Exorcismo.

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¿se ira la ponzoña del corazón?

Quiero y no puedo. Quizá no sea más que una de mis periódicas malas rachas, pero ahora mismo me veo incapaz de hablar de juegos de mesa. Ayer leía un estupendo artículo en La ludoteca de pampala que en otras circunstancias como mínimo me habría resultado estimulante, Sobre la crítica, pero me sucedía lo mismo que me ocurre cuando quiero escribir para este blog, o El Telegrama Zimmermann u otros lugares que hay por ahí y han llamado mi atención.  Una especie de nudo en el estomago, una suerte de angustia me engancha y no me suelta.

¿Poca inspiración? es posible, aunque me parece que en realidad me he enganchado a las drogas malas. Por así decirlo me he vuelto un adicto a la polémica del heroquest 25, con todo lo que eso supone. Poco esfuerzo, mucha bilis y nada de interés. Pero es muy fácil y poco exigente. El perfil de las discusiones es muy bajo y basta con mostrarse contrariado sin necesidad de trabajarse el contenido para que la llama se mantenga. Y encima tan satisfecho.

También está Ucrania, sobre la mesa tengo desplegado el Triumph of Chaos, para mostrar desde un juego como era Ucrania en 1918 y si eso tiene algo o nada que ver con lo que está ocurriendo. Veo los telediarios rusos y ucranianos, la prensa internacional online, sigo los hastag en twitter de #lviv, #maidan, #kharkiv, #sevastopol. Pero vuelve a ser lo mismo, vuelven a ser mis prejuicios los que forman mi opinión, los que sirven como cemento para unir la descomunal cantidad de información tan a menudo contradictoria que recibo de la web. Vuelve a estar presente la contradicción por una parte la satisfacción de creer, del espejismo, que sé un poco más que la media, por otro lado el dolor de constatar que no tengo las herramientas conceptuales necesarias para poder hablar de lo que fuera.

Y aún hay más, ayer mismo, dentro del contexto apocalíptico del heroquest 25, me quejaba de la calidad de un vídeo de reflexión sobre el mismo juego.  Y me hacían ver que quizá la crítica no fuera oportuna que lo viera con los ojos del que lo ha hecho. Es cierto que las limitaciones del formato youtubber limitan mucho la calidad de lo que de ahí puede salir. Que solo toneladas de talento pueden sacar adelante ese producto que nace tan lastrado. Pero en realidad es como esta entrada de blog, pura opinión personal, sin mayor interés que para él que lo escribe. Es más sencillo maquillar la letra impresa que el producto audiovisual por motivos obvios pero adolecen de lo mismo. Pero por eso esta entrada se llama exorcismo, por que necesito ahuyentar fastamas; maneras de proceder, ciertos temas de los que hablar y lugares de la red que frecuentar. Quizá eso me ayude. O quizá sea muy ingenuo mi cura de desintoxicación necesite de terapias más fuertes ¿Valdría una lectura en lugar aislado de Fenomenología del espíritu de Hegel?

Lo cierto es que sí tengo cosas que contar, el problema ya digo que es un bloqueo del que no sé como salir, ojala que esta entrada me ayude. Y perdón a los que me hayáis leído, para mi era necesaria.

A veces ni me doy cuenta que me de doy de cabezazos con la realidad, y que eso duele.
A veces ni me doy cuenta que me de doy de cabezazos con la realidad, y que eso duele.
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5 comentarios en “Exorcismo.”

  1. En exceso severo contigo mismo. Permítete ser incoherente y escribe desde esas contradicciones. A mi me parece atinado esa parecer de Kolakowski de que la coherencia está sobrevalorada y de que la coherencia absoluta es idéntica al fanatismo. O descansa. Todo es válido.

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