Momo y el juego perfecto

¿Y si los hombres grises terminaron convirtiendo a Momo en objeto de merchandising.?

Leyendo 50 diálogos entre juego y cine recupero la figura tan querida de Momo. Momo, la niña que atrevió a desafiar y que llegó derrotar a los hombres grises. Victor Navarro Remesal reseña la película ¿o es el libro? sembrando una duda en el lector ¿acaso ya no forma parte el juego del mundo de los hombres grises? ¿acaso ya lo que libera no encierra?

Normalmente la comunidad se rasga las vestiduras en cuanto se asocia juego con el mundo de las apuestas deportivas, y sin embargo pasa por alto todo lo que ocurre en lo que a veces se llama “sana afición”.

Cada vez hace más ruido el mundo de los juegos de mesa, cada vez llegan más voces, más medios, más comentarios, y sin embargo cada vez menos son las voces diferentes. Cada vez más es, somos, una atronadora voz demandando la novedad.  Cada vez menos se escuchan historias que surgen de los juegos.

La muñeca perfecta, eso es lo que urdieron los hombres grises, para intentar que Momo cejara en su particular lucha. Una muñeca que ellos mismos reconocían que aburría en seguida, pero que la interminable sucesión de complementos permitía reavivar la magia por unos instantes. Y sin embargo Momo la rechaza “—Creo —dijo en voz baja— que no se la puede querer. “

Pienso en todos esos mecenazgos o kickstarteres, en la colección de extras que llevan, o en los juegos de las editoriales más tradicionales, en sus ediciones deluxe, de aniversario, o de invierno. Pienso en las expansiones, en las tematizaciones, en el pobre Cthulhu. Y también  pienso en el nombre del autor consagrado, bien grande,  para que por si sólo venda. Porque de eso se trata, en convertirnos a todos en engranajes del sistema de marketing.

Pienso a cuantos de mis juegos quiero, y por que los quiero.

Y me temo que la sospecha de Victor Navarro Remesal es en realidad una certeza. Los hombres grises han aprendido, y tienen máscaras festivas.