Estrella Roja. Utopía y steampunk

Qué difícil es ser dios, pensó Rumata. Impacientemente, respondió:
– No me comprendes. He intentado veinte veces explicarte que no soy ningún dios.
Pero tú no me crees. Además, nunca podrás comprender por qué no te puedo ayudar con
armas… (Qué díficil es ser Dios. Boris y Arkadi Strugatski, 1964)

Foto tomada del blog "Nevsky Prospects" (pincha en la imagen)

Vaya por delante que no pretendo reseñar el libro de Alexander Bogdánov, ni tengo las capacidades ni los saberes necesarios para hacerlo. Siempre pienso que una reseña literaria debe ser una obrita que ponga en contacto el libro, el autor y el potencial lector de manera que este pueda percibir que tipo de libro se va a encontrar y si le resultara de interés. Y Estrella Roja, me parece un libro extremadamente difícil de reseñar, por que se puede leer de muchas maneras, unas más satisfactorias que otras. Yo solo puedo limitarme a señalar algunas de las ideas que venían a mi cabeza leyendo la obra de Bogdánov, por lo tanto no es más que un comentario personal y como tal ha de tomarse.

"Le Vingtième Siècle" Albert Robida. 1883

Es preciso que señale que lo primero que hice cuando me dió por comenzar con  la aventura de este blog fue crear el “blogroll” con un enlace llamado “El mapa de la utopía”.  Hace bastante tiempo que el pensamiento utópico, en casi todas sus manifestaciones, ejerce una poderosa fascinación sobre mi. Pensaba que, (tal y como decía  Oscar Wilde, “Un mapa donde no aparezca Utopía no debe llamarse mapa”), un blog que hiciera yo y donde no apareciera una referencia a  la utopía no podía ser tal blog. Por eso existe ese enlace, que lleva a una lista de obras utópicas seleccionadas por “New York Public Library” para su exposición Utopía. La busqueda de la sociedad perfecta en el mundo occidental”.

Villemard "A l'Ecole" (En la escuela) Visions de l'an 2000, 1910

La verdad es que pensaba que ese enlace había supuesto mi conocimiento de la existencia de Estrella Roja, pero veo que no es así, en el listado del año 1908 aparecen dos títulos, ambos franceses,  L’Ile des pingouins de Anatole france Terre libre de Jean Grave. Así que debió ser por otro lado donde tuve noticias de Bogdanov ¿Magris, Manuel, tal vez Jameson? Ya no lo puedo recordar.Pero por fin, tantos años después, he podido leer Estrella Roja. Y no sé si precisamente esa expectación es la que ha provocado que su lectura me haya dejado un  cierto sabor agridulce. En cierto modo su principal virtud es a la vez su gran problema, es una obra de su tiempo, destinada a lectores de su tiempo. Las palabras de introducción de la exposición de la utopía de la New York Public Library también valen para Estrella Roja.

Esta exposición muestra cómo las mujeres y los hombres, en el espacio de varios miles de años de cultura occidental, han imaginado, representado, descrito, y creado nuevas versiones de sociedades ideales. Se pretende demostrar así que la historia de estos lugares es inseparable de la historia de las personas, culturas y épocas que les dieron origen.  Cada sueño individual es realmente la imagen refractada de un momento específico en el tiempo, una construcción imaginaria en la que los problemas específicos del mundo concreto se resuelven y la felicidad – el más elusivo de los objetivos – se alcanza.

He de reconocer que, como novela, Estrella Roja me ha parecido discreta.  Ambientada después de la revolución de 1905, cuando el Imperio Ruso intensifica su represión sobre los disidentes, el protagonista, Leonid, un socialista revolucionario, es invitado por un marciano, Menni, a conocer la civilización de su planeta. En el etereonef, la nave marciana, partirá hacia el planeta rojo. Allí Leonid, y con él, el lector, comprobara de primera mano los logros del socialismo, que dejo tiempo atrás la etapa del capitalismo y con él buena parte del individualismo, y verá en la sociedad de Marte lo que debe llegar a ser la terrestre. Sin embargo, Leonid vivirá una fría historia de amor y cometerá un ¿absurdo? crimen que le devolverá a la Tierra, donde está a punto de triunfar la revolución.

¿es la utopía la nostalgia del paraiso?

Realmente lo más importante de la novela son las reacciones, las preguntas, las sorpresas de Leonid por todo lo que acontece en Marte. Pero a Bogdanov no le interesa contarnos que aspecto o que maravillas tiene Marte, de lo que se trata es de describir las normas de funcionamiento sociales de Marte, tan diferentes de la Tierra. A veces se detiene en cosas como una televisión tridimensional, o un transporte ultraveloz (250 kilómetros por hora), o la extraordinaria utilidad de las transfusiones de sangre (Bogdánov era médico e irónicamente murió en una fallida transfusión sanguínea en 1928) pero lo que realmente importa es la posición moral que adoptan los marcianos para afrontar los problemas a los que se enfrenta su sociedad. Y en esencia los marcianos tiene los mismos problemas que los terrestres solo que los solucionan de una manera socialista, se desprenden del individualismo y la satisfacción personal para darlo todo por el progreso de su humanidad.

A medida que leía me venía a la cabeza otro libro ruso, Qué difícil es ser Dios de los hermanos Boris y Arkady Strugatski. En él se invierte la situación propuesta por Bogdanov; en un futuro lejano será un terrestre, Antón ( alias “Rumata de Estoria”), el que viajara como observador a un mundo medieval, ni siquiera capitalista. Allí comprobara lo amargo que es tener el poder de un Dios y no conseguir acelerar el motor de la Historia, solo constatara lo que ya sabía, que la revolución solo triunfara cuando se den las condiciones objetivas y para eso a veces hacen falta siglos de Historia. A diferencia de Menni, el observador marciano en la Tierra de Estrella Roja, Rumata de Estoria, se comportara de manera humana aún sabiendo la inutilidad de sus actos.

Por así decirlo, tanto Bogdánov como los Strugatski siguen la clásica distinción marxista entre “el ser” y “el deber ser”. Mientras para Bogdanov la respuesta está en un “deber ser” constante, inflexible, como el de los marcianos,  quizás por estar escrita en un momento prerrevolucionario. Los hermanos Strugatski parecen apostar por una inevitabilidad del “ser” humano, que se situara por encima del “deber ser” incluso alcanzado el comunismo. O dicho más breve y claro, Bogdanov muestra más confianza en la Utopía transformadora y totalizadora que los Strugatski. Quizá por sufrir la enfermedad de individualismo me encuentre más cercano a las tesis de los Strugatski.Y quizás esa lectura haya afectado mi juicio sobre Estrella Roja.

Y la otra cuestión que quería comentar es que pese a lo que se dice en el epilogo, Estrella Roja, no es una obra de proto SteamPunk- El steampunk que no es más que una etiqueta literaria derivada de otra, el cyberpunk, sirve para definir aquellas obras que gustan de presentarnos un mundo alternativo basado en la estética victoriana y la revolución industrial y su máquina de vapor. Aquella máquinas de lo que Mumford llamaba era paleotécnica  tenían una poderosa estética, hierro, tubos, herrumbre, ennegrecidas por el hollín, desnudas de adornos y soluciones de diseño, agresivas y casi mortíferas. las novelas “steampunk” suelen jugar con todos esos elementos, como “Antihielo” de Stephen Baxter y aveces un sano espíritu burlón. Pero en Estrella Roja tan solo encontramos el eterograf, una magnífica nave espacial impulsada por antimateria,y su sola presencia no basta para calificar como steampunk a la novela, ni siquiera como protosteampunk. La importancia, y sobre todo la apariencia, de las soluciones técnicas en Estrella Roja no remiten nunca a los pequeños cánones del subgénero, le falta tanto el “vapor” (steam) como el punk . El eterograf no es más que la nave espacial que exigía el libro.

Estética Kin dza dza o Steampunk en la vida real. Almacén abandonado en Ucrania

El jemplo más claro dentro del subgenero, para todos aquellos que no lo conozcan, es el fim soviético Kin Dza Dza (1986),creado e ideado ajeno a la definición que acababa de nacer en occidente, pero que sin embargo es el mejor y más genial representante de lo que es el steampunk. Una película irresistible, cada vez que veo un fragmento de ella, me dan ganas de flexionar las rodillas y gritar ¡ku!

Se me ocurre que es posible que mis comentarios induzcan a formarse una idea equivocada de que lo es Estrella Roja, desde luego no es una obra cumbre de la literatura, ni tampoco es una novela steampunk, es una novela utopica, muy similar a las de Morris o Bellamy, de esas que se toman en serio a si mismas. Pero eso no quita para que su lectura sea un buen ejercicio mental, el tiempo, la historia nos ha regalado una perspectiva que nos permiten leer de muchas maneras Estrella Roja, aunque sospecho que como mero entretenimiento no funciona. Pero si se es un arqueólogo del futuro, un entusiasta de las utopías, un curioso de la ciencia ficción, o fan de la literatura rusa Estrella Roja merece la pena. De hecho se me ocurren cientos de circunstancias donde su lectura no sera considerada una perdida de tiempo.

Noticias de Niguna Parte. William Morris.

Y termino, 9 años después de su publicación, en 1917 la revolución triunfaba en Rusia. En 1919, los soviéticos convertidos en los exportadores de la revolución mundial,  crean la Komintern (la internacional comunista). En 1924 se filma un corto, donde un héroe, el bolchevique  Kominternov (sic), persigue a los capitalistas burgueses hasta Marte, el último refugio de la autocracia. Agit prop y ciencia ficción de la mano de un corto tan interesante como Estrella Roja.


1 thought on “Estrella Roja. Utopía y steampunk”

  1. La entrada anterior y la presente me llenan con la sensación de que, en realidad, culturalmente los soviéticos vivían en otro mundo completamente diferente que no podemos ni llegar a imaginar. El planteamiento de los valores del trabajo me surge especialmente ahora debido a que el régimen el que estoy realizando las prácticas de empresa del máster me permite observar con cierta distancia (y carencia de remuneración económica) el funcionamiento de la compañía y las motivaciones de cada persona para el trabajo.

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