Como un idiota.

Como un autentico idiota me sentí hace muy poco cuando leía un editorial de El país “La solución posible” que poco más o menos aplaude la grave responsabilidad tomada por Zapatero y menosprecia la irresponsable protesta de la oposición, desde la derecha a la izquierda. Y sobre todo dora la pildora a la sufrida ciudadania “La sociedad española no va a aceptar esta dejación culpable de responsabilidades” Bueno llevamos aceptando las cosas tal cual vienen hace mucho tiempo ¿cual fue la última gran respuesta a las ruedas de molino? ¿El no a la OTAN del 12 de marzo de 1986? (que aunque no gano si dejo claro el malestar entre mucha gente). Después han pasado muchas cosas, pero aquí paz y después gloria. Y eso es precisamente lo que pide EL PAIS, que dejemos manos libres a Zapatero que esta siendo por fín responsable.

Pues eso como un idiota me siento, si piensan que he de tragarme semejante panfleto sin pestañear. Si por lo menos hubiera un plan o un diseño de futuro o una propuesta alternativa que Zapatero hubiera explicado a sus ciudadanos, todavía. Ahora es más bien apretaros los cinturones que llegaran las vacas gordas.

Escribían Marx y Engels en 1848
Basta mencionar las crisis comerciales que, con su retorno periódico, plantean, en forma cada vez más amenazante, la cuestión de la existencia de toda la sociedad burguesa. Durante cada crisis comercial, se destruye sistemáticamente, no sólo una parte considerable de productos elaborados, sino incluso de las mismas fuerzas productivas ya creadas. Durante las crisis, una epidemia social, que en cualquier época anterior hubiera parecido absurda, se extiende sobre la sociedad — la epidemia de la superproducción. La sociedad se encuentra subitamente retrotraída a un estado de barbarie momentánea: diríase que el hambre, que una guerra devastadora mundial la han privado de todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. Y todo eso, ¿por que? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya al desarrollo de la civilización burguesa y de las relaciones de propiedad burguesas; por el contrario, resultan ya demasiado poderosas para estas relaciones, que constituyen un obstáculo para su desarrollo; y cada vez que las fuerzas productivas salvan este obstaculo, precipitan en el desorden a toda la sociedad burguesa y amenazan la existencia de la propiedad burguesa. Las relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener las riquezas creadas en su seno.
¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, por la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos. ¿De que modo lo hace, entonces? Preparando crisis más extensas y más violentas y disminuyendo los medios de prevenirlas.

Y en esas estamos, condenados a una especie de determinismo malthusiano del que parece que somos incapaces de escapar. Recuerdo lo que pensaba yo cuando era estudiante y empezaba a ver como funcionaban las poblaciones campesinas antes de la industrializacion. Muy brevemente, tras pasar las hambrunas los campesinos supervivientes con pocos hijos se refugiaban en las mejores tierras, poco a poco progresaban, tenían más hijos y volvían a ocupar más tierras hasta ocupar las peores y volver a sufrir una crisis. Se supone que la industrialización, el progreso tecnológico acabó con todo eso. Pero vemos que no es así que los mercados siguen su particular esquema de Malthus. Marx siempre le criticó él no creía que las crisis fueran algo inevitable, “Malthus establece como ley universal de la historia de la humanidad una ley que se basa en observaciones parciales, aplicables solamente al modo de producción capitalista. El capitalismo produce su propia sobrepoblación, que se presenta porque la demanda de mano de obra aumenta menos rápidamente que el número de trabajadores, debido a la distribución desigual que media entre el trabajo asalariado y el capital. Malthus aconseja al proletariado que para resolver sus condiciones de vida miserables es necesario limitar la procreación”. Y así estamos sujetos a leyes que nos hacen pasar por universales, las leyes del mercado. Hoy en día podemos hacer lo que queramos, pero no lo haremos al no ser capaz de monetarizarlo, la verdad que es fascinante e incomprensible ver todas esas magnificas fabricas y factorías, paradas o media máquina simplemente porque no hay monedas. Pero si hubiera monedas o billetes, bastaría un chasquido de dedos y la fiera volvería a ponerse en marcha, y todos tan contentos.

Pero yo quería hablar de el idiota de Dostoievski, mejor lo dejo para mañana. Hoy estoy cansado y me siento idiota

Edito: Fremen me hace llegar un video que no sé por que lo encuentro propio para acompañar esta entrada

1 thought on “Como un idiota.”

  1. La descripción del modelo de las crisis que viene arriba, no lo había hilado hasta ahora, me ha recordado a las dinámicas de población cazador-presa que estudié en su momento en ecología. De hecho, la matematización de los modelos de recursos se podría efectuar de forma similar, ya que caigo.

    El elemento de la moneda, y todo el entorno especulativo de los mercados capitalistas es lo que despega ambos cuerpos de conocimiento, ya que en la ecología los recursos y las dinámicas de población, no siendo perfectas, se mantienen atadas a una base real y la causa y el efecto se siguen sin que haya de por medio manipulación.

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