El día después del día del libro.

Regalos del día del libro

Ayer tuve la suerte de que me regalaran dos libros. Y fueron dos auténticas novedades editoriales; Bandera Roja de David Priestland y Estrella Roja de Alexander Bogdánov. Se puede apreciar claramente que fue un día del libro de lo más rojo. Como se suponen que tenían que ser las rosas que no regalé. (Vivo en Cataluña , pero no he conseguido asimilar la tradición floral).

Esta foto rezuma cultura

El día de hoy lo he dedicado a la lectura, que me servido para evitar la primera jornada de playa. He comenzado ojeando Bandera Roja, con el que la Editorial Crítica suma un nuevo título dedicado a la historia del comunismo, en sus lineas “Serie Mayor” o “Memoria Crítica”  encontramos, entre otros, Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000La revolución cultural chinaUn imperio fallidoEl siglo soviéticoHistoria de Rusia en el siglo XX. Se puede decir que para la probablemente más prestigiosa editorial de temas de historia el comunismo es su segundo principal objeto de publicación. El primero, incontestable, es la Segunda Guerra Mundial, cuyas monografías, biografías y enciclopedias copan las estanterías dedicadas al estudio de la historia. A veces echo de menos un Cervantes historiador que escriba una historia total de la Segunda Guerra Mundial y mande poco menos que a la hoguera a todos esos títulos ( Y lo digo yo que buena parte de las entradas de este blog se nutren de la más famosa de las guerras).

El caso es que Bandera Roja, Historia Política y Cultural del Comunismo, por lo que he ojeado y he podido leer, es una gran decepción. Ese intítulo tan pretencioso de “Historía Política y Cultural del Comunismo”, y que condujo a mi erróneo anhelo, es obra del avispado editor, en el original es “Comunism and the Making of  the Modern World” (El Comunismo y la construcción del Mundo Contemporaneo) que ilustra bastante mejor lo que encontramos en sus paginas. O es maquillaje comercial o yo no entiendo todavía que diablos es la Historia Cultural.

Llegar a entender como es posible esta película, "Aquí los amaneceres son tranquilos" creo yo que abre el camino a entender como era la sociedad y cultura soviéticas

Bandera Roja no es un mal libro, a mi juicio compite con ventaja con Camaradas de Robert Service editado por Ediciones B. Ambos relatan la historia del comunismo en el soglo XX desde Moscú a Camboya, pasando por París y Pekín. Si bien el libro de Service es más erudito, Priestland muestra menos necesidad de ajustar cuentas y lo encuentro más simpático, aunque solo sea por atreverse a incluir en el texto a los Monty Python y su “vida de Bryan”.  Pero no deja de ser un manual, bien escrito, formalmente impecable, con las ideas claras y los prejuicios diluidos. Pero no cuenta nada que ya se sepa, y la visión es tan superficial como suele ser la de occidente a la hora de hablar de los otros. Cualquiera que ya haya leído ya, por citar dos libros de la propia editorial crítica, “El imperio fallido” y “El siglo soviético” tendrá una idea más clara de lo que era el funcionamiento político y económico de la Unión Soviética, y  en cuanto a la parte cultural, y aquí disculpo totalmente al autor, habrá que esperar. Seguiré soñando con el día que se publique ese libro donde Mosfilms, Soyuzhmultfilms, Chieburashka, Buratino, Viktor Tsoi, Lena Mogucheva, Valentina tolkunova, Ludmila Sienchina, Fiodor Jitruk,los libros de detectives, los papiroshi, hasta los petardos de Alla Pogucheva y Dean Reed tengan cabida. Ese libro que me explique como una película como “aquí los amanceres son tranquilos” combina sin complejo alguno lo más kitch con lo más épico.

Debate en la cocina. Nixon muestra a Jruschov en Moscú de lo que es capaz Occidente.

No me interesa tanto la cultura que creaba el genio o el creador, esa es más o menos fácil de encontrar, y por lo general era más de más fácil acceso en Occidente que en la Unión Soviética (Tarkovski, ¿Solzhenityn?, Parajanov,…). Me interesa ese libro que me cuente la cultura de la gente de a pie. Y sobre todo me interesa la cultura del “socialismo amortizado” de los años desde Jruschev y Brezhnev cuando la retorica de la revolución y de la segunda guerra mundial, del nacionalismo paso a segundo plano. Cuando se pretendió competir de tú a tú en los mismos términos que imponía occidente, la sociedad del bienestar, la sociedad de la lavadora, el automóvil y el televisor. En esa sociedad la gente veía películas, los niños dibujos animados, se  reunían con los amigos en casas y brindaban con champán ruso. Pero ¿era la misma sociedad que la norteaméricana? Vuelvo a repetir una cita de Jameson que ya utilice para un contexto similar

Que hay una literatura o cultura del Tercer Mundo, es algo que se ha dicho o se ha dado a entender con frecuencia, y probablemente de modo abusivo; que de esto se siga la existencia de una cultura del Primer Mundo es algo que se ha admitido a menudo; pero que hubiera podido concebirse cualquier cosa parecida una cultura del Segundo Mundo es algo que se ha ignorado, si es que no se ha rechazado apasionadamente. Y sin embargo, me parece que la existencia de algo así como una cultura genuinamente socialista, una literatura socialista basada en una formación socialista caracteriológica y pedagógica, es algo que tendrá que reconocerse cada vez más, ahora que han desaparecido de todo el Este Soviético las instituciones y los sistemas de propiedad socialistas (de los que se suponía que una cultura pseudosocialista era una simplisima cubierta idógica y directiva política). empezaremos a descubrir, y de hecho ya lo estamos haciendo, que la gente formada en una sociedad que no es de mercado, ni de consumidores, ni de consumo, no piensa del mismo modo que nosotros. En efecto, si resistimos a la tentación (que resurge por todas partes) de atribuir a tales diferencias a los viejos estereotipos del nacionalismo y de las particularidades étnicas -en este caso, las difrencias debidas a alguna Weltanschauung propiamente eslava- podríamos incluso descubrir los rudimentos y formas nacientes de una nueva forma de cultura socialista, que es enormemente diferente del “realismo socialista” y guarda una relación intima con algún lejano futuro de la historia humana que el resto de nosotros no está en condiciones de anticipar” Las semillas del Tiempo. Pág. 73 Fredric Jameson.

Y de ese futuro con el que ya no tenemos ninguna relación es lo que nos habla el otro libro que ayer me regalaron, Estrella Roja, editado por Nevsky Prospects, una editorial bastante joven, y esta fechada el 19 de febrero de 2010, como ellos mismos señalan, en el 149 aniversario de la abolición de la servidumbre en Rusia, y, si no me equivoco, es el tercer título de los cinco que ya aparecen su catálogo (no se quedan quietos los de Nevsky, desde luego).

Estrella Roja (1908), que de steampunk tiene lo mismo que las obras de Julio Verne, es una novela utópica, al estilo de Erehwon (1872) de Samuel Butler, Looking backward (1888) de Edward Bellamy o Noticias de Ninguna Parte (1890)de William Morris. La novedad es que en esta ocasión la utopía estará en Marte, donde el socialismo lleva tiempo funcionando y un ejemplar militante socialista ruso será invitado a ver los logros de su civilización. Prefiero dedicar una entrada en exclusiva a este librito, me he pegado una panzada a leer, bueno más que a leer, a pensar o intentar dar nombre a las sensaciones que me despertaba el libro. La novela como tal ha envejecido, y se nota, pero despierta un montón de reflexiones, muchas veces contradictorias. Es imposible sentirse como el lector y la sociedad a la que parece que iba destinado esta novela, y han pasado muchas cosas desde entonces. A Bogdánov habría que leerle con esperanza y me parece que esa nos la han robado, y la distancia no favorece la lectura. En cualquier caso, un libro que merece la pena más por cuestiones ajenas a lo que el propio texto cuenta, o esa impresión me ha dado. En cualquier caso Estrella Roja es una de esas piezas de la cultura comunista que tanto he echado en falta en el otro libro, Bandera Roja, o, parafraseando a Oscar Wilde, una región que no debe faltar en ningún mapa de la utopía.

2 thoughts on “El día después del día del libro.”

  1. De cabeza a comprar “Estrella roja”. La historia cultural del comunismo que sueñas es un libro imprescindible que esperemos no tarde en llegar.
    Un abrazo.
    Gari.

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