La rebelión de los colgados

Acabo de terminar uno de esos libros que se acostumbra a calificar como “veraniegos”. Literatura distendida, de esa que se puede interrumpir y proseguir en un momento posterior,que se lee con facilidad en la playa, el metro o cualquier otro lugar tan incomodo y concurrido como estos.

El libro es El rediezcubrimiento de México de Ceferino Díaz y Marco A. Almazán (aunque no sé si este es realmente el verdadero autor), la crónica biográfica de un asturiano, Ceferino Díaz, que llegó a México para hacer las Américas. En sus mismas palabras “un labriego que se convirtió en señor”. Un libro divertido, donde se mezclan los prejuicios de españoles y mexicanos los unos respecto de los otros. Por fin he sabido lo que es un “gachupín”, pero sobre todo me ha servido para conocer un poco la idiosincrasia de los mexicanos, al menos a los ojos de un asturiano. Cosas como las credenciales, la mordida, la puntualidad, el compadreo, “el estar bruja”, la antesala, el machismo, la lotería y la ceremoniosidad parece que son ya parte del alma mexicana, o el “vuelva usted mañana” que también existe en México pero sin la carga pesimista que desde Larra imprimimos por aquí a la expresión. Pero sobre todo me llamaba la atención algo “típicamente mejicano” según Ceferino, la paradoja de su carácter, como “la creencia permanente de que se está pasando por algo transitorio” (sí, igual que pensamos aquí sobre nuestra crisis).

En libro aparecen mejicanos, y sobre todo uno, el compadre del protagonista, don Melitón, y gracias a su carácter volcánico, excesivo, arrebatador  y paradójico podemos hacernos una idea de como se las gastan en México, y aún suponiendo que se exagera un poco por dar un poco de gracia y humor al relato, me han hecho recordar a otro pueblo excesivo y paradójico donde los halla, los rusos. De muy diferente manera pero también ellos son un punto y a parte. Tal y como me contaba un viejo amigo, ¿en que otro país si no Rusia pueden pasar cosas como ver a una guapísima y finísima bailarina de ballet, descansando en la piscina, luciendo un espectacular bikini mientras bebe a morro del tetrabrik de vino peleón?

Por cierto el tal Melitón montó una pollería, uno más de los innumerables negocios y trabajos que tuvo en su azarosa existencia. La dichosa pollería tenía un  nombre de esos que impactan, “la rebelión de los colgados”. Acostumbrado a los nombres castizos y muy poco imaginativos nombres que gastan por aquí,  tales como “pollería Mari” o “Tere” o “Paco”, o “Jordi”, no puedo menos que descubrirme ante el ingenio y audacia de Melitón. Su nombre tiene algo de justicia poética, aunque sea en un lugar tan insospechado como el nombre de una pollería.

También me he acordado de Primo Levi. Si el escritor italiano hubiera tenido la suerte de emigrar a México en lugar de ser deportado a Auschwitz, hubiera escrito una verdadera fiesta de la humanidad. Como a Ceferino a Primo Levi le apasionaban los caracteres humanos, y me parece que allí hubiera encontrado el suficiente material para escribir una novela (o una trilogía) por necesidades muy diferentes a las que tuvo con la Trilogía de Auschwitz. Por supuesto que Levi es mucho más escritor y que tiene una rara (única, mejor dicho) habilidad para hablar de las personas, de todas la personas. Pero el libro de Ceferino también es cálido, amable y divertido, y le gustan las personas, para que negarlo.

Y termino con un agradecimiento muy especial. Este libro llegó a mis manos gracias a un amigo mexicano, Saúl (también conocido como Kaliman en el foro de la bsk). Y no sólo el libro, junto con el libro me llegó su “opera prima” como diseñador de juegos de mesa, Tierra y Libertad. Este blog le debe una reseña, no estoy ahora mismo con mucho tiempo, pero me imagino que en 10 días la podre escribir aquí mismo. De momento solo he podido verlo y tocarlo, curiosear pero sin profundizar. Pero me ha servido para trasladarme a los turbulentos tiempos de la revolución mexicana. Gracias Saúl.

P.S. Descubro que el libro tuvo una adaptación cinematográfica, una producción mexicana con Alfredo Landa en el papel de Ceferino. Lo que he visto no me ha gustado, una comedia más atenta al humor fácil que a lo que cuenta el libro, que se detiene en observar al mexicano. Aunque me gustaría saber lo que piensa Saúl de todo esto, si reconoce al México del libro, o no es más que literatura de ficción. La verdad es que tiene que ser curioso como somos a los ojos de los forasteros, cuando lo que es normal deja de serlo (o parecerlo).

El maravilloso mundo del circo. Circus Train.

Carpa de circo en venta en Mexico, 2.500.000 pesos

Si soy sincero mis recuerdos de la infancia y el circo no son buenos; olores fuertes y penetrantes, como el estiércol de los elefantes, fieras viejas, antipáticas y sucias, graderios incómodos y peligrosos, payasos con trajes descoloridos y lonas remendadas. Los circos a los que fui eran los de la decadencia, quizá el más glamuroso de todos fue el de los hermanos Tonetti en Barakaldo, pero también ese estaba tocado de muerte cuando acudí a ver su espectáculo. Aunque también fui espectador de algún otro en Portugalete y Santurtzi. Recuerdo como ya entonces promocionaban los números con la presencia de la figura televisiva del momento (me imagino que sería Espinete, Caponata o los pitufos). Pero la verdad, si me preguntan hace 20 años por el circo echaría pestes de él, me parecería un espectáculo sin sentido y pasado de moda, en el que no invertiría ni tiempo ni dinero.

Sin embargo en algún momento mi percepción hacía el circo cambió, no sé si en alguno de esos festivales de humor callejero de Leioa, donde hubo más de un número digno de circo, no sólo con clowns, también había trapecistas, contorsionistas y malabaristas, o en los festivales de marionetas, o la visión de alguna película como Freaks de Tod Browning, o incluso Dumbo. En cualquier caso, poco a poco veía al circo con otros ojos, más favorables. Empezaba a percibir y a valorar el trabajo de sus artistas, y sobre todo, intuía que el circo era algo diferente.

El majestuoso circo de Minsk. En los paises del CEI, los circos disponen de sus propios centros de representación fijos, como el cine, el teatro o la música.

La confirmación llegaría más tarde, de la mano de un maravilloso seminario de la U.P.V. Allí y gracias a John Walton, un profesor de Hª Contemporánea me enfrente por primera vez al concepto de liminal (esto es, el umbral entre dos planos diferentes) y me reencontre con un viejo conocido, el grotesco-carnavalesco de Mijaíl Bajtín. En aquel caso servía para hablar de la playa, un espacio acrata, próximo al reino de la Tierra y al reino del Agua, pero que no obedece reglas de ninguno de los dos.

Equilibristas y contorsonionistas del Cirque du soleil

Puede parecer una tonteria, pero me impresionaron las fotos de principio siglo que ví de las playas de Blackpool con multitudes que compartían un espacio tan proximas unas a otras, los muelles de hierro que penetraban en la mar y los parques de atracciones del propio Blackpool, pero también Connie Island en los EEUU. ¿Como es posible que sea cierto? ¿que tiene la playa para que tantas personas vayan a amontonarse literalmente unas sobre otras? ¿como es posible que exista un espacio donde se permite lo intolerable de otra manera? La gente se desviste y desnuda despreocupa demente sin temor al más que previsible escrutinio de los vecinos, la vida transcurre de otra manera y hasta el reloj parece que tiene otra velocidad. No es de extrañar que la playa fuera donde se ubicaran los circos itinerantes (siempre que hubiera una, claro) y por tanto no debe extrañarnos que los primeros parques de atracciones se fijaran al lado de las playas, o sobre las mismas.

La playa de Blackpool en 1910

Por que el circo tiene mucho de liminal, como la playa. En el circo los equilibristas desafían la gravedad, los limites humanos son superados por los forzudos, la forma humana es una sorpresa con los contorsionistas, las fieras se amansan y el orden establecido se vulnera con los payasos,lo feo se exhibe y aplaude en puro carnaval y triunfo de lo grotesco. ¿quién no ha reparado en lo ligera de ropas que han ido siempre todas sus artistas? Vestidos escuetos, ceñidos, de generosos escotes, transparencias y colores que sugerían la desnudez. Ahí es nada, y yo hijo del franquismo más tardío, veía con cierta sorpresa como semejante espectáculo, tan grato para la vista, no tenía ningún problema para ser aprobado por los progenitores.

Playa de Connie Island en 1945

A medida que escribo veo que El circo, lo liminal, el grotesco-carnavalesco, la playa, los parques de atracciones, todo ello tiene material para dos o tres blogs. Renuncio a contar todo lo que aparece en mi cabeza en estos momentos y también tengo apuntadas ni se cuantas fotografías que quiero poner en esta misma entrada, pero es imposible. Lo que ya no me parece tan descabellado es abrir un blog solo para colgar postales y fotografías circenses o grotescas, lo anoto en mi apretada agenda del disparate. Pero no cuesta mucho, así que me veo con un nuevo trabajo sobre mi espalda de Atlas.

El parque de atracciones de Connie Island hoy en día

Lo que sí debo es explicar por que está urgencia repentina por el circo. Felipe Santamaria ya habitual en este blog, acaba de terminar su versión p&p (imprimir y jugar) en castellano de Circus Train, remaquetación completa, luce más bonito que el original, y totalmente traducido al castellano. Un juego sobre circos americanos que se trasladan en tren (y no en carromatos) similar al de la película Dumbo y ambientado en la Gran Depresión americana. Un juego con mucho tema y muy sugerente, al menos para mi.

Pincha en la imagen para más detalles del juego

La versión de Felipe Santamaria se puede descargar, pinchando aquí.  Y como siempre, se me fue la cabeza con la entrada, mis disculpas.

Como un idiota.

Como un autentico idiota me sentí hace muy poco cuando leía un editorial de El país “La solución posible” que poco más o menos aplaude la grave responsabilidad tomada por Zapatero y menosprecia la irresponsable protesta de la oposición, desde la derecha a la izquierda. Y sobre todo dora la pildora a la sufrida ciudadania “La sociedad española no va a aceptar esta dejación culpable de responsabilidades” Bueno llevamos aceptando las cosas tal cual vienen hace mucho tiempo ¿cual fue la última gran respuesta a las ruedas de molino? ¿El no a la OTAN del 12 de marzo de 1986? (que aunque no gano si dejo claro el malestar entre mucha gente). Después han pasado muchas cosas, pero aquí paz y después gloria. Y eso es precisamente lo que pide EL PAIS, que dejemos manos libres a Zapatero que esta siendo por fín responsable.

Pues eso como un idiota me siento, si piensan que he de tragarme semejante panfleto sin pestañear. Si por lo menos hubiera un plan o un diseño de futuro o una propuesta alternativa que Zapatero hubiera explicado a sus ciudadanos, todavía. Ahora es más bien apretaros los cinturones que llegaran las vacas gordas.

Escribían Marx y Engels en 1848
Basta mencionar las crisis comerciales que, con su retorno periódico, plantean, en forma cada vez más amenazante, la cuestión de la existencia de toda la sociedad burguesa. Durante cada crisis comercial, se destruye sistemáticamente, no sólo una parte considerable de productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas. Durante las crisis, una epidemia social, que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad — la epidemia de la superproducción. La sociedad se encuentra subitamente retrotraída a un estado de barbarie momentánea: diríase que el hambre, que una guerra devastadora mundial la han privado de todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. Y todo eso, ¿por que? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya al desarrollo de la civilización burguesa y de las relaciones de propiedad burguesas; por el contrario, resultan ya demasiado poderosas para estas relaciones, que constituyen un obstáculo para su desarrollo; y cada vez que las fuerzas productivas salvan este obstaculo, precipitan en el desorden a toda la sociedad burguesa y amenazan la existencia de la propiedad burguesa. Las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno.
¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. ¿De que modo lo hace, entonces? Preparando crisis más extensas y más violentas y disminuyendo los medios de prevenirlas.

Y en esas estamos, condenados a una especie de determinismo malthusiano del que parece que somos incapaces de escapar. Recuerdo lo que pensaba yo cuando era estudiante y empezaba a ver como funcionaban las poblaciones campesinas antes de la industrializacion. Muy brevemente, tras pasar las hambrunas los campesinos supervivientes con pocos hijos se refugiaban en las mejores tierras, poco a poco progresaban, tenían más hijos y volvían a ocupar más tierras hasta ocupar las peores y volver a sufrir una crisis. Se supone que la industrialización, el progreso tecnológico acabó con todo eso. Pero vemos que no es así que los mercados siguen su particular esquema de Malthus. Marx siempre le criticó él no creía que las crisis fueran algo inevitable, “Malthus establece como ley universal de la historia de la humanidad una ley que se basa en observaciones parciales, aplicables solamente al modo de producción capitalista. El capitalismo produce su propia sobrepoblación, que se presenta porque la demanda de mano de obra aumenta menos rápidamente que el número de trabajadores, debido a la distribución desigual que media entre el trabajo asalariado y el capital. Malthus aconseja al proletariado que para resolver sus condiciones de vida miserables es necesario limitar la procreación”. Y así estamos sujetos a leyes que nos hacen pasar por universales, las leyes del mercado. Hoy en día podemos hacer lo que queramos, pero no lo haremos al no ser capaz de monetarizarlo, la verdad que es fascinante e incomprensible ver todas esas magnificas fabricas y factorías, paradas o media máquina simplemente porque no hay monedas. Pero si hubiera monedas o billetes, bastaría un chasquido de dedos y la fiera volvería a ponerse en marcha, y todos tan contentos.

Pero yo quería hablar de el idiota de Dostoievski, mejor lo dejo para mañana. Hoy estoy cansado y me siento idiota

Edito: Fremen me hace llegar un video que no sé por que lo encuentro propio para acompañar esta entrada

Zapatero o donde diablos esta el dichoso mapa del que hablaba Wilde.

Un mapa del mundo que no incluye Utopía no es digno de echarle una mirada. Oscar Wilde

Era Ernst Bloch el que distinguía entre impulso utópico y utopía. O eso creo. El impulso utópico es una caracteristica del ser humano, para demostrarlo, y entre miles de ejemplos diferentes, decía algo así como que desde pequeños deseamos lo que no tenemos. Sin embargo la utopía, tal y como ha aparecido normalmente en la literatura, ha sido, lejos de un impulso, algo mucho más reglamentado y organizado. La utopía tenía respuestas y soluciones para todo. Allí donde había una fractura aparecía una ley universal que lo resolvía todo. (no siempre ha sido de esta manera, encontramos excepciones tan memorables como el “haz lo que quieras” de la abadía de Thelema, o “Cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades” del programa de Gotha.)

Hoy Zapatero ha renunciado a su impulso utópico ” o como salir de una crisis sin hacer nada de nada”. La estrategia de finjamos que no pasa nada y miremos al otro lado, a la que por otra parte nos adheríamos todos por simple esperanza, ha demostrado ser un callejón sin salida. Ahora nos queda la utopía, Zapatero llama al orden y al mercado. España será ese país que quieren que sea en Bruselas y Washington. Ahora ya la bolsa sabe a que atenerse y se las promete felices. Y como todos sabemos las bolsas no buscan otra cosa que la prosperidad y felicidad universales, debemos brindar con cava. La humanidad se ha vuelto a salvar en el último momento por tan peculiar séptimo de caballería. En cuanto a los indios ¿a quien le importan los indios? En España los indios son los funcionarios, personas tan improductivas como médicos, bomberos, policias, maestros, profesores, vedeles, inspectores de hacienda, etcetera, un despilfarro, un lujo asiatico. No son inversores, no generan riqueza; son un gasto que lleva a la ruina, como las pensiones o los parados que no supieron hacerse banqueros. Mejor nos reconvertimos en indígenas baratos dispuestos a que el mercado goce de salud, no pidamos algo tan indigno como un sueldo digno, no molestemos, no pensemos proyectos personales que no tengan en cuenta la salud del mercado.

En algún momento España equivoco el camino, hay que devolverla a su lugar natural

Se veía venir dirán los agoreros y pronosticadores. La sensanción de estrategia de avestruz del gobierno de Zapatero era demasiado evidente. La ausencia de un proyecto real daba tanto pánico que casi lo mejor era pensar ojala que “Zapatero este bendecido por la suerte que suelen tener los de su gremio”. Queda claro que un país del bienestar en un sistema competitivo y de libre mercado no es una gran ventaja, es una rémora de un pasado no muy lejano que hay que extirpar,. Ahora ya sabemos que los gobiernos de los estados no deben preocuparse de los ciudadanos, que será el mercado el que les asigne su posición natural. Todos sabemos que la tarta es muy grande y hacen falta muchas manos para sostenerla, para que los campeones del mercado se lleven su parte, de la que por su puesto son los legítimos acreedores. Y España no es competitiva, todavía, hoy se abre el camino al nuevo orden, a la nueva sociedad, esto ya no es crisis, es simplemente una nueva etapa de la historia. Debemos ser consciente de ello, el estado desaparece, su brazo largo ya no es tan largo y sus labores empiezan a ser anecdóticas pero ahora que estamos en el camino correcto ¿quién lo va a echar de menos salvo los indios?. La mejor manera de crear riqueza es creando pobreza, en ello estamos, y que no nos den ninguna pena, es por nuestro bien, el de todos.

En fin, mal están las cosas, casi me dan ganas de abandonar mis impulsos utópicos y salir corriendo a buscar ese mapa que según Oscar Wilde merecería semejante nombre. Allí vería Utopía y desde luego sería un buen destino para abandonar esta sociedad  gobernada desde la estupidez y la maldad (en mi casa me enseñaron que el que hace daño para obtener un beneficio propio es malo, son cosas de un educación anacrónica lo sé).

Es hora de volver a escuchar a Leonard Cohen

Noticias desde mi infancia. Bretodeau y la jugueteria Nomar.

Bretodeau.

Hoy me he sentido un poco como Bretodeau, el personaje de la película “Le fabuleux destin d´ Amelie Poulain”, en el momento que recupera la perdida y olvidada cajaque contenía los tesoros de su infancia. Por supuesto no ha ocurrido como en la película, no había ninguna encantadora jovencita dispuesta a emplear su tiempo y talento en un juego de maravillosas proporciones, no había ninguna banda sonora y Amelie no observaba a escondidas mis reacciones.  Ha sido todo mucho más prosaico; unas lineas en un blog que anuncia unos saldos de miniaturas y puzzles por el cierre de una juguetería de Portugalete. Pero donde la lógica dice que esto debiera haber sido leído de una manera tan pragmática como la oportunidad de conseguir unas gangas por un cierre, ha ocurrido todo lo contrario y se ha convertido en el mismo vendaval de emociones que azotó a Bretodeau en la cabina de teléfonos. Por un momento han pasado por mi cabeza escenas y fotografías de aquella niñez cada vez más lejana y olvidada.

La juguetería que se cierra es Nomar, una juguetería de Portugalete situada en la calle General Castaños, muy cerquita de la Casa del Pueblo y de la parada de autobus del 15 y el 42 (destinos Bilbao y San Vicente), en frente del bar “La Terraza” y la plaza de la Rancheria (La ranche), también muy cerca de dos cines fundamentales de mi infancia, el cine Mar y el cine Ideal, que hace ya mucho que dejaron de existir.
Nomar era mi juguetería, fue allí donde mi padre me compraba cochecitos matchbox, o los cliks de playmobil(entonces se llamaban famobil), los tentes y, sobre todo, donde compre mi primer wargame: “El último puente” de la legendaria editorial NAC, corría el año 1984. Después y en años sucesivos llegarían muchos más NAC, El zorro del desierto, Camino de la Gloria, La Batalla de las Ardenas, ¿Resiste Stalingrado?, el fantástico Excalibur, Firefight, Battle over Britain y algunos más que me dejo en el tintero.

El cine ideal en enero de 1985

Desconozco, aunque intuyo, cuales fueron las razones que nos llevaron a los amigos de la infancia a dedicarnos con tanto empeño en esos juegos. Yo tenía 11 años, mi hermano mayor, Andoni, 12, mis vecinos José 13 (él fue quien inicio la fiebre cuando apareció aquel día con “El duelo de las Aguilas”) y su hermano Javi 11 años. Más tarde aparecerían aquí y allí otros entusiastas de los juegos NAC y el circulo se amplio. No eran mayoritarios pero tampoco eran desconocidos. Y aunque nosotros eramos pequeños, aunque entonces no nos lo parecía, y no hubo ningún problema en jugarlos. Es raro encontrar un foro de juegos de mesa que recomiende wargames a chavales de esa edad, pero allí estábamos nosotros enfrentándonos a juegos de los que desconocíamos todo, sin ninguna referencia, sin nadie que nos pudiera echar una mano al lado y por supuesto sin internet. Hoy con la perspectiva de la edad puedo decir que eran juegos sencillos que solo requerían un poco de ganas. Pero nosotros teníamos más que ganas, teníamos entusiasmo. Y yo me imagino de donde sale ese entusiasmo, en aquella epoca de pura transición, los juguetes eran todavía de otra epoca, los sobres de soldaditos, los geyperman, los madelman, o la enciclopedia de la segunda guerra mundial de SARPE que se encontraba en tantos hogares ayudaban a que la segunda guerra mundial formara parte del imaginario de muchos de nosotros. Probablemente esto hoy este mal visto y sea políticamente incorrecto; y es más que probable que en otro contexto el fenomeno NAC no hubiera existido, pero yo me alegro de haber tenido ese momento.

Jugueteria Nomar (foto cortesia del blog de Darth Txelos)

En cualquier caso la jugueteria Nomar servía como centro de peregrinación y esperanza. Ni sé las veces que ibamos a ver su maravilloso catalogo de juegos NAC. Por lo menos una vez a la semana, y el dueño, amable y sin tener una palabra mala, nos lo dejaba. Allí pasabamos horas mientras sobábamos una vez más las hojas de brillantes colores, e intentabamos adivinar la calidad de los juegos en numero de las fichas que tenía; pronto 240 fichas nos parecieron pocas, 360 no era suficiente y las 480 fichas era el requisito indispensable para tener garantías de ser un juego excepcional. La portada, el tema elegido para simular la batalla me parece que no nos impresionaba tanto como la cantidad de fichas que contenía. Después había que decidirse por uno, y empezar a ahorrar. En aquellos tiempos un juego valía 1900 pesetas, y mi paga y la de mi hermano era de 25 pesetas cada uno. Llegamos a un acuerdo con mi madre para que nos financiara “El último puente” a cambio de 20 semanas sin paga. Y la buena mujer cumplió su palabra para calmar nuestra ansiedad. Después sería más fácil, el regalo de navidades, el dinero del cumpleaños, el extra de los abuelos, todo era para wargames (los libros siempre corrían de cuenta de mi madre y no contaban como gastos superfluos),  también se acordaba con los amigos quien compraba que juego, y el acumulacionismo nos embargo, el objetivo, tener la colección completa. Jugábamos en mi casa casí todos los días, pero no era raro que al volver del colegio paráramos en Nomar para ver el catalogo y comprobar que todavía tenían el viejo. Y luego estaba soñar con el tema de los próximos juegos, cada año NAC añadía nuevos títulos a su catalogo y apostábamos por saber cuales serían los temas de los nuevos juegos.

El duelo de las aguilas, el primer wargame que jugue (foto BGG)

Todo esto duró, más o menos, cinco años. Desde 1984 hasta 1988, cuando, y prácticamente a la vez, llegó la bancarrota de NAC, la reconversión de Nomar de juguetería a centro especializado en maquetismo y mi  llegada al instituto, donde me revele como un crio tan enamoradizo como imberbe (cosas de la edad) y se me pasó la fiebre de los wargames por otra nueva, de la que mejor no hablo.
Pero esos 5 años fueron años donde vivíamos felices en un mundo de fichas y mapas de cartón, completamente ajenos a lo que pasaba alrededor. Muy cerca de Nomar ETA mató a Agapito Fernández un peluquero de Portugalete el 20 de enero de 1985. También en la casa del pueblo de Portugalete, justo al lado de Nomar, murieron dos personas al ser atacadas con cocteles molotov el 25 de abril de 1987, o el jaleo que se montaba en el cruce entre General Castaños, Avenida Abaro, Carlos VII y la calle Casilda Iturrizar,con barricadas, autobuses quemados y antidisturbios aporreando a todo el que se movía cuando ocurrían asesinatos como el de Santi Brouard a manos de los sicarios del Gal el 20 de noviembre de 1984. También una tarde cualquiera de aquellos años fuí asaltado al salir de la juguetería Nomar de contemplar por enesima vez el catologo de NAC por un yonqui desesperado, y ni cinco pesetas llevaba yo encima. Eran los tiempos en que el caballo hacía estragos en la margen izquierda del Nervión, tiempos en que la reconversión industrial dejaba en la calle a tanta gente y el pesimismo invadía a los más mayores. También eran los años dorados de Eskorbuto, cuando cantaba “Zona Especial Norte” o “Anti Todo”.  Sí eran tiempos difíciles, aunque para nosotros,  a pesar de todo, y tal y como cantaba Zarama podíamos decir “Dena ongi dabil” (Todo marcha bien). Bendita infancia y benditos padres por hacerla posible en semejantes circunstancias.

p.s. pongo el video de Bidea Eratzen al no encontrar ninguno decente de “Dena Ongi Dabil”, a mi me transmiten sensaciones parecidas, y me gusta más Bidea Eratzen, pero lo propio era Dena Ongi Dabil.