Angola. Una mancha de petroleo y una prisión.

Hoy (quizá ayer, pero todavía no he ido a la cama) he tenido la noticia del último desastre ecológico provocado por la explotación del petroleo, el vertido en aguas del Golfo de México de toneladas de crudo tras la explosión y posterior hundimiento de una plataforma petrolífera. Y todo eso venía ocurriendo desde el 20 de abril. Quizá por estar más atento a las consecuencias de las cenizas del volcán islandés de impronunciable nombre, pero lo cierto es que no sabía nada de lo ocurrido. Como en el caso del volcán las reflexiones parecen centradas en como afectara todo esto a la maltrecha economía global. Parece como si cualquier imprevisto, pero que siempre ocurren, fuera una nueva vuelta de tuerca en la gran crisis, un factor más para la depresión. Supongo que todo esto no es más que una muestra que la tan ansiada palabra, la “recuperación”, es más bien un deseo basado en la esperanza que en ningún plan concreto.

Por lo demás veo en la noticia lo de siempre; pescadores con sus familias que ven su medio de vida desaparecer, reservas naturales amenazadas, y grandes compañías, en esta ocasión BP,  que tendrán que pagar una indemnización millonaria (lo que no sé es si será suficientemente millonaria). Pero algo que formaba parte lateral de la noticia me ha llamado más la atención que el vertido en si y la frustración de los planes energéticos de Obama. En un vídeo del mismo medio donde consultaba la noticia se comentaba que el estado de Lousiana estaba preparando a sus reclusos para utilizarlos si hiciera falta para luchar contra la marea negra. Y se acompañaba con imágenes de esos presos del sur de Mississipi. Casi todos eran negros.

La prisión Angola en 1934

Y no es que no tenga nada en contra de que los reos desempeñen labores en beneficio de la sociedad o del estado. Me parece mejor eso que pudrirse en un patio y una celda con T.V. No, no era eso lo que me impresionaba, era la negritud de esos presos. Quizá por que en mi niñez disfrute con Mark Twain, con Tom Sawyer y con Huck, quizá por que uno de los pocos libros que había en casa de mis abuelos paternos era La cabaña del Tío Tom, no lo sé, pero esa imagén del sur de los EEUU volvió a aparecer en mi mente.  Una rápida consulta en google (Louisina+prisoners) me ha llevado al documental que justo ahora acabo de ver “The Farm. Life inside Angola”.  (La Granja. La vida dentro de Angola).

Angola, hoy en día

Angola es la prisión estatal del estado de Lousiana, también conocida como “La granja”. Es la cárcel de máxima seguridad más grande de los EEUU, con 5000 presos y 1300 funcionarios del estado. Pero también parece que es un pedazo de historia de los EEUU. Su origen es una plantación de esclavos, en su mayoría originarios de Angola, por eso su nombre. Angola fue propiedad de un esclavista de éxito y de cierta buena prensa, Isaac Franklin, después paso a manos de un tal Samuel Jones que arrendaba los terrenos para la ejecución de los condenados a muerte y utilizaba a los convictos de Indiana para enriquecerse, hasta que en 1901 el estado de Lousiana adquirió los terrenos y construyó la prisión de Angola.

Imagén del pasado reciente de Angola

Angola fue famosa por los abusos que cometió sobre sus inquilinos, siempre mayoritariamente negros. De cuando en cuando aparecían denuncias de las condiciones a las que se veían sometidos los presos, William Sadler, en 1940, y que había perdido un oído en la prisión, publicó “Infierno en Angola”. Más tarde en los años 50, 32 presos se cortaron los tendones de aquiles en protesta por la brutalidad y el trabajo inhumano que debían hacer. Pero no sería hasta 1972, el año en que la corte federal hace caso de los activistas de los derechos civiles, y se sanciona el caso Gates vs Collier, y se pone fin al “Trusty System” -donde un recluso obtenía privilegios sobre otros (se les empleaba literalmente como guardias de la prisión)- y de los abusos físicos, como azotar con cinturones de cuero a los presos que no habían recogido su cuota diaria de algodón. Desde entonces las cosas han cambiado, y entre otras cosas han hecho posible el documental “The Farm”.

Reos de la cárcel "Angola" regresan a sus celdas después de un día de trabajo

Lo que no parece cambiar demasiado es la composición étnica de los presos. Viendo el documental, en un momento donde aparece el típico autobus norteamericano, yo me imaginaba como todos esos mocetones: negros, jovenes, atleticos, malencarados perfectamente podían ser un equipo universitario de prometedoras figuras del baloncesto yendo a un partido de máxima importancia, lo que no acompañaba a ese pensamiento era el enrejado de las ventanas, ni las esposas en las muñecas.

Así aún sabiendo que los tiempos han cambiado y que son reclusos cumpliendo penas por delitos muy graves, cuando veía las fotos que National Geographic hizo en el 2008 de Angola, no podía menos que recordar “El planeta de los simios”. Con esos simios montados a caballo armados de rifles y esos seres humanos reducidos a condiciones “indignas”. Pero el hecho de ver que la mayoría de vigilantes son blancos y los prisioneros son negros condenados a trabajar como hicieron sus antepasados desde luego que ayuda a  tener una visión denigrante de lo que ocurre en Angola.

Pero Angola ha servido a varias películas más como fuente de inspiración; “La milla verde” , basada en la homonima novela de Stephen King. “Pena de muerte” de Tim Robbins y “Monster´s Ball” fueron parcialmente rodadas en sus instalaciones. Y supongo que la historia de “cadena perpetua”  guarda algo de relación. En los EEUU Angola es bastante más conocida que aquí. Son numerosos los cantantes que han includio a Angola en su repertorio. Aunque la que más me llama la atención es una tal Myshkin de New Orleans que tiene una canción llamada Angola, pero lo cierto es que ha servido como lugar de referencia para musicólogos y folkloristas en busca de melosdías y raices de la música negra de hoy en día, y también para algún que otro actor que quería pasar un día en sus celdas para sentirse en el papel de su próxima película.  Aunque en realidad ese nombre forma parte ya del imaginario americano, en su forma más coercitiva, en el 2008 y como consecuencia del desastre provocado por el tornado Gustav, el alcalde de New Orleans amenazó en 2008 con mandar inmediatamente a Angola a todos los que participaran en saqueos.

Anuncios

2 comentarios en “Angola. Una mancha de petroleo y una prisión.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s