Ucrania en el universo del mediodia

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Es difícil, muy difícil, casi imposible conocer y comprender lo que está pasando estos últimos meses en Ucrania. Desde mediados de febrero practicamente no hago otra cosa que conectar con las agencias de noticias, prensa y cuentas particulares de las redes sociales de medio mundo que intentan contar su particular visión de la crisis ucrania.

¿Cuantos enlaces habré colgado sobre el asunto en la red? ¿cuantas sentencias petulantes habré firmado? ¿Cuantos bulos habré contribuido a difundir? Ser activo en la red no significa saber. Hablar de lo que fuera no supone comprenderlo. Ha habido quien incluso que utilice el blog para contar lo que allí está pasando. Pero yo no soy el más indicado para ello. Instalado en la comodidad de mi hogar, en mis prejuicios habituales a miles de kilómetros ¿Cómo puedo contar lo que allí ocurre? Es verdad que la red hoy nos proporciona acceso a otra información que de otra manera nunca hubiéramos visto, pero eso no es suficiente. Por ejemplo, hoy es Crimea la que dicta la información de los medios más habituales en nuestros hogares, Maidan, la revuelta que propicio los acontecimientos de Crimea, no es ya si no un tenue recuerdo en nuestros medio más cercanos. Y sin embargo Maidan sigue vivo, la actividad de Kiev, del nuevo gobierno ucraniano vive de Maidan. Y poco o nada sabemos de lo que allí ocurre.

El relato de los acontecimientos actuales mejor dejarlos a los periodistas y analistas. Lastima que ahora mismo en el campo de la información Rusia y Ucrania ya esten en una verdadera guerra. Ahora es la propaganda a lo que tenemos acceso, mentiras que ni se molestan en dar apariencia de verosimilitud. Dan por hecho que los consumidores de la misma ni nos molestaremos en cuestionarla, que tomaremos la propaganda en función del bando en que nos ubiquemos. ¿Cuantas mentiras he leído estos días? Ni lo sé,  y todas con el mismo principio, legitimar acciones ilegales. Como es la incorporación de Crimea a Rusia, como también es la legitimidad del nuevo gobierno ucraniano.

Siendo la realidad un terreno casi indescifrable otro recurso alternativo y legitimo podría ser la historia. Se podría Hablar de la creacción del estado de Ucrania, de 1848, la primavera de los pueblos, y de 1917, la desintegración del Imperio Ruso como fechas claves. Se podría contar la historia de Ucrania Occidental, de la república Popular de Ucrania, de la República de Donetsk-Krivoy Rog, un episodio que nos serviría para comprobar como fue Lenin una de las personas que más ayudaron a que la Ucrania de hoy en día se reconozca hoy en día como tal. E irónicamente son sus estatuas las que derriban algunos ucranianos.

Pero la historia de la creación de un estado nación es complicada y prolija. Y nuevamente hace falta saber para no ofrecer nada más que una versión sesgada que no haga si no apoyar lo que ya creíamos de antemano. Lo interesante es ofrecer la riqueza del proceso no la interpretación. Y desgraciadamente mi interpretación, por lo menos todavía, condiciona lo que alcanzo a saber de Ucrania.

Así descartadas las vías sociológicas, periodísticas o históricas ¿Qué me queda? Lo mismo de siempre; la peligrosa intuición, la sensibilidad que ofrece el consumo de literatura popular. Ahora mismo pienso que la mejor manera de acercarse a Ucrania, es la vía humana. No de entender lo que está pasando desde un punto de vista militante en lo político si no en lo humano. Y se me ocurre que no es tan dificil. Quizá sea descabellado, a mi no me lo parece tanto, pero un librito como Que difícil es ser Dios de Boris y Arkadi Strugatski nos pueden ayudar mucho más que cualquier editorial o analisis de un experto en el este de Europa.

Portada de la edición de Gigamesh de Que difícil es ser Dios
Portada de la edición de Gigamesh de Que difícil es ser Dios

Que difícil es ser Dios es un libro de fantastika, como llaman en el este de Europa a la ciencia ficción, escrito por los hermanos judío-soviéticos en 1963. cuenta la historia de un heroe trágico,porque es lo que es Anton Konstantinovich Malyshev, Don Rumata, el desencadenante de la masacre de Arkanar

La novela nos situa en el siglo XXII; la Tierra ha alcanzado la sociedad perfecta, la sociedad comunista. Ya no conoce las guerras ni las enfermedades ni las desigualdades sociales. El ser humano se dedica al descubrimiento del universo. Y una de las instituciones más importantes de la Tierra es el Instituto de Historia Experimental. La conquista del Cosmos lleva al descubrimiento de nuevos mundos poblados por humanos, pero aún un en un estado atrasado en la evolución de las sociedades.

Es en uno de esos planetas donde se inscribe la acción de Qué difícil es ser Dios. Anton, miembro del Instituto de Historia Experimental es enviado con una legión de medievalistas y otros científicos sociales a observar in situ las relaciones sociales y económicas del feudalismo. Su misión es observar, estudiar, y, en lo posible, paliar las victimas de las inevitables crisis de un sistema social tan imperfecto.

No se permite la injerencia directa pues tal cosa no serviría de nada. Es la historia la encargada de poner cada cosa en su sitio, solo cuando las piezas del puzzle encajen, “se cumplan las condiciones objetivas para el cambio” este se producirá. Anton adoptara la identidad de Don Rumata, un noble, y su preparación intelectual y física y el acceso a una tecnología ultradesarrollada le convertirán en una suerte de Dios.

Sin embargo, en la sociedad de Arkanar, uno de los pequeños reinos que surgieron de la desaparición del reino Estor , se produce una anomalía histórica. Las fuerzas feudales no son sustituidas por una pujante burguesía, en su lugar aparece una siniestra fuerza, la Santa Orden, una orden fanática religiosa que se emplea con métodos sin dudas fascistas. Los desvelos de Rumata por suavizar las condiciones del régimen feudal y salvar la vida de determinados artistas y científicos  supusieron la financiación y superavivencia de la más malignas de las fuerzas.

Pero ¿realmente se parece Arkanar a Ucrania? Lo cierto es que no cuesta mucho ver a ucrania como un estado que surje de la descomposición de un imperio. Nuestra historia medieval se suele comenzar la desaparición del Imperio Romano. Y no son pocos los indicadores sociales que nos dicen que Ucrania del año 1991 hasta ahora ha dado uno y dos pasos atrás. La estructura feudal de arkanar con un rey débil, asesinado por unos de sus nobles, tampoco está lejos de la Ucrania de Yanukovich y los clanes de los oligarcas.

Por desgracia tampoco parece que este lejos el paralelismo entre la irrupción de un insospechado fascismo; Svoboda Pravyi Sektor (el sector de la derecha) son la Santa Orden, perfectamente podemos hacer pasar a Don Reba por Dmitro Yarosh. Y la actitud de la Unión Europea por la del Instituto de historia Experimental. Ciegos, sordos y mudos ante los datos que se acumulaban, y lo que es peor, en última instancia instigadores y patrocinadores de los mismos. Y no, ni Rusia ni Putin pasarían por los fascistas; Rusia sería más bien el Ducado Irucano, el país vecino de Arkanar, surgido del mismo imperio caído y tradicional enemigo de Arkanar en sus guerras fronterizas.

Nosotros, como observadores, bien alimentados, bien formados, siempre a salvo en nuestros cobijos, estamos de cerca de Rumata. Cargados de buena voluntad pero incapaces. Quizá sea esa nuestra condena, observar y sentir el mismo dolor que Rumata. Sentir como en el año 2014 todavía semejantes nuestros se ven sujetos a fuerzas que la historia ya debía haber erradicado. Si hay que tomar un partido que sea el de los que sufren.

portada rusa de "la isla habitada"
portada rusa de “la isla habitada”

Arkanar, su novela Que difícil es ser Dios, se inscriben dentro del Universo del Mediodía, un universo creado a partir de algunas novelas de los hermanos Strugatski. La isla habitada es otra de ellas, otro planeta Saraksh, donde se estrella un joven soviético, Maxim y descubre una sociedad autoritaria, el país de los padres desconocidos, con muchas analogías a la de la unión Soviética en la Guerra Fría. Sus tribulaciones le llevaran a descubrir que el responsable del autoritaritarismo es Rudolf Sikorski, un maquiavelico miembro del Instituto de Historia experimental. Y que utiliza métodos más que dudosos para combatir el fascismo que está desarrollandose en un país vecino, el Imperio Isleño.  ¿Es rudolf Sikorski una imagen de Putin? ¿quizá de Stalin?. En cualquier caso la versión cinemátografico apostó por dar una imagen inspirada en fascistas a los gobernantes y policias del país de los padres desconocidos. Y casi parece que esa misma película ha servido de inspiración para los fascistas que hoy pasean por kiev.

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Curiosidades.

Que dificil es ser Dios (1990)y La isla habitada (2009)tienen sendas versiones cinematográficas que han sido rodadas en Crimea y Ucrania.

-El pasado 27 de febrero se estrenó comercialmente en los cines de Moscú la última versión de Que difícil es ser Dios, que promete ser un fantástico ladrillo y que no tendremos la suerte de ver en las salas de este país

Intento de escape, Arco Iris LejanoQue dificil es ser Dios, InquietudLa isla habitada, El niño, El hombre del infierno, Escarabajo en el hormiguero, Las olas se extinguen en el tiempo; estas novelas de Strugatski son las que componen el Universo del Mediodía, aunque otros escritores han continuado escribiendo sobre ese mismo universo. Creo que solo dos de ellas; Arco Iris lejano y Que difícil es ser Dios son las únicas traducidas al castellano.

-Leer a los Strugatski es mucho más que leer novelas de ciencia ficción, o criticas a la Unión Soviética y el Stalinismo. Sobre todo es una critica a cualquier autoritarismo y fascismo y una reflexión sobre los limites de los seres humanos, mucho menos poderosos de lo que se creen.

1 thought on “Ucrania en el universo del mediodia”

  1. Desde luego, fue todo un puntazo que Gigamesh reeditara “Que difícil es ser Dios”. He estado perdiguiendo esa novela desde que vi la película alemana del 89 en el cine (más tarde fue distribuida en vhs por Araba films). Por desgracia cuando por fin la pude leer me dejó algo frío (me pareció algo sosa y corta), supongo que se debe leer teniendo en cuenta el contexto en que fue escrita y no perder de vista las otras novelas del Universo del mediodía.
    Y respecto a lo de Ucrania, creo que nunca podremos comprender al 100% lo que ocurre u ocurrió, nos llega una información sesgada por ambas partes, no hablamos su idioma y no vivimos allí para saber lo que sienten los ciudadanos Ucranianos.

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