Una reseña de tiempos de los dinosaurios

 

No son pocas veces las que se habla de que en estos tiempos se está viviendo la edad de oro de los juegos de mesa. Es posible que sea así, pero en lo que es en el caso de los wargames no. Es probable que estos se vean beneficiados de todo el movimiento que hay alrededor de los juegos de mesa, que hayan recuperado parte de su actividad e interes de los aficionados. Pero aún están muy lejos, lejisimos de las cifras de publicación, de editoriales, de jugadores y de revistas que se registraron en los años prodigiosos de la década de los 70 principios de los 90, cuando casi se extinguen como los dinosaurios, de repente y sin dejar rastro. La causa de la catástrofe que se suele decir es la aparición del ocio electrónico en los hogares, las consolas y los computadores personales, pero no sólo eso. Los wargames, como las criaturas del mesozoico habían evolucionado en algo que termino por ser un callejón sin salida, sólo sobrevivieron las lagartijas y los pájaritos. Los gigantes se conservan en museos donde es más la imaginación que la memoria lo que les dota de atractivo. Nadie imagina al ver su magnifico esqueleto  a un t-rex patetico y muerto de hambre buscando ratones para comer, nadie imagina un monster wargame exento de emociones cuando ve sus siete mapas desplegados. Los wargames habían evolucionado hacía algo insostenible. No sé muy bien por qué.  Las editoriales publicaban cada vez más lo que el publico demandaba, juegos cada vez más grandes, reglamentos cada vez más complejos. No importaba que esos juegos fueran injugables, se vendían. ¿Mentalidad infantil de sus consumidores? No lo sé, los americanos tienen fama de gustarles lo grande, grandes coches, grande tetas, grandes wargames. Pero yo, muy lejos del país de las barras y estrellas, recuerdo que con 12 o 13 años asistía emocionado a la gigantización de los juegos NAC. Cada año era una vuelta de tuerca,pasaron de 240 fichas, a 320, a 480 (cada troquel era de 40 fichas). No sé por que me parecía tan excitante ese crecimiento. Y cuando llego el Battle over Britain (con 800) y su megareglamento fue el apoteosis. Y aún así me parecía poco, me imaginaba que un juego que supera el millar de fichas y lo dos mapas debía ser la hostia.

Aquellos tiempos son historia, pero, y afortunadamente,  en internet, a nada que busquemos podemos encontrar vestigios que nos acerquen a la era dorada.  Los yanquis, y sin internet, escribieron multitud de artículos sobre los wargames en revistas de todo tipo, desde las más profesionales a fanzines. Son un ejemplo para muchas cosas estos americanos. No esperaron a que existiera los blogs, tan sencillos de hacer, para saciar sus necesidades de comunicación y consumo de noticias. Ellos pensaron y eescribieronsobre el hobby antes que ningún otro. Por eso, de vez en cuando, la red se presta a hacer pequeñas prospecciones arqueológicas. En este caso era sobre la editorial Fresno Gamer´s Asociation (FGA) que se merece un estudio en profundidad. El resumen de ella de lo que se dijo(y se dice) es The “game company” we love to hate… 

Leyendo sobre FGA encontré una estupenda aproximación a lo que es un wargame de Michael Peck, que lo dejo para otro momento, y una reseña del juego The egle and the sun llamada The monster with half brain (El monstruo con medio cerebro), y no puedo evitar reproducir sus conclusiones finales que nos acercan tan bien a aquellos últimos días de los dinosaurios de papel.

Calidad de los componentes: El habitual punto fuerte de FGA . Uno de los mejores mapas que he visto. Las fichas también son bonitas, pero los gráficos impresos son pequeños y difícil de leer.

Jugabilidad: Injugable. Ser propietario del War in the Pacific (spi) puede ayudar a netenderlo; pese a los intentos  infantiles de FGA de copiarlo, no parece que lo consiguieran .. Jugar en solitario no es una consideración a tener en cuenta.

Rejugabilidad: No iras demasiado lejos en la primera partida como para preocuparse por ello.

Historicidad: Las reglas  llaman a The egle and the sun un “juego”. Claro … y un elefante blanco es una mascota para el hogar. Cualquier parecido con la historia es pura coincidencia.

Tiempo de juego: Si bien se trata, en definitiva, un juego largo, el turno diario (!!) irá bastante rápido. Dos horas para completar una semana de tiempo de juego es razonable. Los 175 turno para un juego completo,  representa a alrededor de todos los  domingos de un año. Eso es lo que entendemos por juego monstruo.

Comparaciones: Visualmente, muy similar (ejem) con el clásico de SPI, War in the Pacific. Mismo mapa, mismos aviones. Cualquier otra cosa en esta área es años luz mejor el WiP. En última instancia, la Pacific War de la VP sigue siendo la mejor opción.

Valoración Global: Hermosos componentes, búsqueda – en vano – de  reglas que, aquí, son  de las peores jamás escritas. No compre este juego si piensa en jugarlo. (Ed. En realidad, el juego está agotado, lo que sólo refuerza la posición a mis ojos de PT Barnum como un sabio del marketing).

4 thoughts on “Una reseña de tiempos de los dinosaurios”

  1. A nosotros muchas veces nos vienen clientes que por mera curiosidad nos preguntan si se siguen haciendo juegos de guerra como los de antes. Al sostener la caja de algún juego de este tipo (El Oso Despierta por ejemplo) son pura nostalgia y rememoran grandes momentos de su juventud. La realidad acaba sacudiéndoles de golpe y muchos se dan cuenta de que no tienen tiempo ya para jugarlos.

  2. Dejando aparte aberraciones contra natura como el citado War in the Pacific yo diría que sí que se publican bastantes monster y no se venden mal. No son el Twiligth Struggle pero por ejemplo los SCS nuevos: It never snow y el que está en camino sobre Normandía, los GTS como Devil Cauldron, o incluso juegos como The Dark Valley con dos mapas y un porron de divisiones entrarían en la categoría de monster según la definición clasica. Se editan mas monsters como se editan mas de todos. Y me atrevería a decir que se editan mejores monsters. Otra cosa es que se jueguen, claro.

    1. Cierto, cierto. Sigue existiendo una demanda de monsters. Es mentira que se hayan extinguido.. Pero sí creo que venden mucho menos que antes, pero no por la contracción de la demanda si no porque se prefieren explorar otras vias en los wargames. O al menos esa impresión tengo.

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