La doble tragedia de Polonia en Katyn

Fotos de los fallecidos, políticos, militares y autoridades eclesiásticas, parece una foto del Antiguo Régimen

Ayer, 10 de abril de 2010, se estrelló el Tupolev 154 que trasladaba la comitiva presidencial polaca a Smolensko. Desde allí marcharían a Katyn, donde honrarían la memoria de los miles de oficiales polacos ejecutados hace 70 años por la NKVD cumpliendo las ordenes de Beria y Stalin. Todos los ocupantes del avión han fallecido. Polonia ha visto como buena parte de sus máximas autoridades civiles, militares y religiosas -el presidente de la República Lech Kaczynski, el gobernador del Banco Central Polaco Slawomir Skrzypek, el jefe del Estado Mayor Franciszek Gagor, el obispo castrense Tadeusz Ploski- acompañan en la lista de fallecidos a los miembros de la tripulación y familiares de los oficiales polacos asesinados.

Ucrania Occidental, soldados soviéticos con las armas de los polacos prisioneros. La suerte de ellos estaría en Katyn y campos similares

Es una trágica, e inusual, noticia comprobar como un solo y desafortunado accidente diezma a la clase dirigente de un país. No es de extrañar que esta noticia haya conmocionado a Polonia. Katyn aparece nuevamente  de forma fatal en su historia, y aunque sea un nombre de un pequeño pueblo ruso en las cercanías de Smolensko,  a más de 700 kilómetros de la frontera oriental de Polonia difícilmente vaya a ser olvidado por los polacos.

Una de la fosas exhumadas por los nazis en los bosques de Katyn.

Posiblemente esta noticia nos ayude en países ajenos a la memoria histórica del centro y este de Europa a ubicar en el mapa Katyn. Y saber que ocurrió hace 70 en sus bosques, con la NKVD ejecutando polacos en jornadas maratonianas de macabra intensidad. (Algunos de los detalles de la masacre se pueden ver en la página web Exordio). Katyn pasó al olvido oficial al terminar la Segunda Guerra Mundial- Los autores y responsables de la matanza de Katyn eran los mismos que ganaron la guerra contra los fascistas, y el juicio de Nuremebreg dictaminó que la responsabilidad de lo sucedido en Katyn correspondía a los alemanes. La Guerra Fría que sucedió a la Segunda Guerra Mundial terminó por desbaratar los silencios cómplices y poco a poco occidente supo de lo que ocurrió en Katyn. La Unión Soviética sólo en 1990 reconocería su responsabilidad. Después Katyn se convirtió en “una patata caliente” para los gobiernos de Yeltsin, Putin y Medvedev. Ninguno de ellos renunciaba a utilizar el pasado y la historia de Rusia dándole forma de gloria con la que justificar sus aspiraciones. Y episodios como el de Katyn son difíciles de encajar dentro del nacionalismo ruso.

El memorial de Katyn

Por otro lado, la política polaca de aproximación a los EEUU desde la caída del muro convirtió a Katyn no ya en un símbolo del stalinismo si no en el símbolo de lo que separaba a Polonia de Rusia. Las autoridades rusas aceptaban, y aceptan, a regañadientes este capítulo tan poco glorioso de su historia en la Segunda Guerra Mundial. Y Polonia construye su nueva identidad, mucho más próxima a Washington que a Bruselas, con la conmemoración de Katyn como episodio fundamental de su historia reciente, como lo hacen con el 23 de agosto de 1939, o el 14 de agosto de 1920. Es por todo eso que una tan nutrida y elevada representación polaca iba en ese avión con destino a Smolensko. El homenaje debía ser de Polonia con sus victimas, no servía, por ejemplo, el homenaje conjunto que hicieron en el propio Katyn el pasado jueves, el 8 de abril,el primer ministro polaco Donald Tusk y el primer ministro ruso Vladimir Putin, donde este último decía cosas tan significativas como “Durante décadas, con cínicas mentiras, se intentó ocultar la verdad sobre la matanza de Katyn”

Y es que esta semana pasada fue una semana de desagravios del gobierno ruso con Polonia; también dentro del contexto del 70 aniversario de Katyn, el prestigioso canal de televisión Kultura emitió el film-documental del polaco Andrzezj Wajda “Katyn” que sostiene, y muestra con fuerza la responsabilidad  de la URSS de Stalin en la masacre de Katyn.

Pero esto para algunos nunca es suficiente; hoy mismo Pilar Bonet, la corresponsal de “El País” muestra su habitual linea de antipatía por cualquier gobierno ruso,  da crédito y amplifica las habituales acusaciones polacas de “tibieza” con respecto a los gestos y sinceridad  de los mismos.

“Fue un avance, pero insuficiente, porque Putin, que ayer mismo visitó el lugar del siniestro aéreo, no ha levantado el secreto sobre la investigación (116 de los 183 tomos son secreto de Estado) ni ha dado orden para que esta continuara, tal vez porque, según las encuestas, los rusos en su mayoría se niegan aún a creer que el crimen fue obra soviética, ni siquiera tras la emisión por televisión de la película Katyn, del polaco Andrzej Wajda.” El país 11-04-2009

Debería  Pilar Bonet darse cuenta que una encuesta en Polonia de similares contenidos a cuenta de Khatyn (no Katyn), nos daría parecidos resultados negacionistas. Los polacos, en su mayoría, se niegan a reconocer la existencia de Khatyn (Jatyn), que no es más que una trampa soviético-rusa para desviar la atención sobre Katyn. Y en la practica sucede todo lo contrario Katyn desvía la atención sobre Khatyn. Son más que significativas las palabras que un usuario de you tube – polaco, militante o simpatizante del partido Ley y Justicia, del desaparecido presidente de Polonia- dejó en el vídeo que subí con motivo del aniversario de Khatyn.

Salut to the victims of Hatyn massacre but the only reason why this particular war crime was so much popularized is to cover the great stalinist soviet genocide against many thousands of best Polish officers in KATYN woods. Done by NKVD forces on order of soviet government in 1940. This crime will never be forgotten. and You should take to concederation mentionig about it while giving your film the title “Khatyn”.

Salud a las víctimas de la masacre de  Khatyn pero la única razón por que este crimen de guerra se popularizó tanto es para cubrir el gran genocidio estalinista soviético contra muchos miles de los mejores oficiales polacos en los bosques de Katyn. Hecho por las fuerzas de la NKVD cumpliendo la orden del gobierno soviético en 1940.  Este crimen nunca será olvidado. Y usted debe tenerlo en consideración mencionando al respecto al dar su película el título de “Katyn”.

En mi descargo diré que mi vídeo se titula Khatyn (Jatyn) nunca Katyn. En cualquier caso esta relativa coincidencia nominal de dos masacres, que para algunas relativiza la importancia de una sobre otra sólo es una muestra más de como la tan cacareada memoria histórica normalmente tiende a cumplir funciones de la política del presente. Sobre la mesa de la política actual entre Polonia y Rusia está el suministro del gas y la ampliación de la OTAN en el este de Europa. El país de Kaczynski alberga Belsat, la televisión opositora al presidente bielorruso Lukasehnko tradicional aliado de Rusia, Polonia brindó apoyo “cibernético” a Georgia albergando las web oficiales del gobierno georgiano durante la guerra de Osetia del Sur y fue el único país que lamentó la decisión de Obama de abandonar el escudo antimisiles en el este de Europa de su antecesor Bush y financió las jornadas sobre memoria histórica en Ucrania en las fechas previas a las elecciones previas a este año. En resumen Polonia parece seguir al dedillo las recomendaciones más extremas del Departamento de Estado norteamericano y como un aliado fiel a la causa se comporta.

Así, aún lamentando la muerte trágica de tantas personas quizá las obligadas elecciones lleven al poder a personas, más sensibles con los países vecinos y con políticas para los intereses de sus ciudadanos y no hechas a decenas de miles de kilómetros de distancia; en palabras del dictador de Bielorrusia “Los vecinos no se elijen, buenos o malos, son los que son, y hay que llevarse bien con ellos”. Y que se deje de utilizar el pasado para a hacer política en el presente.