¿Soñaba Philip K. Dick con juegos de mesa?

Tal vez cada ser humano vive en un mundo único, un mundo propio diferente de los que habitan y experimentan  todos los demás seres humanos. . . Si la realidad difiere de persona a persona, ¿se puede hablar de la realidad singular?, o ¿no deberíamos realmente estar hablando de realidades plurales? Y si hay realidades plurales, ¿son algunas más ciertas (más reales) que otras? ¿Qué pasa con el mundo de un esquizofrénico? Tal vez su mundo es tan real como nuestro mundo. Tal vez no podemos decir que estamos en contacto con la realidad y él no lo esta, sino que deberíamos decir que su realidad es tan diferente a la nuestra que no nos la puede explicar  y nosotros no podemos explicar la nuestra a él. El problema, entonces, es que si los mundos subjetivos experimentados son demasiado diferentes, se produce una ruptura en la comunicación … y ahí está la enfermedad real. Philip K. Dick

SolarLottery(1stEd)

Estamos muy acostumbrados a la subjetividad en los juegos. Es habitual que en las conversaciones entre aficionados se recurra a lo subjetivo. Existen infinidad de variantes del a mi (no) me gusta y tal y como señala Dick normalmente se utilizan para romper la comunicación. Puede ocurrir en un juego denostado o alabado por una mayoría, cuando enfrentarse a gurús, expertos, tradiciones y discursos establecidos resulta tan agotador como estéril y es mejor refugiarse en la propia  subjetividad experimentada en el tan manido Para gustos los colores. Claro que aquí no es una enfermedad si no una situación de bloqueo de la comunicación.

Pero no escribo esta entrada para intentar desmenuzar o entender algo tan complicado como la subjetividad de cada jugador, si no para algo más banal, una especie de ejercicio lúdico, esto es, que juegos le habría gustado diseñar o jugar a Philip K. Dick.

Si alguien no sabe que quien es Dick, es un autor de ciencia ficción norteamericano, famoso por las adaptaciones al cine de algunas de sus novelas, Sueñan los androides con ovejas electricas (Blade Runner), El informe de la minoría (Minority Report), Podemos recordarlo por usted al por mayor (Total Recall) y también muy leído El hombre en el castillo, Ubik, etc.

Para mi Dick, como para la mayoria de sus lectores, y una parte muy importante de la crítica de un escritor que en lo formal no pasa en la mayoria de ocasiones de discreto, de esos que han convertido la ciencia ficción en un pastiche de genero, con esas pistolas de rayos, es  naves estelares, las tramas rocambolescas, con androides que se rebelan, agentes secretos y mesías que no sabe de donde han salido.

Pero a Philip K dick hay que leerlo, nadie como él ha dado esos sopapos a la realidad, como en esa comisaria  de Sueñan los androides, nadie como él se ha atrevido a utilizar la tramoya en plena representación de eso que llamamos la vida. En Ubik los decorados literalmente se destruyen ante los desconcertados ojos de los protagonistas.

En los relatos y novelas de Dick, la naturaleza humana parece cualquier cosa menos consciente y provista de voluntad propia. El ser no es más que la obra de un diseño, o la incorporación a la psique de un recuerdo ajeno, que condiciona y hace imposible reconocer lo que se conoce como realidad.

Philip K Dick es fascinante.

Y ahora fijemos la atención en dos juegos en principio diferentes y una novelita de Dick.

México, principios del siglo XX, Porfirio Diaz está a punto de abandonar el poder. La revolución, el poder, la corrupción, el progreso parecen llamar a la puerta, el destino de una nación esta pendiente. Phil Eklund diseña a partir de ahí Pax Porifiriana. Un juego que establece una narrativa extremadamente coherente. Cada jugador actuara como un hacendado que en base a sus decisiones y la que tomen sus contrincantes intentara ser el sucesor de Porfirio Diaz. En Pax Porfiriana todo encaja a la perfección, el contexto histórico y la mecánica de juego. No cuesta nada al jugador asumir el rol que le propone el juego.

Retrocedamos ahora a la edad media, a un lugar imaginario y un momento indeterminado. Cuando Bruno Faidutti creó Ciudadelas no tenía mayor interés en la edad media que evocarla vagamente, que los jugadores alcanzaran su objetivo mediante la utilización optima y ocasional de los arquetipos que nos propone. El jugador no es ni el obispo, ni el rey ni el ladrón. Quizá el jugador toma el papel de la ciudad que avanza, que intenta disfrazar su consciencia para poder progresar y así  protegerse de los ataques de los demás jugadores. En ciudadelas la realidad aparece fragmentada, el jugador no tiene un rol único y conciencia plena de quien es y cual es su misión en el mundo.

Y ahora demos un salto adelante en el tiempo, de muchos miles de años, concretamente a la época en que está ambientada la primera novela de Philip K. Dick Lotería Solar. Esta es un obra muy menor, se nos describe una especie de utopía donde la Tierra es regida por la Teoría de Juegos y los gobernantes son elegidos por una loteria.

Lo que ocurre es que en esa Tierra del futuro es que el asesinato es legal, por cierto esto es una cosa que también ocurre en Pax Porfiriana y Ciudadelas, asesinar esta perfectamente reglamentado e integrado en el juego.

La novela de Philip k Dick gira básicamente en torno al intento de asesinato del nuevo Gran Presentador por parte del defenestrado. Como esta protegido por una cohorte de telepatas (gran presentador, telepatas, si es que Dick nunca falla para parecer chusco) no se le ocurre otra cosa al instigador del asesinato que preparar un androide del que iran tomando control remoto diferentes técnicos para así evitar que los telepatas le descubran al ser imposible establecer quien es la mente que está detrás del androide.

En realidad esa es la gran virtud de Loteria Solar, el androide llamado Keith Pellig, quizá Dick se dió cuenta en ese momento que mucho más interesante que contar como lo hace novela la subjetividad del que toma el control de Pellig era la subjetividad del androide. Pongamonos en la piel de Pellig un momento, ahora siento como John, luego como Herb más tarde como Ted. Pobre diablo, nunca estaría seguro de sus percepciones y emociones y no podía saber que su existencia, su voluntad no era propia si no de unas mentes que lo controlaban a millones de quilometros de distancia.

Loteria Solar es menor, sí pero ya dibuja lo que sera la obra de Philip K. A Pellig, con otro nombre, y variantes nos los encontraremos en los escritos posteriores, pero ya será el protagonista, o todo lo protagonista que se puede ser en una obra de Dick.

Sí ya sé que es un disparate todo este ejercicio pero me gusta pensar que si Philip K Dick hubiera jugado a ese monumento al juego que es Pax Porfiriana habría sentido la tentación de darle la vuelta a la narrativa que propone, que el autor de Sivainvi está más cómodo con narrativas que dan la vuelta a las más clásicas donde la conciencia de uno mismo queda desdibujada, como ocurre en Ciudadelas, un juego más cercano a los principios Dickinianos. Pero algo me dice que no están tan lejanos no en vano el principio que rije la Tierra de Loteria Solar, el minimax parece más presente en el Pax Porfiriana que en Ciudadelas.

P.s. al tropezar con la teoría de juegos, tropiezo con minimax, muy interesante, pero también descorazonador. Siento como si detrás de los juegos solo hubiera un algoritmo (¿será la teoría de juegos el arma definitiva contra las supercherias del alma?)

P.s John von Newman se merece por lo menos un par de lineas

 

 

 

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