El gusto lúdico y el azucar

Ludo-Boardgame-Cafe

Cuando era jovenzuelo solía frecuentar la casa familiar de una buena amiga, era un lugar de reunión de propios y extraños. Siempre que pasan por allí había gente. Y no era raro coincidir con extranjeros, sobre todo ingleses y alemanes. Enclavada en un pequeño valle de Muxika, el hogar respiraba hospitalidad y también cosmopolitismo.

Como me chocaba ver las costumbres de aquellos barbaros ¿ketchup a las lentejas? Y peor aún ¿azúcar al vino? ¿pero estos son los que nos civilizan?

Con el tiempo he aprendido a perdonarles, a entender que no era culpa suya, que el gusto no es solo propio, que si bien nacemos con el, la costumbre termina moldeandolo. Ya no pienso que más arriba de los Pirineos las papilas gustativas se han atrofiado, aunque quizá piense que se han atrofiado en todas partes; leo por aquí y por allá que la diabetes está aumentando vertiginosamente, y que una de las causas es el exceso de azucar en nuestras dietas. Y sin embargo quien renuncia al azucar, ya no echamos azucar al yogur si no yogur al azucar, ya no sabemos identificar como placentero lo que no sea dulce. El vino, el marisco, el pescado, todos con sus sabores tan particulares y tan ricos en matices cada vez más relegados. Lo veo en las calles, en las tabernas. Todavía se bebe vino, es cierto, pero si lo comparo al consumo de cerveza… Los txikiteros son una especie en extinción, los pocos que quedan se encuentran con que el medico les ha recetado mosto ¡dulce!.

¿Y qué tiene que ver todo esto con los juegos de mesa? Ocurre que a veces me da por pensar que si no está ocurriendo lo mismo que ocurre con el azucar. Que si no estamos siendo victimas de un azucaramiento en el mercado. Me da por pensar que domina el juego fácil, el que se decora como un postre y se devora en un santiamén porque apela a nuestros apetitos primarios. Me da por pensar que me está diciendo “juega a esto, que no tienes tiempo, que no es exigente, que es muy bonito, y se te aburres a la segunda partida, no te cortes, te compras otro”

Probablemente abusar de la reposteria sea un factor de esos para la aparición de diabetes. ¿nos volveremos todos diabeticos ludicos? Jugando a tanto juego azucarado ¿nos alejaremos definitivamente de los juegos que exigen dedicación, esfuerzo? ¿serán nuestros cerebros incapaces de procesar correctamente la información lúdica? ¿necesitaremos en nuestras vidas ludolina?

Sigo pensando que el gusto ludico se educa; nacemos con él pero lo educamos nosotros, también las personas en quien confiamos en su criterio pero también la sociedad y la industria. Y acabaremos jugando a lo que nos gusta, por supuesto, de eso se trata. De que nos quede claro que es lo que nos gusta, de que rechazemos cualquier otra propuesta que no sea nuestro propio gusto, de que no pensemos ni por un momento que eso de echar azucar al vino es como poco raro.

Hoy el vino es casi territorio de sibaritas y snobs, y temo que otra manera de entender el juego, aquella que aprecies en el algo más que un parco “divertirse” “echarse unas risas” se acabe catalogando como sibarita y snob. Ya veremos, quizá es que aunque lo deteste soy un sibarita y un snob.

5 thoughts on “El gusto lúdico y el azucar”

  1. Mi mujer me preguntó un día si me divertía jugando a los wargames de tablero. Tuve que explicarle que no me reía nada mientras los jugaba, e incluso sufría, pero que me encantaba la sensación que me dejaba tras jugarlos.

  2. Desiste de una vez y escucha a tu cuerpo: Juega a wargames!!!
    No te hechas unas risas. No te lo pasas bien. No te diviertes. Jugar a wargames es otras cosa.
    Qué te voy a decir? Si tú ya sabes todo esto!!😉

  3. Yo no creo que el vino sea territorio casi de snobs y sibaritas, y me preocupa más el salto que dan los jugones de juego a juego por el hecho de que sean novedades, más que por que sean “azucarados” y/o más “accesibles”.
    Yo creo que si hay más demanda de juegos “azucarados” últimamente es porque está entrando mucha gente en la afición, y claro, no creo que empiecen con eurogames duros.
    Ahora, ¿que el gusto lúdico se educa? por supuesto.
    Interesante entrada😉

  4. Muy buena entrada Lev. Me ha gustado leer la comparación que haces con la diabetes.
    Hace unos días pensaba en algo similar, y es en el tipo de juegos que nuestro país está sacando ahora mismo. Nos pegamos una sorpresa muy grande cuando Nacho Góngora montaba una editorial hace unos años para editar Polis de Fran Díaz, pero poco nos duró la sorpresa, y desde entonces hemos visto cómo ha ido evolucionando la publicación en nuestro país. En fin, a ese endulzamiento es al que yo creo que habría que prestar atención.

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