Balcanización. Bandas de Latón

Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra

Podeís respirar tranquilos no pienso hablar de la otra acepción, quizá la  más usual del termino, la que habla de “geopolítica” o de la fragmentación de un territorio en otros más pequeños. Balcanización así es como se conoce el fenómeno de la difusión e internacionalización de la música de los gitanos de los Balcanes. Música trepidante, que dispara la adrenalina y muy, muy divertida, con unas muy particulares señas de identidad que ya han hecho de ella una “marca” tan firme como puede serlo el folk celta, el jazz, el blues o el flamenco.

Cuenta una leyenda india que el pueblo gitano fue condenado a errar al quedarse dormido en el reparto de los territorios, pero que a cambio recibió de un Dios dones tan especiales como son la música y el arte. Y viajaron por desde la India hasta Europa y asentaron por todas partes, desde Inglaterra a España y por supuesto los Balcanes. Allí, junto al Adriático, vieron como crecían y caían los imperios; el romano, el bizantino, el otomano, el austro-húngaro.

Y fue de los otomanos de quienes tomaron una mayor influencia musical. Enrolados junto a los jenizaros en los ejércitos otomanos, aprendieron a usar los instrumentos de viento. Pero pronto vieron que las trompetas y tubas servían para algo más que marcar el ritmo de las marchas militares y anunciar el final de la batalla. Así se produjo la fusión de los ritmos de guerra jenizaros y la tradición melódica, más compleja, de los gitanos de los Balcanes. Los gitanos , grandes virtuosos y desconocedores de las notas, inventaron las “fanfarrias” y dieron un colorido sin igual a la música de bautizos, bodas, funerales y cosechas.

Banda militar Jenizara. Posiblemente el mejor invento otómano

Y paso el tiempo, y la música “balcánica” continuó, pero en el siglo XX empezó a declinar. En 1961 Tito, como siempre muy preocupado en lo que al folclore de su tierra se refiere, reaccionó a la denuncia que un funcionario del partido hizo del impacto que estaba sufriendo la cultura tradicional yugoslava con la inmigración masiva del campo a la ciudad, y organizó en la aldea de Guca el primer festival de música “étnica” con premio a la mejor orquesta y al mejor trompetista.

Guca, República de las trompetas. Promo del festival.

El festival de Guca todavía hoy existe, cuenta con un enorme prestigio y en los últimas años lo abre Dragan Jovanovic, el único sobreviviente de la primera edición del festival. Y cuenta una leyenda de reciente creación, que Bill Clinton, presidente de los EEUU y saxofonista aficionado, que ordenó detener los bombardeos sobre Serbia durante la guerra de los Balcanes para que Bovan Markovich pudiera tocar con tranquilidad.

Fanfare Ciocarlia, Foto: myspace.com / fanfareciocarlia

Pero no adelantemos los acontecimientos, la popularidad de la música balcánica llegaría primero de la mano de grupos de emigrantes, sobre todo en Francia, con el grupo Bratsch y los festivales de música etnica que proliferaron por toda Europa en los años 60 del siglo XX.

Sin embargo, y cuando este tipo de música ya empezaba a ser olvidados por los más jóvenes, el impulso definitivo llegó con el tandem Emir Kusturica y Goran Bregovic. Las películas de Kusturica, “El tiempo de los gitanos”, “Underground”con las partituras de Bregovic, en su mayoría instrumentalizaciones de canciones populares yugoslavas, rumanas y bulgaras, consiguieron llegar, y entusiasmar, a un público ávido de nuevas sensaciones, como diría el filosofo esloveno Slavoj Zizek , Occidente tenía de la guerra de los Balcanes y Yugoslavia -”una visión intemporal, un incomprensible torbellino de pasiones míticas, a diferencia de la vida decadente y anémica de Occidente.” y que tan bien supo vender Kusturica, añadiría yo

Paradojicamente los nuevos tiempos que llegaron han puesto en peligro a la música de los balcanes. Siguen llegando doctorandos de todas partes del mundo a estudiar su música, y cualquier sello discografico de prestigio cuenta en su catalogo con algún título de esta. Pero los más viejos ya están cansado de tocar, y los más jovenes marcharon a la ciudad o al extranjero en busca de alguna oportunidad. Todavía hay, como no, excelentes músicos en los banquetes de comunión, en las bodas y en los funerales, pero los campesinos ya no pueden pagar a los treinta miembros, o más, que componían las fanfarrias.

Bandas y tubos de latón y cobre. Músicos de oro.

Pero la música no ha terminado, pese a las dificultades de la región original son numerosos los grupos que han recogido el testigo, eso si adaptado al siglo XXI. Ahora se adaptan más a formaciones clásicas de el rock, cuatro o cinco miembros, a veces alguno más, incluso la figuras como las del DJ se atreven con esta música. Y no es raro encontrar que ahora se canta en inglés, tanto los grupos de los Balcanes como los formados por emigrantes en el extranjero. O en las lenguas nativas de grupos, en principio más o menos ajenos a la tradición cultural balcánica, que se han formado en diferentes paises del mundo.

Así hoy la “escena” musical de la balcanización se puede encontrar en Alemania, Francia, Bélgica, los EEUU -con el punk balcánico de Gogol Bordello, una banda formada por emigrantes del este europeo-, Holanda, Suiza, y, sobre todo, Rusia, con “Opa Novy God”, “Bubamara Brass”y Ucrania con “Top Orquesta”, “Raskardash”, Bugaz” y por supuesto Serbia con figuras como “Shazalakazoo”, “Fanfare Ciorcela”. No pretendo ser exhaustivo, ni mucho menos, con esta lista solo señalar como han proliferado los grupos de música balcánica. Y si alguien tiene curiosidad o quiere escuchar un poco más de esta música que sepa un poco por donde empezar.

Y nada mejor que terminar con un video de mis preferidos la banda “Opa novy god -Опа новый год”

-“

9 thoughts on “Balcanización. Bandas de Latón”

  1. Tu entrada de hoy me viene de perlas!! Después de oir el otro día por primera vez a Shantel (he de decir que tampoco me entusiasmó), me entraron ganas de conocer más música de este tipo y no sabía por dónde empezar. Creo que lo único que conocía era Goran Bregovic y la banda sonora de un par de películas de Tony Gatlif. Me has ilustrado gratamente.
    Me ha encantado Gogol Bordello. Yo es que soy más de ruido…
    Mil gracias, Lev! Qué bien, qué bien…

    1. Hombre la verdad es que Shantel no me desagrada, pero es cierto que ya suena a otra cosa. Pierde parte de la adrenalina que me genera esta música.
      Y ya sabía yo que tenía que haber colgado un vídeo de Gogol Bordello.
      Un saludo

  2. Pues si de fiesta y Pogues se trata, podemos enlazar con los navarros Bizardunak, ja ja.
    Me quedan por conocer la mayoría de los grupos que apuntas. Gracias de nuevo. Un placer leerte.

  3. Tuve ocasión de disfrutar del directo de la “Fanfare Ciocarlia” en la pasada Aste Nagusia de Bilbao y me encantaron. Te van metiendo en un hipnotismo cargado de evocación. Al final dieron varias vueltas entre la gente en plan fanfarria auténtica (y pasando la gorra). Una de las cosas que más me gusta de la música popular es que no hay manera de ceñirla al guión de los dictadores culturales. De la misma música que muchos músicos occidentales (Txuma Murugarren o Karidadeko Benta, sin ir más lejos), han tomado buena parte de ese sonido, ellos no se cortan un pelo de adaptar cualquier cosa, hasta el “Born To be Wild” te lo agitanan y lo convierten en suyo. Es un proceso de mutuas influencias que no hay quien lo pare)

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