Говорит Москва. La voz del imperio.

Radio Moscú (tomada de wikipedia)

Hoy es 23 de febrero y, a parte de la efemerides golpista en nuestro país, a este día en la Unión Soviética  se le conocía como “El día del defensor de la patria” que con el tiempo ha evolucionado a una suerte de “día del hombre” que se celebra en casi todos los paises que pertenecieron a la URSS. Es un día laboral, pero todos los hombres allí esperan una felicitación, un pequeño detalle -lo que me recuerda que tengo llamar a mi suegro-.

No soy muy amigo de ninguna celebración que contenga la palabra “patria” pero si que me fascinan las representaciones que el estado hace de mismo. Muchas veces me pregunto en que se diferencian y en que se parecen la imagen y objetivos que los diferentes estados, ya sean calificados como democráticos, autoritarios o totalitarios, hacen de si mismos. Y me gusta saber como se cuela la religión estatal en los hogares para hacer de lo artificial algo natural.

Un ejemplo, recuerdo que de pequeñito mi profesor de sociales insistía que desde el espacio no se veían ninguna frontera, que lo que veíamos en los mapas era un invento del hombre. Hoy, cuando veo la televisión, alguno de los inmensamente seguidos programas meteorológicos veo que todavía están ahí esas lineas imaginarias (así las llamaba el maestro). Da igual que se fotografíe el territorio desde un satélite, las fronteras permanecen, los territorios se cortan al gusto, como si la nubes distinguieran donde han de formarse y donde dejar sus precipataciones. Es algo que se puede ver en las cadenas estatales españolas, o en las cadenas estatales catalana y vasca. (particularmente ejemplar el caso de la ETB, donde el mapa del tiempo ha cambiado sustancialmente con el cambio de partidos en el poder).

Otro ejemplo son los mensajes navideños del monarca o gobernante de turno. Una tradición que inició la  BBC allá por 1932 transmitiendo la felicitación de Jorge V a sus sudbitos británicos; por un lado servía para dar un tono de grandeza a la distancia que separaba al rey de los ciudadanos a la par que modernizaba ciertas practicas reales que habían caído en el desprestigio (los reyes ya no tenían poderes curativos ni aparecían como descendientes de la Voluntad Divina). Hoy en día no hay presidente de nada que se prive de este mensaje que tan efectivo resulta a la hora de conformar una realidad estatal en la mente de los ciudadanos.

Yuri Levitan da el parte a los ciudadanos soviéticos

Pero entre todos estos discursos o  practicas discursivas, yo me quedo con el “Говорит Москва” (pronunciado algo así como gavarit Masckva , traducido “al habla Moscú”). Yo no sé que tienen esas palabras”говорит Москва: работают все радиостанции советского союза” (Al habla Moscu: todos las estaciones de la Unión Soviética transmitiendo)  que pego un respingo cada vez que las escucho. Aquí los boletines abren con la hora de Madrid y la hora de Canarias. Allí era poco menos que poco práctico, la Unión Soviética tenía 11 usos horarios y se limitaban a señalar la hora de Moscú. Pero ese “todos la estaciones transmitiendo” hechiza. Supongo que servía para ilustrar la imagen de un estado soviético en funcionamiento.

La televisión no se popularizó hasta finales de los años 70 en la Unión Soviética, y fue la radio la que se encargo de transmitir en el día a día la pretendida realidad y esplendor del país de los soviets. Así un humilde transistor, con la pertinente -y añorada distorsión- de aquellas retransmisiones analogicas, evocan en mi cabeza un escenario digno de ciencia ficción. Son más de 7000 kilometros los que separan un extremo del otro del vasto imperio. Y no se puede decir que las vias de comunicación fueran esplendidas. Llevar la idea de un estado centralizado a Buriatia, Daguestan, Tayiskistan,  Yakutia, Letonia, Moldavia, etcétera, etcétera a través de las ondas exigía cierta ingenuidad. Ingenuidad que les permite dar ese aire de solemnidad a cualquier noticia, da igual lo que se trate, tanto a la noticia de la derrota de la Alemania nazi como del pretendido exito del último plan quinquenal, como la visita de una delegación africana. Cuando Moscú habla; habla el estado. Y eso eran palabras mayores.

De alguna manera se me antoja que las distancias en la URSS eran siderales, como lo serán si alguna vez el ser humano le da por habitar el cosmos. Y entonces se volverá a escuchar una débil voz que llegue de la Tierra intentando recordar donde está el origen de todo. Vaya me temo que he leído demasiada ciencia ficción y se me va la cabeza de mala manera.

Incluyo un par de videos, uno histórico, el boletín donde se da la noticia de la  inesperada invasión nazi de la URSS, el otro un fragmento de la película de ciencia ficción “El planeta de las tormentas”

Por cierto no soy el único que ha encontrado atractivo este mensaje, Manu Chao, en su canción “infinita tristeza”, incluye el “govorit mosckba” en su particular cacofonía.

1 thought on “Говорит Москва. La voz del imperio.”

  1. Ahora me entero de que va el rollo ruso de la canción, que por otra parte es genial (impagable lo de los niños, creo que tengo el disco por algún lado)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s