Insumiso por un día

Nuevamente utilizo el blog para una pataleta, y es que, si no me he perdido nada, hoy es el último día que se permite fumar en los bares y establecimientos habilitados para ello. Por supuesto yo soy fumador, constante, empedernido y desesperado, de esos de cuarenta cigarrillos al día. Y que quieren que diga, la realidad de a partir de mañana me sienta como un tiro.  Poco me importan las consideraciones de mi salud, de la salud pública, del ahorro de la sanidad pública. Mañana estará prohibido fumar en los bares, y ya los cortados madrugadores o las cervezas vespertinas no sabrán igual. Y menos mal que ya deje tiempo atrás la noche. Que triste, que civilizado. Por momentos me acuerdo del jovencito Marx (el de las barbas, no el Groucho) que se revelaba contra la vida convencional, los objetivos miserables y los esfuerzos codiciosos. Puro romanticismo, aunque parezca mentira. Y me digo yo que si en su momento ya me declare insumiso a las autoridades militares ¿por qué no hacerlo ante las sanitarias que, en principio, parecen menos peligrosas? pero me parece más fácil decirlo que hacerlo. Ni sé lo que puede ocurrir si sé me ocurre encender un cigarrillo en un bar atestado de fumadores frustrados. ¿Me denunciarían? ¿ante quién? ¿o el responsable es el dueño del bar? Si es así y el pobre hostelero es el que tiene que hacer de policía mi gesto inútil sería todavía peor, y haría caer la responsabilidad en otro que no tiene la culpa de mi cabeza a pájaros. Quizá deba jugar a la lotería, con el premio inauguraría una taberna “insumisa” abierta a fumadores y simpatizantes. Y nada de clandestina, que me imagino que ahora surgirán esos garitos con el sabor de lo prohibido, sería  una taberna “con conciencia” sin esconderse de nada y con la conciencia muy tranquila.

Es cierto que la reivindicación mía es un tanto banal, pero no sé como declararme insumiso al paro, a la reforma del mercado laboral, al retraso de las jubilaciones, si alguien lo sabe que me lo diga (aunque lo intuyo). Lo que tengo claro es que no es del todo una reivindicación egoísta, mucha gente disfruta y ha disfrutado del tabaco en este planeta. Demasiada gente como para pensar que el tabaquismo es una cuestión de sustancias adictivas y marketing.

Lo que me gustaría saber ahora es como van a justificar esos mismos que aplauden la ley que les gusta “smoke” o “Blue in the face” (por decir solo dos ejemplos)

 

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