Una crítica tres estrellas

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Tengo un vago recuerdo de cuando comenzó mi afición por la crítica. Debió ser hace mucho tiempo, en ese tiempo tan definitorio para la persona que es el paso de la niñez a la adolescencia. Es un momento delicado, o eso me parece, es el momento en que se marcan muchas de las aficiones y de las fobias, y sobre todo de la manera de entender la vida y adquirir unas expectativas sobre la misma.

No era la peor de mis aficiones, y me gustaba ojear por las mañanas el periódico, El Correo Español-El Pueblo Vasco se llamaba por aquel entonces. Y sobre todo me deleitaba con la crítica televisiva de las últimas páginas, bueno más que televisiva, cinematográfica. Allí Antón Merikaetxebarria se despachaba todo lo gusto que le permitían las tres o cuatro lineas de la columna.

Ese fue mi estreno con la crítica, no fue en el glomuroso Cahiers du cinéma, con sofisticadas y pretenciosas críticas de los Truffaut y compañia. Mi caso fue en un diario regional, en su sección para la televisión y de las manos y pluma del entrañable Merikaetxebarria. Pensareis que muy de pueblo, pero que queréis que os diga, con el tiempo sus pequeñas críticas llegaron a ser una parte grata de mi existencia. Una cita obligada.

Su método solía ser destacar una película del día y si acaso dedicar un par de epítetos a las restantes. A la sucinta crítica le acompañaban o bien 3 estrellas (obra maestra) 2 estrellas (buena película), 1 estrella (entretenida) o un gran punto negro (pésima). Me reía mucho con las gráficas descripciones de las peores; “A huir como de la peste”solía decir de ellas, y por supuesto, obediente que es uno, le hacía caso. Aunque con el tiempo descubrí que las críticas más furibundas solían estar limitadas a las que la OCIC (Organización Católica Internacional para el Cine) consideraba negativas, cuestión está nada baladí, ya que en cierto modo garantizaba desnudos femeninos. Y semejante y capital cuestión convirtió a aquel gran punto negro en un gran aliciente para ver las peores películas que se hayan dado nunca en televisión.

Pero sobre todo recuerdo que al comienzo leía las crítica con desconcierto ¿cómo era posible que Dos Hombres y un Destino sólo tuviera dos estrellas? Recuerdo que vi Ciudadano Kane con expectación, por primera vez veía una película con conciencia de “tres estrellas”, y que fiasco. Aún hoy me cuesta entender por que aparecía, y supongo que sigue apareciendo, como la mejor película de todos los tiempos en tantas listas.

Afortunadamente el trauma no fue tal, y perseveré. Eran otros tiempos, las televisiones daban mucho cine y sobre todo, la pública, la segunda, que por aquel entonces creo que comenzaba a llamarse la 2, tenía cosas como Cine Club. Nunca se dirán elogios suficientes sobre semejante espacio, un lugar que nos dió a los insomnes, a los que no teníamos vídeo, a lo tarados un espacio nocturno para vivir día tras día las mayores de las emociones.

Pero no adelantemos acontecimientos. Antes de cine club y después de Citizen Kane llegó Metrópolis. Mi segunda tres estrellas. Y se me vino el mundo abajo. Por fin comprendí que el cine era un lugar, o el sofá de casa, de acuerdo, para que la piel se ponga de gallina. Tampoco la entendí bien del todo, era jovencito recuerdo, y me parece que fue exactamente el mensaje nazi de la película lo que me conmovió. Fritz Lang y Thea von Harbou hicieron un buen trabajo y me llevaron por donde quisieron.

Pero ahora sí, ahora entendía lo de las tres estrellas, era algo diferente, algo que superaba los convencionalismos, algo que podía llegar muy adentro. Me imaginaba que cada película que iba a ver con las tres estrellas era un tesoro, y como el de Leolo, escondido en un lugar tan banal y cercano como la televisión que presidia el comedor.

Y estaba el bendito cine club, y las tres estrellas de Merikaetxebarria me empujaron a ver a Bergman, y después el cine japones y llegamos a Tarkovski y a Trnka. Las noches se convirtieron en la verdadera vida, cada película era un chute, una sobredosis de emociones. Lo que yo más anhelaba y aún hoy anhelo, lo que el día, el mundo real, no me ofrecía, lo tomaba de la televisión nocturna. Descubrí que sí, que las dos estrellas eran más que correctas y entretenidas. Pero que no llegaban, ni a kilómetros, donde otras lo habían hecho. Decía o citaba Xavier Carrascosa en el último podcast de El tablero algo así como que “La crítica debe guiar a buen puerto” en mi caso, vaya que si lo consiguió.

Aquí quería llegar yo. Escucho con cierta pesadumbre y demasiadas veces que se reprocha a quien acierta a hacer comentarios negativos sobre un juego aquello de ” hay que tener en cuenta al publico al que va dirigido” o variantes similares. Pienso que aunque lógica no falta en el argumento, lo que se hace es matar la crítica y el sentido iniciático de la misma.

No puedes poner en referencia a un juego con su publico si no con otros juegos. Ya se encargara ese supuesto publico de encontrarlo.  Es como si Merikaetxebarria hubiera decidido dar tres estrellas a la mejor de entre las regulares, o de las malas, o lo que fuera. Que el lector de la crítica piense que puede estar o no ante algo grande, algo fenomenal, no ante un estudio de mercado. Si el crítico se debe convertir en un analista de mercado apañados estamos.

A fuerza de relativizar y de contextualizar en lo políticamente correcto agotamos el lenguaje. Si convertimos, por ejemplo, a Codigo Secreto, un gran pasatiempo, pero un pasatiempo, en el juego de los juegos. ¿que diremos de los otros juegos? ¿de los especiales? ¿cómo se va interesar nadie salvo por milagro por ellos? Si hacemos de los llamado fillers, lo que vendría a ser en el cine, los una estrella, el estandar de calidad ¿como quiere nadie emocionarse con un juego?

O quizá el loco soy yo que busco en el cine o en los juegos lo que nadie.

 

1 thought on “Una crítica tres estrellas”

  1. Interesante artículo.
    Me has recordado al tremendo sopor que me dio Citizen Kane cuando la vi de adolescente. Años dps la vi otra vez, me siguió pareciendo una porquería, pero ahí sí entendí porqué tiene ese cartel de “la mejor de todos los tiempos”.
    Yo disfrutaba más viendo los contrastes de la misma peli entre diferentes críticos. Que X peli triunfase con unos críticos, y otros le dieran un puntuación MUY por debajo. Ya sabes, para mucha gente el Codenames será siempre un 3 estrellas, y ¿quién les lleva la contraria?

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