Cuando un juego no me gusta…

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… ¿a quién demonios le importa?

Contaba Pero Grullo que cada persona con el gusto, como con el culo, todo el mundo tiene uno. Esta verdad revelada por el gran sabio a la humanidad hace ya tanto tiempo no deja de volver a descubrirse todos los días, “para gustos los colores” “a mi me gusta” y tantas frases que no hacen si no demostrar la intuición genial del gran filósofo.

Entonces, teniendo cada uno un gusto propio, y por supuesto el mejor de los gustos. ¿para que hablar de lo que gusta o que deja de gustar? ¿para qué perder el tiempo en semejante pasatiempo?

Bueno somos humanos, y tendemos a estar satisfechos de nosotros mismos, y el gusto no deja de ser una proyección construida hacía los demás. Procuramos definirnos por lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Hablar de esos objetos que forman parte de nuestro gusto es hablar de nosotros mismos, tiene bastante de narcisismo y probablemente en el contexto adecuado hasta resulte divertido.

Y luego está la red. Ese lugar de nos conectamos y somos multitud. Allí la cuestión del gusto se multiplica por mil. Se buscan adhesiones o rechazos al propio gusto o al gusto ajeno en un vano afán de descubrirse a si mismo. Se habla más de los preceptores del gusto que de los propios objetos del gusto.

Me explico, basta con solventar con cuatro lineas plagadas de invectivas crueles, o un lúgubre martillazo. Y así se fija la linea. De una parte los escandalizados, de otra los partidarios afines. No hay nada peor que ver como arremeten contra nuestra juego favorito, no hay nada mejor que ver como cargan contra ese juego tan detestado e incomprensiblemente valorado. Da igual que la crítica sea pueril, sea insignificante o cualquier otra cosa mala. Lo que se trata al final es de ver en que lado nos encontramos, si a favor o en contra.

Nos gusta la manera grosera y tremendista de entender todo en la red, en una trinchera, a un lado u a otro. Da igual que sea la patria, la política, el cine, el fútbol, se trata de ser un hooligan, de un bando o de otro, pero un un tipo al que solo le importa saber que siempre está en lado correcto.

Pero ¿realmente tiene algún interés esa manera de hacer las cosas? ¿de verdad resulta convincente un discurso apresurado que no sale del a mi me gusta/no me gusta? Claro que entiendo el relativismo que suele acompañar esas critica, que si depende del grupo de juego, que si depende de si me he levantado con la pierna izquierda, que si depende de la presión barométrica. Entender un juego no depende de nada de eso y por lo tanto gustarte no depende de nada de eso. Un ejercicio más inteligente sería decir donde reside el juego, su supuesta diversión y solamente una vez entendido eso atrevernos con los juicios rotundos. Y quizá ni siquiera entonces.

De todos modos, hablar de lo que nos gusta y lo que no nos gusta debiera estar mejor valorado, ya que hablamos de nosotros mismos es mejor demostrar verdadero ingenio, ya no solo mostrando respeto por los posibles interlocutores, si no deslumbrándolos, mostrando que, efectivamente, el propio gusto, para lo bueno o para lo malo, saca lo mejor de mi.

Por qué también se puede hacer bien o mal las cosas hablando de juegos de mesa. Incluso de la manera más exagerada; todavía recuerdo el vídeo de Chema Pamundi donde utilizaba la caja de La Brújula Dorada para llevar su tortilla para Ayudar Jugando. Ahí sí resultaba convincente la critica, sin palabras y sin más aspaviento que la apremiante necesidad de transporte tortillero. Lo otro, enumerar sin gracia y repetidamente que un juego a mi no me gusta, o a mi me gusta por que yo lo valgo, carece de interés.

12 thoughts on “Cuando un juego no me gusta…”

  1. Pues no. La trinchera y el bando, en este caso particular, lo pones tú. Vienes aquí a tu rincón a ponerlo en bonito y del color que tú lo ves, pero eso no cambia que fuera de esto, por ejemplo en ese patio de vecinos y porteras que tanto amas u odias (depende del día) haya opiniones variadas y distintas que te atreves a simplificar en un “conmigo o contra mí”. Lo siento, pero no. Eso sí que no aporta nada, por bien que lo escribas.

    1. Pues claro que hay opiniones variadas, lo que yo digo es que cada vez me encuentro más con la trinchera.
      Y sí es mi percepeción y la cuento aquí porque en 140 caracteres no puedo.

  2. No, intentas hacer borrón y cuenta nueva en este tu sitio particular de la red (que también es parte de ella, no lo olvides), dejando lo que te interesa y olvidándote del resto. Es una reflexión en abstracto bellamente ligada, pero estás hablando de un charco que se ha montado, de acuerdo con lo que has dejado ver en el otro lado, porque en tu opinión para hablar del Quijote hay que hacerlo en alejandrinos con la boca limpia.

    1. a saber por que este segundo comentario estaba marcada como spam.
      ¿qué esta entrada nace del lio de tuiter? por supuesto. Pero pretende ser otra cosa no una continuación, quizá por eso ves que es olvidarme del resto. No tengo muy claro que es el resto así que opto por pensar que es la parte que menos me interesa, que es la más concreta.
      No hace falta hablar con alejandrinos del Quijote, pero si vas a meterme con el, y no quieres morir en el intento, al menos como critico literario, intenta ponerte a su nivel. Claro que yo hablo de critico de juegos o reseñador para hacer un magazine desenfadado y osado no hace falta ponerse a la altura.

  3. Ayer cuando comentabas que te atragantabas con el vídeo, tardaste un rato en dar razones y fue porque te lo preguntaron, si no, igual, ni las das. Al final, es otra crítica a algo porque si, ¿no? Y lo veo perfecto, lo malo quizá es que a veces somos demasiado analíticos con todo y cada vez que hablamos de algo tiene que haber una razón o justificación detrás y además con el fundamento que a ti, como oyente, te convenza. Pero es que quizá los argumentos que a ti te convencen, no son los mismos que me convencen a mí o al vecino de enfrente. O quizá no me interesen ni tus argumentos, si no simplemente tenga curiosidad por conocer qué te gusta o qué no sin más. Y la cosa es que, criticar o que te critiquen es bueno porque hace pensar, pero nunca hay que hacerlo como si la razón, por encima de todo, la llevaras tu. Criticar y escuchar las críticas SI, pero no desde un púlpito como su hubiera algo escrito sobre eso😉 Desde el cariño que te tengo aunque no te conozca, como lectora de tus tweet o blog.

    1. no sé, quizá me equivoco, pero lo mio era un tuiter. No sé como argumentar en 140 caracteres. Supongo que tenía que haberlo echo. También intuía que se podía montar la que se ha montado por ser el video de quien era. Pero el detritus de los juegos de mesa se empeño en empozoñar.
      Y no, en el video de marras, yo con algun juego hasta coincido. Pero la cuestión no era sobre si x o y es o no un juego bueno. La cuestión es que me parece que en general la aproximación de los juegos de mesa tiende a ser “es un juegazo” “es una mierda” y ese video va en esa dirección.

  4. ¿Y si el problema fuera que con la Red decimos cosas que antes solo contábamos a nuestros íntimos? Porque sinceramente, a mí la opinión de Sergio sobre los juegos me importa un pito, así como la tuya sobre los vídeos de Sergio. Tengo mi propia opinión sobre los juegos y sobre el vídeo, y no veo que conocer las vuestras (ni las de casi nadie) me aporte nada.

    Los grandes críticos saben expresarse. Yo leo a Boyero porque me gusta su forma de escribir, no por conocer sus opiniones, porque generalmente son opuestas a las mías. Veo las reseñas de Vasel porque me entretienen, me gusta el ritmo de sus vídeos y las sensaciones que transmite con el juego en sus manos. Se trata de entretenimiento, no de opinión.

    La Red ha permitido que todo el mundo escriba, haga vídeos y grabe podcasts. Da igual que no tengamos nada que decir, o que no sepamos cómo hacerlo correctamente. Pero crear polémica sobre esta saturación de información no vale de nada… aparte de perder tiempo y ganarse enemistades. Es solo más información personal vertida al ya saturado mundo.
    ¿Mi consejo? Busca cosas nuevas y más productivas que hacer, reflexiona más sobre lo que te pasa y comparte menos. O, mejor dicho, compártelo con quienes lo tienes que compartir, y no lances tus pensamientos a la sociedad porque sí. A mí me ha funcionado, cuanto menos participo de la redes más feliz soy y más (muchísimo más) me cunde el tiempo.

    1. no te falta razón. Lo único es que, quizá un sueño inutil, practicando y practicando llegue el día que me exprese correctamente. O al menos aproximarme a lo que quiero expresar. Eso y que un autor debiera ser un poco comprensivo con los esfuerzos de creación de contenidos.

      1. Por las buenas y sobre todo por las malas me he dado cuenta de que cuanto menos se toquen las opiniones, mejor. Tanto mostrar las tuyas como criticar las de otros acarrea problemas. Son temas muy personales en los que es mejor no entrar.

        Precisamente por eso, deberían ser temas personales. Sinceramente te animo a dejar de lado este tipo de contenidos, que viene a ser al final un alegato igual de personal que el de Sergio, y reservarlos para tu ámbito privado.

        No es necesario dejar testimonio público de todo lo que uno piensa. Ni en un tweet, ni en una entrada, ni en un vídeo. Por supuesto, lo maravilloso de este mundo es que puedes seguir haciéndolo si lo deseas, pero al menos prueba la otra opción. Cada vez que eres consciente de que podrías haber entrado al trapo en algo y no lo has hecho, el sentimiento de satisfacción y de madurez a mí me resulta impresionante.

      2. no puedo seguir tu consejo. No veo ningun contenido ofensivo, hablo infinitamente más de mis opiniones, y no me importa exponerme. Y no, ni mucho menos dejo testimonio de todo lo que pienso.

  5. …”¿para que hablar de lo que gusta o que deja de gustar? ¿para qué perder el tiempo en semejante pasatiempo?”…
    A mí la 2ª pregunta me trae muchos devaneos últimamente. De hecho, hace tiempo que pienso que las rrss lúdicas están llenas de gente tratando de convencerse los unos a los otros. Y no tiene sentido. Nadie convence a nadie. Cada uno tiene su gusto de principio a fin.
    Esto es como en la música. Si a mí me gusta X artista, ¿para qué te tengo que convencer de que los escuches? ya tendrás tú tu ración de aquéllos que te gusten.
    Interesante entrada😉

  6. No creo que el gusto (en singular) sea como los culos, que todo el mundo tiene uno. Las opiniones (en plural) sí son como los culos.

    Cuando de joven le espetaba a mi padre “sobre gustos no hay nada escrito”, él me miraba socarronamente por encima de sus gafas y me decía: “hay muchísimo escrito, lo que pasa es que tú no lo has leído”.

    Hoy en día buscamos una gratificación inmediata, como las ratas dándole a la palanquita en el laboratorio en busca de su ración de coca. No hay ni tiempo ni voluntad para un argumento desarrollado, para los grises. O blanco o negro. Yo también soy víctima de ese mal, a veces consigo combatirlo.

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