Dau, juegos, literatura y lo que se nos viene encima.

Mañana, miércoles 6 de noviembre se inaugura con una conferencia el II festival de juegos de mesa de Barcelona; DAU (dado en catalán). A diferencia de la primera edición que pillo un poco a contrapié y por sorpresa a todo el mundo en esta ocasión se ha tomado su tiempo. Y se va a cocinar a fuego lento como un buen guiso. DAU se va dejara ver por toda Barcelona, en algunas de sus numerosas bibliotecas. Si la idea es que los barceloneses vayan haciéndose una idea de que son los juegos de mesa me parece una excelente iniciativa.

Y digo excelente por que no solo se va a hablar de juegos en las bibliotecas, también se va a jugar. Que sería de la teoría sin la praxis. DAU ocupara durante todas las semanas de noviembre algún hueco de las agendas de las bibliotecas elegidas; los miércoles con conferencias, los sábados con demostraciones. Así se ocuparan los lugares públicos de difusión de la cultura por excelencia,  las bibliotecas, y permitirán que los juegos de mesa tengan una visibilidad que ahora no tienen. Es cierto que no es un anuncio de televisión en horario de máxima audiencia, que una forma de divulgación que, en cierto modo exige cierto interés o curiosidad por parte del publico. Pero también es verdad que es una actividad con mucho más empaque, que permitirá seguramente a los que tengan la suerte de acudir a cualquiera de estos actos previos al gran festival de diciembre, hacerse una idea más precisa de lo que es el juego de mesa. Y seguro, como suele ocurrir, que más de uno se sorprenderá de lo que son hoy en día los juegos de mesa, o quizá recordara lo que había olvidado.

La primera de las conferencias la dará el responsable del Festival de DAU, Oriol Comas, en un lugar tan preceptivo como una biblioteca, y lo hará uniendo lo que acaba de hacer la revista TOKEN, esto es, la literatura y los juegos de mesa. Desconozco desde que perspectiva se acercara Oriol , por que es un tema tiene muchas posibilidades, y lamentablemente me la perderé. Pero todo aquel que pueda que se acerque, aunque no se sienta especialmente atraído ni por los juegos ni por la literatura, hay que aprovechar las alternativas que se nos ofrece ajenas a los grandes medios de entretenimiento desde nuestros ayuntamientos. Y una conferencia no solo entretiene, en muchas ocasiones forma, ilustra e ilumina zonas oscuras.

Pero ya digo que yo no podre asistir, pero no me resisto a aportar mi particular granito de arena en esto de la conjunción de literatura y juegos de mesa. Hay dos personajes fundamentales en el nacimiento de la novela, el genero popular por excelencia en esto de la literatura, (y que me perdonen todos los aficionados a Shakespeare); el Quijote de Cervantes y el Gargantua de Rabelais. Y si bien es cierto que el ingenioso hidalgo aún siendo una obra con mucho humor toco el cielo de tal manera que prácticamente ahogo toda la literatura posterior condenandola al más seco de los realismos, Gargantúa le gana por hay la partida al Quijote. Rabelais también se muestra burlón, más que satírico, y muestra un humor que es muy probable que conozca el jugador de juegos de mesa; la bravuconada, la exageración, la onomatopeya, el exceso es algo que abunda en el marco de las partidas de juegos de mesa. Gargantúa, como muchos juegos, es un sinvergüenza, un provocador de carcajadas, que el mismísimo Mijail Bajtín calificaría como liberadoras.

Gargantúa es como me gustaría ser a mi pero sé que ni de lejos nunca llegare a ser; un tipo que no se muestra interesado por si mismo, desafectado, que poco o nada le importa la imagen que los demás tienen de él. Nunca pensara en la posteridad ni en la importancia de sus actos, se limitara a ser y a satisfacer sus necesidades, por eso será posible que se convierta un gran benefactor de la humanidad, ni más ni menos que es el inventor del limpiaculos.

Y a Gargantua le importaban mucho los juegos de mesa, como no podía ser de otro de modo.

Capítulo XXII
Los juegos de Gargantúa

A la berlanga. A la prima. A la vela. Al robo. Al triunfo. A la picardía. Al ciento. A la espinela.A la desgraciada. A escudriñar. Al matrimonio. Al alegre. A la opinión. A quien hace lo uno y lo otro. A la secuencia. A la campanilla. Al taró. A la gatada o pierde-gana. Al valido. A trescientos. Al desgraciado. A la condenada. A la carta virada. Al descontento. Al sacanete. Al cabrón. A quién habló así. A roba, nada juego fuera. A ñiquiñaque. Al taladro. Al pujavante. Al barrenillo. Al triquitraque. A todas tablas.  A las respuestas. A juego vivo, juego muerto. A sacar hierros del horno. Al falso rústico. Al tormento. Al no diez. A la treinta y una. A par y secuencia. Al palo de los oros francos.  A las tablas elegidas. Al forzado. A las damas. Al mono. A primus secundus. A punto de cuchillo. A las llaves. Al palo de oros franco. A pares o nones. A cruz o pila. A las cuartas. A los ruines. A la billa. Al zapatero. Al búho. Al ronquido. A la dicha. A los honores. A la morra. Al jaque. Al zorro. Al tres en raya. A las vacas. A la blanca. A la chanza. A los tres dados.  A las tablas. A la cola de carnero. Al salta dentro. A las codornices. Al oidor jorobado. Al santo aparecido A pellizca setas. A peral.  Al pimpompet. A agrandar el agujero. A despellejar el zorro. A recoger. A madama coja. A vender la avena. A soplar el carbón. A la danza bretona. Al círculo. Al gazapo de liebre. A la tirelitantaina. Al cochinillo va delante. A las pegas. Al cuerno. Al buey violáceo. Al zoquete. Al yo te pellizco sin reír. Al insultarse.  A desherrar el asno. A la jaotín. Al monje, monje soy. Al yo me tiento. A la barbe d’oribus. A la basquiña A tira el asador. A salta fuera. A compadre, préstame tu saco. A mi talento. A la pirueta. A los higos de Marsella. A la mosca. A la cabriola. Al escondite. Al pique. A la blanca. Al hurón. Al martingala. Al castillete. Al reenganche. A la trompa. Al fraile. A la cerda. A vientre contra vientre. A la comba. Al cepillo. Al tejo. A ya estoy aquí. A la gallina ciega.  A los bolos. A las bolas. A la calva. A la flecha. Al pico romo. Al toca un. Al amasijo. A la bola corta. Al volante. A enroscarse. A rompe ollas. A Colín embridado. A la grulla. Al penacho de gallo. A la gallina ciega. A los palillos. Al bastón corto. A mírame y no me toques. A los espías. Al sapo. Al cachero. Al pistón. Au billebouquet. A las reinas. A las menestralas. A cabeza con cabeza. A la pinocha. A la mala muerte. A los papirotazos. A las tinieblas. Al distraído. Al borracho. A la naveta. Al azotado.  A la escoba. A san Cosme, yo te adoro. Al escarabajo negro. A yo te cojo sin verte. A buena y bella se va la cuaresma. A la cola del lobo. Al pie en la garganta. A Guillermito, dame mi lanza. A la ramita. Al trenzado. Al bocado. A la ternerita. A la conversación. A nueve manos. A la máscara. Al puente caído. Al higo. A las pedorreras. A roba mostaza. A cambos. A la recaída. Al volante. A lavar la cofia, señora. A los cedazos. A sembrar avena. A los novicios. Al molinete. A «defendo». Al picadero. Al báculo.  Al labrador. A esconde… cucas. A la bestia muerta. A sube la escalinata. Al cerdo cebado.A culo salado. Al piñón. Al tercio. Al baile de Auvernia .A salto de mata. A cruzarse. Al navío oculto. A la maleta colgada del culo. Al nido de milanos. Al pasavante. Al rompecabezas. A la grúa. A para el golpe. A los papirotazos. A las calandrias. A tirarse migas.

Después de haber jugado, paseado y saltado durante mucho tiempo era conveniente beber un poco, y así preparaban once jarros para cada uno; después «banquetear», esto es tenderse sobre un hermoso banco o en suelo y dormir dos o tres horas sin pensar mal ni mal decir. 

Estos son los más de 200 juegos, si las cuentas no me fallan, que habla Rabelais allá por el siglos XVI, hace cerca ya de quinientos años. En realidad es una traducción, y según la edición cambian los nombres de los juegos, se ha buscado  los que juegos que se conocen en castellano; aunque hay dudas sobre otros, si son juegos que se han perdido, o eran burlas de Rabelais. Nosotros conocemos el Teto, pero seguro que Vientre contra vientre La maleta colgada por el culo por ahí le andan.

Hoy en día Rabelais es considerado como alta literatura, pero que eso no lleve al engaño, es un libro para reir y disfrutar, con muchísima mala leche y muchísima esperanza, justo lo que nos hace falta ahora. Muy recomendable.

Vasos comunicamentes, es posible que lo sean la literatura y los juegos de mesa dentro de la cultura de entretenimiento. Y es bueno que se peguen los segundos a la primera, la visibilidad es deseable, y refugiarse en el gueto, fuera del escrutinio y disfrute ajenos no termino de verlo, así que me encantan estas iniciativas como las de DAU ojalá que trascienda y terminemos por derribar el muro.

Gargantúa onlinehttp://www.elperroylarana.gob.ve/phocadownload/los_rios_profundos/clasicos/gargantua.pdf

Programa de conferencia y actividades pre Dau en la Ficha Roja : http://laficharoja.blogspot.com.es/2013/11/vuelve-dau-barcelona-en-su-2-edicion.html

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