Rajoy el distópico

 

Estaba yo alterado por culpa de la Semana Santa, tiempo de vacaciones que he aprovechado entre otras cosas para recuperar a los Strugatski. Y yo quería hablar de los dos hermanos, de su novela La isla habitada y la película del mismo nombre que hicieron hace un par de años los rusos, quería abrir una puerta al desconocido Universo del Medidodía (desconocido en este país)

Pero no tengo ni idea de como hacerlo. hasta que llego Rajoy me manda a parar. Qué imagen la de este individuo. Que imagen la de este país.  Comparecencia de prensa lo llaman, pero no está él, ni se le espera. La imagen del monitor mueve los labios, de ellos brota el discurso de la derecha firme y benevolente. Se miente mejor cuando no se sabe que se miente.

Triste marioneta que lleva a una parte del país a hacer chanzas sobre su discurso y  a recuperar discursos distópicos. Nos acordamos de Orwell, de Bin laden y de los discursos de los líderes de la URSS .Yo en particular y quizá obsesionado por el momento me acuerdo de los Strugatski. En las novelas de Strugatski siempre hay una crítica implicita a la URSS, al totalitarismo que destruye, menosprecia o persigue al ser humano. En el Universo del Mediodía, el homo sovieticus del siglo XXII descubre planetas con sociedades con algún rasgo que cualquier lector podía identificar con la Unión Soviética.  Uno de esos puntos que critican Boris y Arkadi es la desconexión entre los mandatarios y políticos y la vida real de los ciudadanos. Propaganda, torres de control mental, servicios secretos, etcetera. Pero ninguna imagen tan patetica y poderosa como la de un presidente convocando una comparecencia de prensa a través de una pantalla. quizá les falto imaginación, quizá no supieron ver la imagen palmaria de desconexion entre los gobernantes y la sociedad que se supone representan.

A Rajoy le da miedo esa realidad, intuye preguntas incomodas y se salvaguarda, le da miedo que la realidad que vivimos la inmensa mayoria le salpica. El es un servidor de lo público y nosotros unos desagradecidos que solo miramos nuestro interes particular. para que mancharse si tan bien sabe como servir a su país. Y digo esto por que estoy convencido que el pelele que tenemos como presidente se toma así mismo como un entregado a la causa publica, un hombre del partido de la derecha española, que tanta falta hace.

Rajoy es tonto y se chupa el dedo. pero se lo permiten los cínicos que ahí le han puesto. Cínicos que son los dueños de las telefonías, bancos y energéticas de este país, los padres anonimos que dirían los Strugatski. O como hacerse rico a través de decretos ley. Esos son los peligrosos aunque tampoco es que sean especialmente brillantes. Que país este donde la mediocridad lo inunda todo. Los malos, nuestros malos, me parece a mi que ni siquiera tienen sueños de grandeza, de llevar sus ideas e imponerlas hasta el último rincón, sólo quieren tener un chalet megaguay, una puta de lujo (o varias) colgadas del hombro e inflarse a marisco, sin un esfuerzo, sin siquiera invertir un euro de los que han robado. Ojalá se pudran.  Pero si al menos hubiera un enemigo más brillante sería un poco más divertido. Pero aquí languidecemos.  Y yo tengo que aguantar a patéticos como Rajoy, Ana Mato, Cospedal, Alicia Sanchez Camacho, De Guindos…. (la lista es infinita). y sus declaraciones que atacan la dignidad humana.

No puedo con este país, no puedo con España,  De verdad ¿todavía queda algún votante del pp, de los normales, de los que no tenían derecho a la tarta? que se vaya a la mierda rajoy, el pp y su pantalla catodica.

5 thoughts on “Rajoy el distópico”

  1. Estoy de acuerdo. Habitamos una distopía mediocre, infinitamente vulgar. De pobres diablos a los que ni siquiera un apocalipsis zombie nos podría salvar el final. Y digo “nos” porque debemos incluirnos. Somos parte de esta misma adocenada distopía.

    1. Claro que somos parte de esta distopía, somos los que la sufrimos. ¿debemos sentirnos totalmente responsables de lo que ocurre? ¿es cierto el adagio “tenemos lo que nos mercemos”? o por el contrario “está todo atado y bien atado”?

  2. Partamos de la premisa de que la soberanía, el poder emana del pueblo. De ti, de mi, del frutero de la esquina. Ahora habrá quien piense que soy un ingenuo. Y justo ese pensamiento es la base del problema, o al menos uno de los principales pilares fracturados. Si no somos capaces de creernos ese axioma fundamental en cualquier sociedad democrática capaz de elegir y deponer a sus dirigentes políticos no habrá posibilidad de cambio. No hay más que echar la vista atrás en la historia. Los ejemplos están ahí y son evidentes. Por azares de la vida tengo la suerte de contar con algunos buenos amigos en Islandia y seguí de cerca los acontecimientos. Sí, claro que no podemos comparar la realidad española con la islandesa pero te aseguro que allí nadie que me leyera escribir mi primera premisa pensaría que soy un ingenuo. Eso es lo realmente triste del asunto. Ese es el adocenamiento al que me refería. Claro que no somos totalmente responsables, claro que no somos responsables de que exista un Bárcenas y un Rajoy y una Cospedal y un Rato y un Rubalcaba… pero eximirnos de cualquier responsabilidad es un acto de irresponsabilidad tan grande como el que sufrimos de nuestros dirigentes políticos. No voy a decir que echarle la culpa al otro es un rasgo característico de gran parte de la sociedad española, no voy a decir que somos en general una sociedad de pensamiento cortoplacista (por favor, no me hagáis poner ejemplos), no voy a hablar de la España cainita, ni de la España a la que 400 euros al mes calla la boca y llena urnas, tampoco voy a hablar de la España que idolatra al pícaro y ningunea lo obtenido con esfuerzo, ni de una sociedad que disculpa y hasta olvida las mentiras flagrantes y reiteradas de aquellos en quienes depositaron su confianza. No, no voy a decir ni hablar sobre nada de eso ni de otras muchas otras cosas. Lo que no quiere decir que no lo piense y que no me avergüence. El primer paso es asumir nuestra parte de culpa. Y eso, tristemente, es lo más difícil en este país en el que no se depuran responsabilidades. Por eso este olor. Este olor a podredumbre. Este olor a mierda. Camarada Lev Mishkin, nadie puede atar tanto y tan bien. No hablamos de Feld ni de Kramer ni del gran Vlaada. O al menos yo no me considero un “trabajador” más en su tablero de mecánicas imperfectas. Muy imperfectas. Bastaría con que todos nos convenciéramos de que el juego está roto.

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