De Pandemic Legacy y narraciones

Legacy sin spoilers (o eso creo)

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Ya en el recuerdo los días de ajedrez ahora son los meses del Pandemic Legacy. He tenido la suerte, y digo suerte porque lo paso muy bien, de comenzar una campaña del tan en boca de todos Pandemic Legacy. Por fin puedo saber que es eso del legacy que tanto entusiamo esta causando entre los aficionados a los juegos de mesa.

Cuesta darle un sentido claro a lo que es legacy, ahora mismo me inclino por definirlo como la introducción de una narración en un juego con consecuencias irreversibles en el propio juego, y esto lo consigue con la aparición de nuevas reglas, componentes y objetivos, o modificación de estos mismos.

De esta manera el juego va tomando una forma distinta a como comenzó y sobre todo se ve beneficiado por aumento de la tensión argumental. Y es que Pandemic Legacy bebe de las películas y literatura de pandemias e infestaciones de virus por el mundo mundial. Son los giros a los que nos ha acostumbrado esas películas los que nos iremos encontrando en el Pandemic Legacy. Precisamente esos giros y la manera de implantarlos en la partida es lo que hace que en muchas partes se hable de Pandemic Legacy como juego narrativo, y que precisamente la narración que propone es la que tenga como consecuencia uno de sus aspectos más llamativo y para algunos polémicos, su irrejugabilidad. Son entre 12 y 24 partidas las que se podrán jugar.

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Pero la pregunta es ¿estamos ante un juego narrativo? ¿es realmente irrejugable?

Como en todos los juegos en Pandemic Legacy la narración existe, y, como en los juegos temáticos, a parte de la narración que nos genera el propio devenir del juego existe otra narración más amplia en la que incrustamos lo que ocurre en el tablero. Pandemic Legacy lo resuelve de manera muy sencilla y efectiva; en determinados momentos, normalmente al comienzo de cada partida, cuatro lineas bastan para que conectemos con ese imaginario que nos ha dado la cultura pop sobre las pandemias y eso se traduzca en una modificación del juego. Por decirlo de algún modo el juego actúa como máster de la partida.

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Pero la narración, no nos engañemos, es simple. Lineal, ya que la historia, la trama que se desarrolla en Pandemic Legacy, al menos hasta donde yo he llegado, no deja lugar a la elección. Podemos decidir como afrontar el reto que nos propone esa trama, pero no otra trama. No sé porque motivo, quizá por influencia del Sherlock Holmes Detective Asesor, yo esperaba algo más tipo “elige tu propia aventura”, no es el caso y tampoco le hace falta para ofrecer lo que propone.

Sí la narración es simple, y muy inteligente, ya digo que sabe conectar con todo ese material que tenemos guardado en alguna parte de nuestro cerebro. Pero no quita que nos manejemos ante clichés y estereotipos de ese genero catastrófico. La sorpresa es más bien “Hostia también han metido esto” que “¿pero qué está pasando?”.

La sorpresa, quizá sea ese el factor más valorado en el pandemic legacy. Y ese es el factor que más irrejugable le hace. Quizá esto no tenga mucho sentido, los juegos con eventos que tienen influencia en lo que ocurre en el tablero los hay por doquier. Sin ir más lejos el Twilight Struggle, el nº1 desbancado en la BGG por el Pandemic Legacy era básicamente eso. Y las primeras partidas tenías el gozo de la sorpresa “Maldición hay una carta que me echa de Rumanía”que devenía con la experiencia en el gozo del control “Hasta que no se haya jugado la Abdicación Rumana ni se me ocurre pasar por Rumanía”. Y el propio Twilight Struggle propone una narración más o menos ligera con final abierto. Entonces ¿por qué el éxito del Pandemic Legacy? Pues curiosamente reside más en sus elementos físicos que en sus elementos narrativos.

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Si Pandemic Legacy tiene algo es puesta en escena. Pandemic Legacy se transforma de manera irreversible por que tienes que abrir cajas, rascar cartas, rasgar solapas y pegar pegatinas. Todo muy de consumo de una vez y lo suficientemente bien diseñado para darle ese sabor de que estás jugando a algo muy especial, a una misión secreta en la que y como los mensajes del Súper a Mortadelo y Filemón toda la información se autodestruirá a los 30 segundos. Es una vez y no más. De eso se trata, afrontarlo de otra manera no tiene mucho sentido. El esfuerzo que requiere jugar Pandemic Legacy sin marcarlo no merece la pena.

Pensándolo bien quizá no sea que el éxito narrativo venga de los componentes físicos y su puesta en escena, quizá sea un todo. Es un diseño inteligente, integra el juego, el tema y los componentes de manera que jugarlo sea toda una experiencia, quizá ahora por lo novedoso, veamos dentro de unos años. Y que ha conseguido en hacer perecedero lo que ya lo era, y supongo que los editores estarán encantados.

Dos últimas cuestión. Tengo curiosidad por saber que voy a hacer con la caja una vez termine la campaña. ¿La reciclaré? ¿Lo haré? Si yo soy de los que guardan los troqueles, tendré ese valor de reconocer que ya no se puede darle uso?

Y por último un debe, no menor, en el juego es lo sencillo que resulta ganar las partidas. Basta con estar atento y todo se soluciona con sencillez. Hoy por hoy y aun disfrutando de la partida en si cuando más me gusta el Pandemic Legacy es en el antes y en el después. Cuando se elijen los personajes para afrontar el reto y cuando se elijen las mejoras después de la partida intentando prever para donde girara el juego; son dos momentos donde uno percibe con claridad el grado de implicación con lo que ocurre en el tablero que consigue el Pandemic Legacy. Y de momento nuestras previsiones son siempre más pesimistas de lo que luego ocurre, pero es un placer pensar que el mundo puede desaparecer por un estreñimiento neuronal, o unas migrañas genitales.

3 thoughts on “De Pandemic Legacy y narraciones”

  1. No sabes lo que siento no estar jugando en este momento a este juego. Se me pasó la oportunidad de jugarlo en el primer grupo que se hizo en la asociación de Málaga a la que voy, y ahora mismo no veo que me vaya a salir un grupo para ello en breve.

    Tengo mucho interés en el juego. Y claro, podemos suponer que es natural que le tengamos interés al juego del que todo el mundo está hablando, que ha desbancado al número 1 y tal. Pero es algo más que eso. Me llama mucho la experiencia de juego de la que tú hablas. Y está claro que nos repetimos más que los callos diciendo siempre lo mismo. Pero es esa misma sensación de irreversibilidad que tiene el juego lo que va a hacer que estés ante una experiencia distinta de lo que te puede presentar otro juego.

    Yo también hubiera disfrutado que el juego fuera del estilo de elige tu propia aventura. Me encanta ese papel en el que te pone Náufragos, el juego del bueno de Alberto Corral -brackder-, en el que tienes que tomar una decisión en un momento temprano del juego, y que luego el juego se va a encargar de recordártela para bien o para mal.

    El juego de Alberto es un ejemplo de a lo que se puede llegar haciendo uso de una mecánica narrativa en un juego. No dejo de decirlo. Un juego de similares características, con una temática más en boga, y con la difusión adecuada… Ojo.

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