40 años después. El hombre en la luna

Está ahí arriba pero muchos nos olvidamos de ella. Las luces de nuestras ciudades ocultan a las estrellas y la fachada del edificio de enfrente a la Luna. Pero como le paso a Baudelaire todavía mantiene su capacidad intacta de hechizo. El ser humano ha imaginado viajes a la Luna desde Cyrano de Bergerac y sus “Viaje a la Luna” o “Historias cómicas de los estados y reinos de la Luna” (1657), Julio Verne con su celeberrimo “De la Tierra a la Luna” (1863), incluso en 1897 Edmond Ronstand convierte a Cyrano en un burlón selenita caído del cielo en un episodio de su drama romántico “Cyrano de Bergerac”.

Y en el siglo XX con el cine y la literatura popular en su momento más alto, la luna no deja de ser un referente para todos los “lunaticos”. Melies rueda en 1902 “Viaje a la Luna”, Fritz Lang en 1928 “Una mujer en la luna” y Stanley Kubrick “2001. Una odisea espacial”, 1968.

Finalmente el 21 de julio de 1969 el sueño se cumplió, y la misión “Apolo XI” alunizó llevando los primeros seres humanos al satelite terrestre.

Y ayer la humanidad conmemoraba este hecho; y los medios de comunicación tradicionales y la red daban cuenta de los 40 años del alunizaje de Amstrong y Aldrin. Pero también amplificaban un rumor, o leyenda urbana, que cada vez es más intenso. El hombre no estuvo en la Luna, todo fue un montaje de la Casa Blanca apoyado en la capacidad de dar forma a los sueños de Hollywood. Lo cierto es que no sé donde ni cuando comenzó esta campaña de descrédito al potencial humano, ni que interes oculto, si lo hubiera, se encuentra detrás de ella. Como también es verdad que del espacio y de lo que pasa en la Luna me tengo que conformar con lo que me cuentan los especialistas.

Aunque bien puedo poner mi granito de arena en esta, casi bizantina, polémica sobre si estuvo o no realmente el hombre en la Luna. Y es muy importante fijar el contexto histórico de la misión Apolo XI. Por decirlo de una manera gráfica se convirtió en la prueba reina de la carrera espacial entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América. Por lo tanto esa misión fue seguida por los ojos recelosos y desconfiados de las autoridades soviéticas, aunque no podemos decir lo mismo de sus científicos, que no tuvieron más remedio que admitir la derrota. Si Gagarin, el primer hombre en el espacio, ocupó la portada de Pravda, el periódico más oficial del Kremlin, la misión norteamericana a la luna apareció casí como un suelto de prensa, entre un artículo futbolístico y la programación de radio, televisión y teatral de Moscú. No era mucho, pero algo era.

Ejemplar del Pravda del 22 de julio de 1969
Ejemplar del Pravda del 22 de julio de 1969

Y por su indudable interés y con la colaboración desinteresada de mi mujer,, reproduzco aquí la traducción de como fué introducida a los ciudadanos soviéticos la llegada de un hombre, un americano, a la Luna.

Artículo Pravda 22-7-1969

Primera expedición lunar

Entrevista al academico A.P. Vinogradov

El corresponsal de Pravda (La verdad) V. Smirnov ha pedido al vicepresidente de la Academia de la Ciencias de la URSS un comentario sobre el descenso sobre la luna de los primeros seres humanos.

¿Cómo evalua usted el logro de la tripulación del Apolo XI? ¿Qué nuevos problemas tienen que resolver en comparación con los anteriores vuelos tripulados a la luna?

Nosotros damos una nota sobresaliente al vuelo de la nave espacial americana Apolo XI que ha culminado con que dos personas, Neil Amstrong y Edwin Aldrin,  han pisado la superficie lunar por primera vez.
Tanto la nave espacial como sus múltiples sistemas han superado una prueba muy seria. No se puede si no admirar el coraje y el dominio sobre si mismo de los cosmonautas que se han enfrentado valerosamente a lo desconocido. Ellos han alunizado en la superficie de nuestro satélite natural con su modulo lunar por primera vez. Y él que ha quedado en la órbita tiene no menos complicado el nuevo reto del despegue del modulo de la luna y su acoplamiento con la nave.
Aprovechando la ocasión quiero felicitar a los cosmonautas por el éxito excepcional y desearles un feliz regreso a la Tierra.

Si usted ha visto la retransimisión televisiva durante el descenso y los primeros pasos ¿Cuales son sus primeras impresiones?

Sí. He estado viendo estas transmisiones televisivas. Cientos de personas han soñado con los vuelos planetarios, con el día en que se vea una persona por vez primera en la Luna. Y ahora hemos sido testigos de haberse cumplido este sueño.
Gracias a la televisión hemos visto como Amstrong ha puesto su pie en la superficie de la Luna. Hemos estado observando como dos cosmonautas se movían por el suelo lunar.
Muchos escritores destacados de la ciencia ficción han intentado imaginar episodios similares. Hace poco he participado en el trabajo de la Comisión de la Academia de Ciencias de la URSS que consideraba diferentes propuestas sobre el nombre de diferentes formaciones geológicas en el lado opuesto de la Luna. Entre aproximadamente 500 denominaciones nuevas, la mayoría en honor a científicos y cosmonautas de diferentes países hay nombres de varios escritores de ciencia ficción, entre ellos Julio Verne y H.G. Wells.
La comisión se ha pronunciado a favor de la eternidad de estos nombres en las denominación de las formaciones lunares.
Con esto es como si rindiéramos tributo a los grandes sueños de la humanidad. Pero como siempre la realidad ha resultado ser más brillante que la fantasía.
Durante las teletransmisiones me he dado cuenta de que los “pies” del aparato lunar no se han hundido en el suelo. Esto nos da testimonio de que el suelo lunar es bastante duro y resistente. Aunque esto ya era de esperar. Las estaciones automáticas tanto soviéticas como americanas que han alunizado suavemente en la luna ya anteriormente ofrecían la posibilidad de la conclusión de la dureza lunar.

Los cosmonautas han recogido muestras del suelo lunar y tienen que traerlas a la Tierra ¿Qué resultados espera la ciencia de su estudio?
Ante todo los científicos podrán determinar las propiedades y la composición de las muestras. Entonces se podrá comparar los estratos lunares con diferentes substratos terrestres y también con la sustancia meteórica. De esta manera se sabrá la manera de formación de los estratos que yacen en la superficie de la luna, Si son volcánicos o de otra índole.
Es fácil diagnosticar el origen meteórico o volcánico según la composición química de las materias y sustancias.
Es importante la oportunidad de saber si hay vida orgánica a partir de un origen no biogénico, es decir surgido del dióxido de carbono y otros elementos bajo la acción de radiación cósmica y de la radiación ultravioleta del sol.
Tendráun gran interés la determinación de la radiación natural del sustrato (Uranio, Torio, Kalio 40) y la radiación formada bajo la influencia de las radiaciones cósmicas.
Y finalmente la determinación de la edad absoluta de los estratos lunares. La edad absoluta indicara el tiempo que ha transcurrido desde que se solidifico la corteza lunar y la edad radioactiva nos ayudara a calcular cuanto tiempo lleva este estrato sobre la superficie lunar.
Todos estos datos pueden dar nueva luz al origen de la Luna que supone un significado excepcionalmente importante para conocer como se han formado los planetas del sistema solar.
Además los cosmonautas han logrado instalar en la luna aparatos científicos de observación de la superficie lunar. En particular sismógrafos, estos últimos probablemente nos ayude a contestar la pregunta sobre las fluctuaciones de la corteza lunar. En caso de que se descubrieran podríamos suponer que los procesos tectónicos y volcánicos en la luna no se han extinguido y siguen activos.
Esto nos regalaría unas conclusiones de gran alacance, pero para que lleguen debemos esperar.

A.P. Vinogradov (1875-1975) Fue Geoquímico, Académico, y galardonado como Héroe Socialista del Trabajo (1944 y 1975). Dedicado a su memoria existe uno de los principales centros mundiales dedicados a la Geología y la Geoquímica, situado en Irkustk.

Desde luego todo esta noticia merece un comentario profundo y extenso, pero me temo que sólo soy capaz de dar unas breves pinceladas. Me llama poderosamente la atención que se elija un experto y por lo poco que he podido saber de él por la red, muy prestigioso científico, un geóquimico, que no duda en hablar del evento como un logro para la Humanidad, así con mayúsculas, donde no tiene ninguna importancia el hecho de que haya sido protagonizado por la superpotencia rival, los EEUU. Vinográdov está cómo loco de contento con las piedras y no me ve más allá de sus narices, no hace ninguna mención a la carrera espacial que ha llevado a los científicos de ambos países a una posición inimaginable de prestigio y de recursos a su disposición. Y que los soviéticos acaban de perder. Omisión deliberada o ingenuidad en cualquier caso la noticia con que se encuentran los habitantes del país más grande del mundo, como les gustaba señalar a sus jerarcas, es en cierta manera positiva, no se puede mostrar euforia de la supremacía técnica y humana del socialismo, pero lejos de apuntar por un sólo instante al excepticismo se decantan por presentarlo como “Ese gran paso para la Humanidad” que nos contó Amstrong que fue su pequeño salto.

Prefiero verlo como ingenuidad de esos científicos ajenos a la situación real de su país, entregados a una carrera que se veía más con un espíritu deportivo, que con la malignidad que actuaban los servicios secretos o las guerras encubiertas en el tercer mundo. Algo similar a lo que ocurría en Occidente, tal y como comenta E. Hobsbawm en “Historia del siglo XX”.

Para la mayor parte de los científicos occidentales la Unión Soviética, sus satelites y la China comunista eran malos estados cuyos ciéntificos eran dignos de compasión, más que imperios del mal contra los que hubiera que hacer una cruzada. […]

Los científicos [soviéticos] eran miembros por excelencia de la amplia nueva clase media profesional, instruida y técnicamente preparada, que era el principal logro del sistema soviético, al mismo tiempo que la clase más consciente de sus debilidades y limitaciones. […] Concentrados en institutos de investigación o en “ciudades científicas”, unidos por su trabajo, apaciguados y disfrutando un cierto grado de libertad concedido por el régimen posestalinista, no es sorprendente que surgiesen opiniones críticas en ese ámbito investigador, cuyo prestigio social era, en todo caso, mucho mayor que el de cualquier otra ocupación en la sociedad soviética.

Así pues esta es mi pequeña prueba, indirecta, de que él hombre llegó a la Luna, el testimonio de Alieksei Paulovich Vinográdov.

A.P. Vinográdov
A.P. Vinográdov

La Luna y los juegos.


Pues sí, al hechizo de la luna no sucumben sólo los literatos, enamorados, cineastas y científicos varios. La luna y la carrera espacial han servido para crear varios juegos dedicados al Satélite. Como no he jugado a ninguno me limito a reseñar alguno de ellos de manera fría y enciclopedica, sin saber destacar ninguno más que por el puro capricho personal y ayudado por las imágenes de la Board Game Geek.

The man in the moon (1890)

Un juego de esos que llamaríamos ahora abstracto y con el tema pegado. Los jugadores compiten con sus peones por llegar a dominar la casilla central del tablero, y su relación con la luna no pasa de aparecer en la mitad de las casillas de juego. Una curiosidad que me he permitido poner aquí por su venerable edad y coincidencia con la famosa canción de R.E.M.

Moonshot (1997)

Un juego que recoge las dificultades de los lanzamientos lunares y el viaje a la luna. Conseguir los componentes correctos para la nave, recoger ayudas para el viaje, como alarmas y combustible, jugar eventos favorables para el jugador o desfavorables para el contrario, en lo que parece un juego familiar.

Walt Disney´s Tomorrowland Rocket to the Moon Game (1956)


Otro juego familiar de Disney, los felices años 50 de los EEUU permiten a las familias norteamericanas imaginarse un mundo futuro idéntico al suyo de ahora. Casi mejor se hubieran inspirado en los supersónicos de Hanna y Barbera, pero esos aparecerían más tarde.

Space Race (1952)

Juego de cartas sencillote y por lo que parece popular en los EEUU. Su primera edición es de 1952, me pregunto cuanto años tardó en llegar a Europa Occidental la posibilidad de que los niños corrientes compraran este tipo de barajas temáticas. Y me jugaría el cuello que Carl Sagan tuvo una de estas. Observese también que la caja de la foto es la de la edición de 1969, sin ninguna duda aprovechando el tirón de la llegada a la Luna. En hábitos de consumo todavía nos sacan unos cuantos años de ventaja.

Space race (1983)

Este sí que ha despertado mi curiosidad, un juego que nos situa en 1959, el año del comienzo oficioso de la carrera espacial, y que con papel y lápiz y unas tablas de ayuda debemos hacer llegar a buen puerto cumpliendo una serie de misiones. De todas maneras como todos los de esta lista improvisada una rareza, que seguro que ha sido superada en sus cualidades lúdicas.

Twilight Struggle (2005)

A este si que he tenido la oportunidad de jugarlo. Es un juego sobre la guerra fría, y la carrera espacial no podía faltar. La carrera espacial se convierte en un ingenioso mecanismo de juego que te permite deshacerte de las cartas perjudiciales, y que con un poco de fortuna puede darte ciertas ventajas en el juego. La llegada a la Luna, como no podía ser de otra manera tiene una casilla en el “track” de la carrera espacial.

Y aquí lo dejó, me llega un extraña señal al computador, parece que desde Marte.

ANTA ODELI UTA

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6 comentarios en “40 años después. El hombre en la luna”

  1. Como leí hace poco en alguna parte: “Dentro de algunas decadas, cuando los doce cosmonautas del programa Apolo mueran, ya no habrá ningún humano vivo que haya caminado sobre otro cuerpo celeste. En éste sentido, quizá se cumplen ahora cuarenta años desde el momento en que nuestra especie llegó a su punto culminante”.

  2. Este curso impartí la interesantísima asignatura de secundaria “ciencia, tecnología y sociedad”, asignatura que, por cierto, desaparece ya (a cambio aparece una obligatoria, “ciencias para el mundo contemporáneo” que la imparten profesores de ciencias, esto es, desparece una asignatura de crítica y de reflexión sobre la ciencia y sus productos y se sustituye por una dogmática, una especie de “muy interesante” para bachillerato). A lo que iba. Incluí el dichoso falso documental de “Operación luna” para arrancar un poco con el tema de “los intereses” que hay detrás del desarrollo tecnológico y la investigación científica, de la relación entre propaganda y ciencia en un contexto capitalista etc, etc. La cuestión es que tras ver y analizar el documental, tras desmontar sus “falacia” a la vez que comprender qué se podía sacar en claro de esa gran broma, varios alumnos (todos de más de 18 años, era un nocturno), seguían creyendo más en la “verdad” del documental que en la “verdad” del profesor, cosa que tampoco es de extrañar, es lo que ocurre a diario (creen más en los “valores” que se encarnan en la tele que en los que les “enseñan” sus profesores… lógico). Por tanto, bastaba un texto audiovisual de menos de una hora, convincente por su buena utilización de las técnicas de persuasión y seducción audiovisuales, para echar por tierra más de media vida de formación científica y confianza en la honestidad de la investigación científica. Aquello de que “el conocimiento os hará libres” parece que no resulta muy convincente en la era de la sofística audiovisual… ¡Menos mal que cuando lleguen a segundo de bachillerato estudiarán a Platón y abandonarán el reino de las sombras!
    Por cierto, que el argumento definitivo para echar por tierra la idea de que el hombre no ha llegado a la luna fue el mismo que utilizas tú, ¡Y además aportas pruebas! Gracias a Ana; creo que habéis fabricado un estupendo material didáctico que usaré en cuanto tenga ocasión. Felicidades de nuevo por el artículo. Gari.

    1. Pues sí. Gracias a Anna tenemos un documento que me parece más que interesante. Yo sospecho lo que dices del convencimiento en el gran fraude. Tuve la oportunidad de ver ese falso documental. Que me pareció demasiado exagerado, había cosas que clamaban al cielo, y que de esa manera no se podía conseguir el propósito, Anna se fue a la cama “harta de escuchar tonterias” y yo lo ví enterito para que me dijeran al final que todo era falso y poder sentirme falsamente inteligente. De momento me quedo con las oscurantistas reflexiones sobre la ciencia de Tarkovski y las de Habermas y ¿por qué no? la obra de Lewis Mumford “Técnica y Civilización” Todas ellas críticas, pero sin embargo, creo, que conscientes de que ya no hay vuelta atrás. Sin embargo estoy abierto a tus sugerencias, es un tema en el que estoy más que cojo.
      Y gracias Gari, me alegra mucho que hayas visto el valor de la traducción que ha hecho Anna.

  3. No te olvides de McLuhan, sigue siendo uno de los más interesantes, y del mismo Heidegger (aunque oscurantista y derechón da que pensar… no asó Ortega). Mumford es muy grande. Tambien leímos algo del Fausto II y ¡de Lem!: hay un cuento-fábula al respecto en “Diarios de las estrellas” que me parece glorioso, es una distopía tecnológica con una gran máquina que resuelve todos los problemas sociales a base de exterminar a la población.

    1. Los diarios de las estrellas son geniales. la máquina diabolica LEM, según Philip K. Dick un acronimo que ocultaba a la KGB, ha creado algunos de los capítulos más disparatados de la conquista espacial. También recuerdo ese planeta donde los humanos habían sido exterminados por los robots, infiltrandose un humano en sus filas para descubrir como funcionaba su sociedad temerosa de lo humano, solo para descubrir que…
      Y de McLuhan ni idea, apuntado queda.

  4. Con los mismos mimbres que la máquina diabólica de Lem, “Los Humanoides” de Jack Williamson o la excelente “La raza feliz”, de John Sladek, dentro de la antología “Visiones Peligrosas”. Un cuento del que me acuerdo cada vez que veo el cartelito de la piscina prohibiendome bañarme si no hay un socorrista cerca.

    En palabras de Sladek: “La raza feliz plantea una versión de lo que me gusta calificar de Horrible Utopía. La obrade lonesco La soprano calva había mostrado ya un mundo sin mal. En cierto sentido, ése fuemi modelo; intenté mostrar un mundo sin dolor. En ambos casos se obtiene el mismo fenómeno:sin mal o sin dolor, las preferencias y las elecciones carecen de sentido; la personalidad se difumina; los personajes se funden con su entorno, y el pensamiento se vuelve superfluo ydesaparece. Creo que ésos son los resultados inevitables de la consecución de la Utopía, sicometemos el error de asumir que Utopía es igual a felicidad perfecta. Después de todo, existe un centro del placer en la cabeza de cada uno. Insertemos un electrodo en él, y presumiblemente conseguiremos una felicidad constante y perfecta al coste de un centavo de electricidad al día”.

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