Optimismo y Pesimismo sobre la red 2.0

Es preciso sacar bueno de lo malo, pues es cuanto podemos hacer (Así comienza Picnic en el camino de los hermanos Boris y Arkadi Strutgaski)

Una lectura de verano

Supongo que a todo el mundo que tiene un blog le pasa, llega un momento que se plantea más la naturaleza del medio donde cuenta sus batallitas, que las mismas. Ya son unas cuantas las entradas que han aparecido en estos últimos meses sobre la red; como que se debe tener en cuenta a la hora de hacer un blog, la función crítica del blog, el intento de agitar la blogosfera de los juegos de mesa, etcetera, etcetera.

Pero ¿por qué? ¿de donde nace esta necesidad? ¿qué es lo que me lleva a darle tantas vueltas a la cabeza?: ¿un exceso de horas en la red? ¿un intento de enmascarar una adición? o quizá ¿es verdad que la red es algo fantástico?, ¿es verdad algo que está empezando a ser y por primera vez todos podemos poner nuestro granito de arena?. En esas dudas tan poco existenciales me muevo, es mi carácter, tal y como reza la descripción de mi cuenta twitter Ciclótimico con tendencia a la histeria.

Pero, y afortunamente, exponerse en la red te lleva a conocer gente real, personas. Y alguna incluso comparte inquietudes, aunque los puntos de vista sean diferentes. Y aparece Jonathan Delgado (conocido en algunos ambientes de los juegos de mesa como Silgaer) y abre puertas que estaban cerradas por desconocidas. Resulta que ya hay gente que está pensando y hablando sobre lo que es y lo supone la red. Y Jonathan me presta un libro y me da la referencia de otro. Libros, ahí siguen, como fuentes de conocimiento y reflexión. Parece que la red no los supera ¿será verdad que la red es mero entretenimiento?.

Así que tengo en mis manos Partes públicas de Jeff Jarvis lo que se puede llamar el canto optimista y entusiasta sobre la red. No lo he terminao aún pero me provoca sensaciones contrapuestas.  Por una lado ¿cómo no estar de acuerdo en los beneficios que supone compartir? para Jarvis es la clave de las redes sociales, por eso trata de matizar lo que debemos interpretar como intimidad, como valorarla y definirla. La idea que transmite es que al velar e invocar  la intimidad como salvaguarda actuamos un poco como los salvajes de las películas antiguas, aquellos que al verse fotografiados por vez primera sentían que habían robado parte de su alma. Para Jarvis la red es algo neutral de lo que la humanidad ha de sacar provecho (y beneficios). Aquí es donde yo disiento, es verdad que la red permite que todos portemos nuestra partícular imprenta, que tengamos la posibilidad de publicar nuestro particular manifiesto vital, y sin embargo… Sin embargo la red no es un invento neutro, nada lo es. En Jarvis encontramos un análisis acrítico, ahístorico, de nada sirve esa comparación tan interesante con la irrupción de la imprenta si no se habla de lo que realmente sucede, de lo que ha venido sucediendo en tantos siglos a la hora de opinar (o crear contenidos). El propio autor reconoce que en la red se producen conductas inadecuadas y malos usos, lo curioso es que tales actos responden a individuos, ni se le pasa por la cabeza que aún en la red se actua como masa. Le gusta tanto que lo ve como opinión pública, con su criterio independiente su capacidad por hacer valer sus intereses, pero ¿realmente esto es así? ¿qué clase de milagro se produce en las tres www para que ocurra lo que no ocurre en la vida real? si el mismo Jarvis no se cansa en señalar en los casos “malos” que como medio la red es neutral que no los genera ella ¿por qué no va suceder lo mismo en los casos “buenos”?.

Lo que me gustaría que fuese otra lectura de verano

Muy diferente parece el otro libro El desengaño de Internet de Evgeny Morozov, y digo parece por qué de este libro tan sólo tengo la referencia y un par de reseñas que hay por la red. Pero el caso es que apunta a ser un libro pesimista. Nada de lo que se suele decir a la hora de ensalzar a la red está realmente ocurriendo, viene a decir Morozov. Morozov cuestiona hasta el hito que más se recurre para hablar de la importancia de la red, las revueltas arabes.

Pero Morozov algo debe saber de todo esto, parece ser que era un “cyberactivista” bielorruso contra el régimen del dictador Lukashenko y fue fichado por el Departamento de Estado norteamericano para asesorar la pretendida, y hoy por hoy fracasada, revolución blanca. Morozov es muy joven y aún no ha llegado a los 30 años pero parece que se ha convertido en alguien muy influyente. Algunos de sus artículos se pueden encontrar traducidos en El País. Morozov parece un liberal, por eso está donde está, quizá sea el sucesor de Zbigniew Brzezinski, el que defina las futuras relaciones de los EEUU con Rusia, China y demás aberraciones antidemócraticas. Pero más allá de su analisis geopolitíco, de sus ganas de exportar al mundo las bondades democráticas de occidente, Morozov habla de temas que a mi también me preocupan.

Morozov entiende que la red está cada vez más dominada por las corporaciones que la red se está convirtiendo “en el paraiso de los consumidores, el infierno de los ciudadanos”. Como en el caso de Google,

¿Queremos mejorar el descubrimiento casual, que nos asegure la revelación de ideas nuevas y controvertidas, que maximice nuestra capacidad de pensar críticamente acerca de lo que vemos y leemos en la Red? ¿O queremos producir ordenadores que realicen búsquedas autónomas en nuestro nombre, solo para proponernos lo último que se vende, recomendarnos restaurantes cercanos y proporcionarnos una sola respuesta en lugar de varias? ¿Queremos un Internet que nos recuerde todo lo que está pasando online o preferimos introducir cierta bulliciosa caducidad en nuestros archivos digitales a medida que envejecemos, ellos y nosotros? Quienes ven la Red como un gigantesco catálogo digital de Sears no desean esa caducidad, pero para los que la vemos como parte de un diario de una civilización imperfecta seguramente será bienvenida. El País 27 de noviembre de 2011

La visión de Morozov es la antitetica de la Jarvis, que por otra parte es la más parecida a la del marketing. Y hoy por hoy la Jarvis es la triunfante, todos a mayor o menor escala la padecemos y nos entregamos a ella. Supongo que hay más elementos que influyen en ese triunfo que el buen hacer de la mercadotecnia. Para conocerlos sospecho que debo dirigirme a antropologos, sociologos y demás gente de letras. Por mi parte continuare leyendo intentando encontrar mi posición y saber lo que esta pasando ahora mismo en la red. Sacar bueno de lo malo, que no es poco.

p.s Gracias jonathan, tus lecturas y consejos son de provecho (otra cosa es si soy capaz de obtenerlo)

2 thoughts on “Optimismo y Pesimismo sobre la red 2.0”

  1. Hola Lev,

    como ya hemos hablado en alguna ocasión, caminamos sobre hombros de gigantes y siempre es posible encontrar a “sabios” a los que acudir en busca de referencia. Sea Jarvis o cualquier otro.

    Lo bueno de este terreno en el que nos movemos es que todavía es muy joven, y tengo la sensación de que es más fácil encontrar teorías diversas y extremas, que todavía no hay verdades fundamentales que los autores no se atrevan a desafiar. Y como ejemplo Jarvis y Mozorov, el yin y el yang de la “cultura 2.0”. Y muchos otros que se adentran en este terreno sin miedo a ser tachados de herejes.

    Yo también tengo pendiente el libro del bieloruso, aunque me está costando encontrarle un hueco. La verdad es que soy mucho más partidario de las ideas de Jarvis y por extensión de su compañero en la Universidad de New York Clay Shirky, del que estoy leyendo Here Comes Everybody. De momento, un magnífico libro.

    Aún así, coincido contigo en que el determinismo optimista de Jarvis le hace ver solo la influencia de la red en los actos positivos mientras que para los negativos recalca la objetividad de la herramienta. Si la red influye en el comportamiento, lo hace en los dos sentidos.
    Por otra parte, mis dudas sobre la tesis que señalas de Mozorov: no es la red el problema sino precisamente cómo se organiza esta. Es cierto lo que dice sobre “el paraiso del consumir”, el domino de las corporaciones y los resultados mediados en buscadores (sobretodo después de las últimas acciones de Google) pero eso no es la Red, es su jerarquía mediada por empresas. Hay alternativas par seguir usando esta poderosa herramienta fuera de intereses partidarios y empresariales. ¿Criticar la herramienta por cómo está ahora organizada? No, mejor úsala de otra forma y difunde su uso. Sí, soy partidario del software libre😉.

    Como bien dices, al final tenemos que ir hacia las ciencias sociales más que a las técnicas y de momento son estas últimas las que pretenden dar más respuesta al impacto de la red en las relaciones humanas y su capacidad de comunicarse y opinar. Siguiendo esa línea, otro libro en mi punto de mira, esta vez de una psicóloga social, Socionomia de Dolors Reig.

    No me enrollo más😉 La red es poderosa pero nada mejor que una terraza en verano y un café delante para charlar.

    Gracias por las menciones.

    Jonathan.

  2. Ya me he puesto con el de Mozorov. Al menos por los derroteros de la introducción, me parece que el autor tenía unas expectativas que dificilmente podían llegar a cumplirse.

    Curiosamente, y aunque el tema no tenga mucho que ver, me recuerda a la posición de Michael Scheuer en Imperial Hubris…

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