispararemos. La batalla de Stalingrado.

Todo esta del revés, camarada general: el fuego fluye como el agua y el Volga está cubierto de llamas. (Vida y Destino. Vasili Grossman)

El pasado 6 de junio el mundo ha rendido homenaje a los protagonistas del desembarco de Normandia. Hace 65 años los aliados occidentales iniciaron su esperada ofensiva contra la Alemania nazi en la operación conocida como el Día más largo o el Día D. Esa fecha ha pasado a la historia por muchos motivos, y no es ninguna casualidad que todos los años -con preferencia por los que acaban en 5 o en 0- los líderes de los paises occidentales se apresten a celebrarlo en alguna de las localidades normandas. No discutire yo su importancia pero si señalare que su celebración ha traído a  mi memoria Stalingrado, la ciudad que dio nombre a la batalla más importante de la Segunda Guerra Mundial, lo que fue ,más que una derrota, un desastre de las hasta entonces, y en apariencia, invencibles divisiones de Hitler.

Así el mundo lo ha celebrado como le corresponde a algo que occidente ha sobredimensionado deliberadamente, conviertiendolo en una imagen a su gusto. Normandia no fue una victoria épica, no fue un David contra Goliat. La sangria alemana en la lejana Unión Soviética había dejado casi desguarnecido la costa Atlántica.

Es algo que se puede constatar fácilmente, Hoolywood, la fábrica de sueños, la exportadora de ideología tiene sus buen puñado de películas del desembarco; en las librerias por su parte es sencillo comprobar como Normandia tiene siempre varios títulos al alcance del lector. Y en los juegos de mesa ocurre otro tanto, una búsqueda rápida en la Board Game Geek nos da un lista de más de 50 juegos para Normandia y apenas si alcanzan los 40 títulos los que tratan sobre Stalingrado.

Pero Normandia permite hacer un foto que Berlin no admite; en la capital del Reich se saludo su caída con la bandera roja, la hoz y el martillo y celebrarlo allí sería reconocer que la Segunda Guerra Mundial la gano el ejército rojo de Iosef Stalin.  Y es díficil reconocer a un tirano el merito de haber doblegado a lo que se convirtió en la representación habitual del mal absoluto. Sin embargo la suerte de occidente no se decidió en las arenas de Normandia mal que le pese a algunos, como el periódico EL MUNDO Esta fecha decantó la guerra y ubicó a Occidente en los raíles de la paz. En esos momentos la guerra ya estaba decidida, y el calculo era otro: llegar los primeros a Berlín. Sin embargo el exito de la Operación Bagration lanzada por el Ejército Rojo tan solo 15 días después de Normandia ,llevaría a que Stalin, al acabar la guerra, controlase una parte mayor de Europa de lo que habían previsto los aliados occidentales.

Y sí, los planes de dominación de Hitler, se empezaron a desvanecer en Stalingrado, una ciudad que se convirtió en el centro de atención mundial. Una ciudad de relativa importancia estratégica que vio como entre junio de 1942 y febrero de 1943 se cobraba la vida de casi dos millones de personas, entre civiles y soldados de ambos bandos.

No es de mi interés dar cuenta pormenorizada de esta horrible batalla -aunque la wikipedia prefiera calificarla como épica- pero es obligado decir que tras el comienzo de la ofensiva de verano alemana, cuyos objetivos eran la propia Stalingrado y el petroleo del Caucaso, las tropas del eje alcanzaron la ciudad a principios de septiembre. Pero a pesar de tener a los soviéticos literalmente sobre el Volga nunca consiguieron tomar la ciudad en su totalidad, hasta el 19 de noviembre la lucha por Stalingrado fue lo que los alemanes denominaron Rattenkrieg (la guerra de las ratas). Después llegaría la Operación Marte, la bolsa del 6º ejercito de Paulus, el invierno ruso y la rendición alemana el 2 de febrero de 1943, y dos años más tarde, el 8 de mayo de 1945, la rendición incondicional de Alemania.

Pero Stalingrado fue mucho más que una batalla crucial, que una obsesión de Hitler, Stalingrado fue una catástrofe pero también por un momento, una esperanza. Y no sólo la esperanza de derrotar al fascismo, en Stalingrado, lo que movió a la revolución de Octubre volvió a germinar, la tiranía y el aparato burocrático de Stalin no lograba abortar el palpito que se sentía en el frente.

«Había un interés casí generalizado sobre temas como la organización de los koljoses depués de la guerra, las relaciones futuras entre los grandes pueblos y los gobiernos. El trabajo cotidiano de los soldados, su trabajo con las palas, con los cuchillos de cocinas que empleaban para limpiar las patatas y las chairas que utilizaban para reparar las botas, todo aquello parecía tener una relación directa con la vida del pueblo en la posguerra, así como con la vida de otros pueblos y estados. Casi todos creían que el bien triunfaría en la guerra y los hombres honrados, que no habían dudado en sacrificar sus vidas podrían construir una vida justa y buena. Aquella convicción resultaba conmovedora en unos hombres que sabían que tenían pocas posibilidades de sobrevivir hasta el final de la guerra y que, en cada despertar, se sorprendían por estar vivos unos días más». (Vasili Grossman, Vida y Destino)

Y, en el mismo libro, «Novikov sentía que aquellos hombres lograrían su objetivo: serían más fuertes, más astutos, más inteligentes que sus enemigos. Aquella mole de cerebros, laboriosidad, osadía y calculo, eficacia operativa, furia; aquella riqueza espiritual de chicos del pueblo, estudiantes, alumnos de décimo curso, torneros, tractoristas, maestros, electricistas, conductores de autobús, malos, buenos, duros, amantes de la risa, solistas de coro, acordeonistas, precavidos, lentos, atrevidos, todos ellos se mancomunarían, se fundirían en una sola cosa, y así unidos, deberían llevarse la victoria, demasiada riqueza para no vencer».

Desgraciadamente, finalmente el estalinismo termino por coparlo todo incluso al liberador ejército rojo. Tras la guerra, nada de lo que pudo ser Stalingrado se materializó. Así. hoy leer los testimonios de algunos historiadores y escritores, de aquella batalla, de aquel horror, resulta una experiencia traumática, nos pone en contacto con la catástrofe, pero no a la manera ideológica de Hollywood que convierte cualquier hecho histórico en una trivialidad de orden familiar, si no de una manera más pavorosa, ya que ahora sabemos que el sufrimiento, la muerte de aquellos que llevaron a su país a la victoria no sirvió para la causa justa por la que peleaban, si no para el prestigio internacional y el enaltecimiento de su dictador.

El propio Grossmann da algún testimonio del horror de Stalingrado en sus apuntes, como el de una joven enfermera siberiana:

«Es particularmente aterrador moverse durante la noche cuando los alemanes gritan bastante cerca y todo arde alrededor. Es muy difícil transportar a los heridos durante el día. Sólo una vez, cuando Kazantseva recogió a Kanisheva, pero un subfusilero la alcanzó en la cabeza. Durante el día los poníamos a cubierto y los recogíamos por la noche, ayudadas por los soldados.

Hubo momentos en que lamenté haberme presentado voluntaria, pero me consolaba diciendome a mi misma que no era la primera ni sería la última. Y Klava dijo «Están matando a tanta gente maravillosa, que mi muerte no supondría ninguna diferencia». Recibíamos cartas de nuestros profesores. Estaban orgullosos de haber educado a tales alumnas. Nuestras amigas están celosas de nosotras, que tenemos la posibilidad de vendar a los heridos. Papá me escribe «Sirve con honradez. Regresa a casa con la victoria.» Y mamá me dice… Bueno, cuando leo lo que me escribe echo a llorar.» Vassili Grossman, Un escritor en Guerra.

O es incluso aún más espeluznante lo que relata Grossman en Destino y Vida, mostrando como se introducía el régimen stalinista en la manera de ver la guerra, cruel y sin contemplaciones, como bien aparece en el episodio de los francotiradores soviéticos.

«Bulátov contó que había visto a un alemán que andaba por la carretera abrazado a una mujer; los había obligado a echarse al suelo y antes de matarlos,les había dado la oportunidad de alzarse tres veces y de nuevo obligado a echarse al suelo, levantando con las balas nubes de polvo a dos o tres centímetros de sus piernas.

-Los maté cuando se inclinó sobre ella; quedaron tendidos en medio de la carretera, en forma de cruz.

La indolencia con que Bulátov narraba la historia acentuaba su horror, un horror que nunca está presente en los relatos de los soldados.

[…]

Krímov tenía ganas de participar en la conversación, de decir que probablemente entre los alemanes asesinados había obreros, revolucionarios, internacionalistas… Era importante tener aquello presente, de lo contrario corrían el riesgo de convertirse en ultranacionalistas. Pero Nikolai Grigórievich no dijo nada. Aquellos pensamientos no eran necesarios para la guerra; en lugar de armar, desarmaban.» Vassili Grossman, Destino y vida.

Y por supuesto, Grossman no puede evitar referirse a una de las fantasias más crueles de los soldados, el cara a cara, pero de manera muy diferente a la que hace Ernst Jünger em sus memorias de la Primera Guerra Mundial.

«Un día Klimov y Shaposnikov se infiltraron en las posiciones enemigas franqueado el terraplén de la vía férrea.  Se arrastraron hasta el cráter que había producido una bomba alemana y que daba cobijo a una escuadra de ametralladores y a un oficial de artilleria enemigos. Arrimados al borde del cráter, observaron la vida de campaña de los alemanes. un joven ametrallador con la chaqueta desabotonada se había puesto un pañuelo rojo a cuadros por debajo del cuello de la camisa y se estaba afeitando. Seriozha oía cómo la barba dura y polvorienta crujía bajo la navaja. Otro alemán estaba comiendo algo de una pequeña lata de conservas; por un instante, Seriozha miró la expresión de intenso placer en su cara ancha. El oficial estaba dando cuerda a su reloj de pulsera, y Seriozha sintió el impulso de preguntarle en un susurro, para no asustarle, ¿qué hora es?»

Klimov arrancó la anilla de una granada y la lanzó al interior del crater. Aún no se había asentado el polvo cuando Klímov lanzó una segunda granda para poco después saltar dentro del crater. Los alemanes yacían muertos; parecía mentira que unos segundos antes estuvieran llenos de vida. Klímov, entre estornudos provocados por el gas de la explosión y el polvo, cogió todo aquello que pudiera servirle: el obturador de una ametralladora pesada, un binóculo, el reloj, que quitó con sumo cuidado de la mano todavía caliente del oficial para no mancharse de sangre; y luego sacó las carretillas militares de los uniformes despedazados de los ametralladores.»

Me es mucho más díficil ponerme en lugar del soldado de la Wermacht, primero triunfante invasor y después miserable victima de la guerra. Afortunadamente Slavoj Zizek me da la oportunidad de ofrecer algo que bien pudiera ser lo que sintió el soldado alemán. El filósofo esloveno hace una primera lectura del Winterreise de Schubert como si fuera el relato de la Wermacht en la estepa rusa.


«Yo vine aquí como un extraño,

Como un extraño yo parto»

«Ahora el mundo es tan oscuro,

El camino esta envuelto en nieve.

Yo no puedo elegir el tiempo

para empezar mi jornada,

debo encontrar mi propio rumbo

En esta oscuridad.»

«Arden por dentro mis dos pies,

Aunque yo camino en hielo y nieve;

No quiero retener mi aliento

Hasta que ya no pueda ver la cúspide.»

«Soñé con flores multicolores,

El modo en que ellas florecen en mayo;

Soñé con prados verdes,

De cantos alegres».

«De la carretera viene un sonido del cuerno del cartero.

¿Por qué brincas tan alto, corazón mio?»

«Las desgastadas nubes tiemblan

Alrededor de la disputa cansada.

Y las rojas llamas ardientes

Arrojadas alrededor de ellos».

«Estoy cansado lo suficiente para descender,

para tomar la herida mortal.

¡Oh, posada implacable!, ¿usted me rechaza?

Bien, adelante entonces, aún más allá, mi fiel andante!

Y será el propio Zizek quién me abra a los ojos a una humanidad, tan lejana del humanismo oficial, que se revela en un lugar tan insospechado como la noche del 31 de diciembre en las ruinas de Stalingrado.

La experiencia singular de humanidad ocurre cuando semejante encuentro misterioso cara a cara sin sentido tiene lugar. El mismo momento sublime de solidaridad tuvo lugar en la batalla por Stalingrado, cuando, en la «noche vieja» del 31 de diciembre de 1942, actores rusos y músicos visitaron la ciudad sitiada para entretener las tropas; el violinista Mikhail Goldstein fue a las trincheras para realizar un concierto solista para los soldados:»Las melodías que él producía de repente flotaban fuera a través de los altavoces hacía las trincheras alemanas y el tiroteo ceso. En un temeroso y misterioso silencio, la música fluyó de Goldstein zambulléndose inclinadamente. Cuando él terminó, un silencio continúo sobre los enmudecidos soldados rusos. Desde otro altavoz, en el territorio alemán, una voz rompió el hechizo. En un ruso vacilante suplico: ‘Toque un poco más de Bach. Nosotros no dispararemos.’ Goldstein recogió su violín y empezó a tocar una suite de Bach».  Salvoj Zizek, Repetir a Lenin, la anecdota está tomada de William Craig, Enemigo a las puertas.

Los juegos

A pesar de ser menos que los dedicados al desembarco de Normandia, Stalingrado goza con una considerable cantidad de títulos, desde aquellos que reproducen en su intergridad «Case Blau» la operación contra el Caucaso y Stalingrado, pasando por las feroces luchas callejeras, la operación Urano que embolso al sexto ejercito, o la operación Saturno.

Algunos de los más significativos son:

Turning point: Stalingrad (Avalon Hill, 1986): Juego operacional, zonal, que cubre la batalla del sexto ejercito contra el 62º de Chuikov, el objetivo capturar Stalingrado antes de que se produzca el contraataque soviético.

Streets of Stalingrad (L2 Design, 2003): Un juego de esos calificados como «monster», dedicado, como el anterior, a los combates por la ciudad de Stalingrad.

Stalingrad Pocket (The Gamers, 1996). Operacional, un clásico del «hex and counter» avalado por su fama entre los aficionados más exigentes. El juego reproduce la operación Urano, cuando los ejercitos soviéticos acabaron con los los rumanos y hungaros atrapando al sexto ejercito de Paulus.

Drive on Stalingrad (Decision Games, 2002). Otro clásico dedicado a Case Blue, operacional sencillo pero con mucho sabor.

Valor of the guards (MMO, 2008) Módulo de la archifamosa (dentro del hobby) serie Advanced Squad leader. Combates tácticos en la fábrica de tractores y la colina de Mamayev.

Enemy at the gates (The Gamers, 1993)- Gran operacional sobre la ofensiva alemana sobre el Don y el Volga.


A victory Lost (MMP, 2006) La operación «pequeño saturno», la eliminación del sexto ejército alemán en Stalingrado, y sobre todo, la carrera hacía Rostov para eliminar definitaivamente a las fuerzas alemanas en el sur de Rusia y Ucrania.

Y proximamente veran la luz

Hell of Stalingrad (Clash of Arms). Otro juego táctico, que incorpora las cada vez más presentes cartas a su mecánica.


Roads to Stalingrad (Bellica Third Generation). Una producción española, de la que puedo presumir de estar en «preorder» juego que reproduce Case Blue, dando cierta libertad de juego al jugador y con un sistema de juego por activaciones que busca la fluidez y las partidas breves. Una incognita que pronto resolveremos.

Y por supuesto esta entrada no podía terminar si no con música de Bach, no una suite no, esta vez prefiero el aria «Erbarme dich, mein gott» (Ten piedad de mi, Señor)

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