Juegos de mesa e historia en Portugalete.

«los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen en condiciones elegidas por ellos»

El próximo jueves, 17 de febrero, comienza una nueva actividad en Merkatu, uno de los dos grandes espacios autogestionados de Portugalete. Es un espacio abierto, participativo y organizado en torno a tres grandes ejes, el barrio, el trabajo comunitario y la cultura.

Merkatu es muchas cosas y puede ser muchas cosas más. Es ese lugar donde podemos construir esa cultura que ahora no se ofrece desde los canales habituales. Nos hemos convertido un poco en consumidores de lo que nos echen, nos han echo creer que ya no nos interesa nada.

Pero llenar esos espacios de cultura no es tan sencillo, para que engañarnos, sobre todo en estos tiempos de pandemia que han supuesto el gran repliegue social. A veces me parece que en su momento nos engañamos a nosotros mismos con aquello de que “saldríamos mejor” de todo esto, que realmente estamos mucho peor ahora, que solo las grandes plataformas digitales y vendedores online han sacado realmente provecho. Por eso Merkatu es más que una oportunidad, es una necesidad. Necesidad de espacios donde encontrarnos, comunicarnos. De ser protagonistas activos de la cultura y no meros consumidores.

Merkatu llama a participar y a que cada uno ofrezca lo que buenamente pueda. Es una llamada que no me puedo permitir desoír. ¿pero qué puede ofrecer un tipo como yo? Si soy más soso que las comidas de mi abuela, si mi capacidad creativa es la de una piedra, si mi talento musical es como el del bardo de Asterix, y mi vergüenza mayúscula.

Pero me gustan los juegos, y me gusta la historia. Y sobre todo, me gustaría que existiera un espacio donde me hablaran de ambos. Que me contaran juegos y que me jugaran historias. Pero ese espacio que yo demando no existe. Como tampoco existe quien lo haga, y no me queda más remedio que hacerlo yo.

Así que el jueves nace esta propuesta de juntar juegos e historia. De ofrecer alternativas de ocio que nos animen a juntarnos con otros, a pasar un buen rato, y a conocer algo de eso que llamamos pasado.

Pero no cualquier pasado, no cualquier juego. Se trata de ofrece juegos sencillos, asequibles aunque probablemente desconocidos para la mayoría. Por lo tanto se trata de enseñarlos a jugar. Y también se trata de ofrecer historias de nuestro pasado que no debemos olvidar, o que igual no sabemos de ellas, o quizá reinterpretar. Los juegos de mesa nos dan la oportunidad de recuperar la historia de los de abajo, de volver visible lo invisible o de enfrentarnos a esas grandes manchas. Decía Marx que nos enfrentamos a la historia en condiciones que no queremos, los juegos no lo remedian, pero al menos dan la oportunidad de resarcirnos un poco de esa historia.

Por eso yo invito a cualquier persona curiosa, interesada, en la historia, en los juegos, en ambas o en ninguna a pasar un rato con nosotros los proximos jueves. Esgratis, y además es una oportunidad de conocer lo que hay en Merkatu.

Y este es el programa para las proximas semana (A cada juego le dedicare 2 semanas por motivos de espacio y que tan solo tengo una copia)

Jueves 17 y 24 de Febrero de 18:00 a 20:00 h.

Red Flag Over Paris. Un juego dedicado a la Comuna de París. Con ella prendió la llama de la autogestión. Su brutal represión no consiguió que se olvidara.

Jueves 3 y 10 de marzo de 18:00 a 20:00 h.

Freedom. The Undergroun Railroad. Un juego dedicado al abolicionismo. Un juego cooperativo que recoge los esfuerzos de las mujeres y los hombres por una de las mayores lacras que parte de la humanidad ha perpetrado sobre los suyos.

Jueves 17 de marzo, especial San Patricio

Brian Boru, la reunificación de Irlanda.

Viernes 18 de marzo, especial Comuna de París

reptimos Red Flag over Paris no en vano es su día de celebración

Pues eso que me gustaría veros.

La historia y los juegos de mesa

Si nos fijamos en los títulos de los juegos de mesa nos encontramos que la Historia es un motivo recurrente. Podemos pensar que el publico actual de los juegos de mesa es casi un entusiasta del pasado. Podemos encontrar en las tiendas portadas de juegos que nos transportan tan lejos como el Paleolítico y de otros que nos llevan a momentos tan cercanos como la caída del muro de Berlín.

Los juegos de mesa han tomado sobre todo sus temas históricos y sus formas de los medios de comunicación, la novela, el cómic, pero sobre todo el cine y la televisión. Es difícil imaginarse a los vikingos, a los vaqueros, a los romanos o las piratas con otras pintas a las que hayamos visto en una pantalla. Es verdad que con el tiempo el canon va cambiando, todo parece más realista y adecuado a nuestros ojos, hasta que les oyes hablar, los vikingos siguen hablando en castellano (si es que está doblado).

Claro, esta es la historia que tiene caras y ojos, la reconocible, es normal que sus temas sean los más habituales en los juegos de mesa; todos somos capaces de reconocer un tema con unos pocos elementos. Sabemos como vestían nuestros héroes y por donde se movían. Por ejemplo, si hablamos de la inmensa edad media nos bastaría con un justa de caballeros, o un castillo, si acaso una abadía, y por supuesto, todo muy oscuro.
Pero los juegos de mesa también tienen sus propios temas predilectos, tenemos el caso del Renacimiento. Yo no sé que influencia han tenido todos esos cuadros de la escuela flamenca de los banqueros, pero el mundo que surgió entre los siglos XV y XVI ha sido todo un filón temático para los juegos de mesa.
Otro gran tema es la colonización, el descubrimiento de tierras vírgenes, dispuestas a entregar sus riquezas al primero en llegar o al que lo haga de manera más eficiente.

Pero la historia lo cierto es que en la mayoría de ocasiones, y sobre todo en los juegos “euro”, no es más que un disfraz, ayuda a que tenga una llamativa portada, se consigue un bonito tablero y podemos nombrar a a las acciones del juego de una manera evocadora.
El pasado funciona de esta manera como un lugar tranquilo e inexistente, el refugio perfecto para que las únicas preocupaciones que tengamos sean las de ganar a nuestros rival, al fin y al cabo se trata de un juego. Así podemos convertirnos en auténticos usureros o en insensibles saqueadores y colonizadores sin que nada de ello nos haga entrar en conflicto. ¿Por qué habíamos de hacerlo? Todo el mundo sabe que jugando un euro no está reproduciendo ni siquiera un poquito la historia, que no esta tomando partido por nada, que no esta justificando nada.
Y sin embargo una vez te han introducido la duda ya no hay manera de quitarse de ella, lo que parecía un oasis ha dejado de serlo, el pasado cobra vida si es que alguna a vez a dejado de tenerla. ¿Cómo es posible que siendo que como soy capaz de encontrar trazas de Historia en Agricola o en Stone Age se lo niegue a otros juegos? ¿Cómo podemos ver el colonialismo como una reliquia? He terminado por agradecer a todas esas voces que me han puesto en evidencia. Ahora si veo con otros ojos el Puerto Rico, ya no me cuesta tanto admitir que este presente el whitewashing en algo que dedico tiempo y entusiasmo. Dan Thurau advierte de la necesidad de distinguir entre lo real y lo irreal. De distinguir los juegos problemáticos de los que no lo son. De disfrutar juegos como el Catan y apreciar los planteamientos anticoloniales de otros como el John Company.

Un gran juego histórico

Hay algo paradójico en que mientras los euros cada vez van encontrado más dificultades en encontrar temas en la historia que resulten adecuados para sus propuestas de explotación y acumulación de recursos, los juegos abstractos se desenvuelvan tan panchos con temas en principio mucho más delicados. Pongamos como ejemplo el Dual Powers y The king is Dead, dos grandes pequeños juegos. Dedicados a tiempos de convulsión y vacío de poder político. Uno ambientado en la Inglaterra Medieval y otro en el Petrogrado revolucionario del siglo XX. Salvo las portadas ninguno de los dos juegos hace ningún esfuerzo por tener si quiera un segundo de evocación del tema que les viste. Son juegos que parece que van a contar algo más que un juego pero se conforman con sus brillantes y abstractas mecánicas..
Y luego están los juegos de ilusión histórica, los temáticos y los wargames. A veces llamados pretenciosamente de “simulación histórica”. Estos juegos son los que si se dirigen de forma más seria al pasado. Los que les importa la historia que están contando. Son por así decirlo la novela histórica de los juegos de mesa. Y como ella va evolucionando. El juego de ilusión histórica, ese capaz de hacer aparecer la suspensión de la incredulidad seguramente nació con el wargame, con la atención al detalle, a la exactitud de los mapas de juego, de los ordenes de batalla.

Freedom, de lo mejor.


Afortunadamente, y aunque quizá de manera muy lenta, se han ido introduciendo otros aspectos de la historia que hasta ahora hacía parecer que los juegos de ilusión histórica fueran casi exclusivamente de historia militar. ¿Cuánta culpa tiene el Twilight Struggle en que se pueda ver conflictos que no habrían tenido nunca un juego? ¿Cuánta culpa tiene el Pandemic en hacer posible un juego como Freedom? O el Here I Stand, con su “peculiar” mecánica de lanzar infinidad de dados para resolver debates religiosos. Lo de los dados no será muy elegante, pero solo el hecho de que los debates entre protestantes y católicos formaran parte del juego ha abierto puertas a lo que se puede contar del pasado en un juego de mesa. Yo si percibo cada vez más claro un publico pidiendo este tipo de cosas y algunos diseñadores dispuestos a darlas. Incluso a veces tengo la sensación de que lo mejor en estos juegos esta por llegar, pero luego veo un “coin” y se me pasa.

Nuestra civilización, quiza´mejor esconderla.

Y termino con un genero propio de los juegos de mesa, y de ordenador. Son los juegos de la Historia de la Humanidad, esa historia con mayúsculas. Los juegos de Civilización. Nacieron del tablero, Sid Meyer se los llevo al ordenador, fijo el canon y terminaron por volver. Estos juegos son un poco como el disco dorado que viaja en el Voyager nuestra tarjeta de visita como especie, lo que hemos hecho como especie (y omitiendo algún que otro detallito) Recogen la mejor visión de nosotros mismos, y sirven para algo que tanto gustaba a los historiadores griegos, la preservación de la memoria colectiva. Transmiten una idea del progreso y de la propia civilización en general positiva. Un retrato amable, monolítico, una historia casi sin matices, Pero también de orden e inevitabilidad y no precisamente como lo veía Marx. Yo me acuerdo no sé muy bien por que del relato del piloto Ijon Tichy cuando en un futuro la humanidad pretendía entrar en la sociedad intergalactica y entre sus méritos se atribuía a si misma el uso de la energía atómica -¿para qué? -para destruir ciudades.

The Bigboard y el futuro del telegrama zimmermann

Logo y lema de The Big Board, puedes clickar sobre la imagen para acceder a la página

Ayer decía que el año 2014 ha sido poco más que pésimo; he estado alejado de muchas cosas, demasiadas. Entre ellas, la red (sobre todo de la blogosfera, ajena y propia) y los juegos de mesa. Y la verdad es que no tengo ganas de que el proximo año sea más de lo mismo. Supongo que en mi fuero interno reconozco que los juegos de mesa, y lo que le rodea, los juegos y su gente,  han sido una fuente de satisfacciones que ahora necesito.

De lo poco que he estado mirando estos últimos meses ha sido la página yanqui dedicada a los wargames The Big Board, con un bonito lema relive, review, replay history que me atrevo a traducir como revive, revisa, rejuega la historia. Centrada en los wargames esta página tiene sesiones de juego espectaculares de algunos de lo wargames más dificiles de jugar (por espacio y tiempo), pero no sólo eso, the bigboard se salpica con entradas en el propio blog y en las redes sociales pequeñas pero llenas de sentido, guiños y homenajes a los juegos y a la historia que recogen esos juegos que terminan por dar un sabor muy especial.

Y, claro, ahora tengo el ¿capricho? de hacer algo parecido. Reconvertir El Telegrama Zimmermann en una suerte de The Big Board en castellano, con toques de c3i magazine, siempre me han gustado esos colages onomásticos que hacen.

Este último de c3i ilustra muy bien lo que a mi me gusta, no limitarse a los juegos, y relacionarlos con cuadros, libros, fotografias, canciones y cualquier otro elemento que a uno se le ocurre. La excusa, o el propiciador, sí debiera ser un juego, pero no tiene porque ser un wargame, juegos más temáticos; como el Twilight Struggle, 1714 el cas de los catalans o 15 días debieran tener cabida. Ojo que con estos títulos no quiero decir que se este especialmente atento a las novedades, más bien al contrario, los wargames pueden sobrevivir muchos años como compañeros de juegos y cualquiera de ellos debiera aparecer.

La historia y los juegos se suelen dar la mano muy a menudo así que en ese sentido temas para hablar hay muchos. Otra cosa es que el peso lo debieran llevar reseñas y, sobre todo, sesiones de juego. Mucho de lo que transmite The big board está en esas fantásticas fotografías de los mapas con las flechitas sobreimpresas, en ver como te cuentan como se pelearon los romanos y cartagineses en Sicilia o alemanes y soviéticos en Ucrania. Y eso no puede ser labor de uno solo, o al menos no sólo mía, por eso me gustaría que el quisiera contar una de sus batallitas en los tableros considerara la posibilidad de hacerlo en el telegrama zimmermann

Una foto de The big Board (de Lauron, juego Spqr)

Así pues, si estáis interesado en participar en esta nueva ocurrencia (o simplemente tenéis alguna sugerencia de lo que os gustaría encontraros, no prometo nada) me dejáis un mensaje a  través de este formulario. Quizá prefieras esperar a ver que forma va tomando, pero de momento tendréis que esperar ahora me estoy peleando con la parte técnica, me parece que me va a costar un riñón darle un nuevo aspecto al telegrama zimmermann.

Pensar la red. Pasado y Presente.

El pasado. Terminaremos como en Memento sin saber como interpretarlo. Convertido en citas que signifiquen lo que nos de la gana.

La verdadera imagen del pasado se escabulle. Sólo se puede aferrar el pasado
como imagen que refulge, para nunca más verse, precisamente en el instante de su
cognoscibilidad. “La verdad no se nos escapará” –esta frase, que procede de
Gottfried Keller, designa el punto exacto en el que la imagen histórica del historicismo es
traspasada por el materialismo histórico. En efecto, es una imagen irrecuperable del
pasado, que amenaza con desaparecer con cada presente que no se reconozca aludido en
ella. Walter BenjaminTesis V en SOBRE EL CONCEPTO DE HISTORIA

Me proponen en twitter que desarrolle una de esas pequeñas polémicas que tanto me gustan, y que me ha llevado a decir algo así como que hoy en día en la era de internet, de la red mundial; ni la filosofía, la historia no tienen sentido. Por supuesto es una frase con sorna, que viene dad por la desilusión que me produce leer que no se puede utilizar voces de un pasado preinternet para hablar de lo que supone la red.

Como casi siempre la propuesta de P. es sensata, pero difícil. Me es mucho más sencillo escribir un tweet de 140 caracteres que desarrollar lo que pienso y por que lo pienso (aunque por otro lado esta circunstancia me parece harto significativa).  Y que fácil me resulta adoptar una pose que explicarla. Pero por eso esta entrada, para tratar de explicar(me) porque es tan importante las voces de historiadores, filósofos y demás gente de mal vivir en estos tiempos de internet. Si entiendo bien, la polémica que surgió la pregunta debe ser ¿cuales deben ser la herramientas para pensar la red?

En primer lugar debo aclarar mi postura, la red no es el lugar del conocimiento absoluto, ese lugar no existe, pero si existiera sería la Biblioteca de Alejandria y no la red. Es cierto que hoy puedo en apenas unos segundos saber el resultado de la tercera división regional de Indonesia o tener acceso a las obras completas de Kautski. En ese sentido la red se porta como una magnifica mezcla de periódico y enciclopedia. Hay muchos tipos de conocimiento y algunos de ellos exigen algo más que inmediatez, y la red hoy por hoy ofrece eso, inmediatez, pero no profundidad. Es posible que haya profundidad, pero esto lo saben muy bien los expertos del marketing, todo lo que está detrás de la primera página de resultados de una busqueda en google no existe.

Por otro lado está como leemos (curioso que lo primero que piense sea en leer a la manera de acceder a la información) en la red. Y aquí explico desde mi experiencia, que es muy posible que no sea en absoluto trasladable al común de los mortales, que cada vez soy más superficial en mi lectura, que ya no es que salte parrafos, es que la diagonal que trazan es bestial, más rápida incluso que el scroll de la pantalla. Por no hablar de la fragmentación de la lectura en la red. Yo que me quejaba a voz en grito de como rompían los anuncios las películas me encuentro que en mi navegador hay abiertas 1789 pestañas, y salto sin rubor de una a otra.

así pues yo creo que sí existen unos limitaciones obvias en cuanto a la red, dificultad de encontrar el conocimiento profundo y dificultad de interpretarlo.  Aunque, es cierto, reconozco que yo me dejo llevar por ella que someterla a la disciplina de mis intereses. Pero algo me dice que es lo más habitual (vale hablo desde la peligrosa intuición no tengo ningún dato que avale esto)

Luego está cada uno para valorar lo que más quiere, si entretenimiento si profundidad si una mezcla de ambas, lo que sea. En mi caso particular, se nota que soy hijo de la época que soy, y valoro el entretenimiento y las referencias culturales al mismo como el que más. Por eso valoro tanto la obra de Zizek, un filósofo que habla habitualmente en términos «pop» de lo que le rodea, pero Zizek no duda en reconocer que sus pilares son entre otros Marx, Freud y Lacan, personas que ni vivieron ni conocieron la tres uve dobles, pero que son las claves que le permiten interpretar los fenomenos de nuestro ecosistema cultural.

Por todo esto creo que es licito traer del pasado a las mejores voces. Pero entiéndase por «mejores» no un absoluto si no un reconocimiento a aquellos que dedicaron sus vidas a la construcción del conocimiento humano. La observación de la especie humana no es solo labor de medicos, empezó por filósofos y luego se le añadieron historiadores, y más tarde sociólogos, antropólogos etc. El camino del conocimiento es un camino plagado de vías muertas que no se deben volver a recorrer. Pretender que el presente es ajeno al pasado, que la red es de alguna manera «El final de la historia» poco menos que un disparate. Ha habido mucha gente que ha pensado y reflexionado sobre el ser humano, sobre la capacidad de hacer cultura, sobre el significado de la misma, no la desaprovechemos. No pensemos que somos nosotros los más listos de la clase y concluyamos que la cultura la generamos a nuestra medida y semejanza en la red.

Que no nos ocurra como en la película Memento, incapaces de recordar y viviendo atrapados en el instante, que no sepamos como hemos llegado ni por que hasta aquí. Memento nos cuenta lo manipulable que es una persona incapaz de recordar su pasado, y sentir la red como la maquina del presente eterno nos lleva allí, a toda velocidad.

Bueno P. me temo que no te he respondido. Pero es lo que ha salido. Tú tienes capacidad de sacar bueno de lo malo, si lo intentas y lo consigues te estaré agradecido. De todas maneras esto forma de mi particular terapia de intentar llegar al conocimiento (que platónico, que horror)

Polis. Un juego, un discurso y un concurso

Hoy tcca una de esas entradas que perfectamente caben en lo que se podían denominar «noticias promocionales». Asylum Games está a puntito de lanzar al mercado Polis. La lucha por la hegemonía. Un juego sobre la Guerra del Peloponeso, la que enfrentó a Atenas y Esparta (y sus respectivos aliados) durante 30 años. Nos lo contó Tucidices  y ahora podemos jugarla gracias a Fran Diaz. 

Es el primer juego que edita Asylum y es el primer juego de Fran Díaz, así que me imagino que serán todo nervios e incertidumbres. Entre la falta de costumbre de comprar juegos de mesa de los españoles (y menos aún de autores españoles) y la lamentable situación económica como para no estarlo. Yo sí quiero que les vaya muy bien y ojalá el juego se venda como rosquillas. Por su valor, por hacer un juego que me llama la atención.  No es un wargame, pero sí es un temático como la copa de un pino, y para dos jugadores. Por eso no me importa un carajo  «hypearlo» o promocionarlo con descaro. Para que quien pueda y no le suponga un descalabro en su economía domestica se haga con él. Además hasta he jugado con él, no en su versión definitiva, pero sí cuando ya tenía forma de juego. Y las correcciones que ha sufrido Polis seguro que han hecho de él un mejor juego. Sí esta es una entrada del tipo Hay que ayudar, a que se conozca que existe el juego, la editorial y el autor. Si es un juego que no gusta ya se sabra y si alguien se lo compra y no le gusta, de las derrotas se aprenden, y se crea el propio criterio y define el gusto. Anda que no he comprado juegos, libros o películas que no me han gustado. Y no me arrepiento. Y con Polis puede pasar un poco lo mismo por que es un juego original, no sentirás eso de «a este ya lo he jugado» y además el juego funciona. (luego está en los gustos de cada cual si es su tipo de juego o no).

Y para celebrar la aparición de Polis, Asylum Games y el blog Lex Friqui Malacitannos proponen un concuro. Con el podremos o bien ganar una copia del juego o bien una camiseta con la estupenda portada del juego. Será un juego de preguntas y respuestas sobre la Grecia clásica, que habra que seguir en parece que cuatro citas semanales. Los detalles del concurso están en el propio blog de Lethan, el autor de Lex Friqui.

Y para dar ambiente nada mejor que el discurso de Pericles a Atenas en plena guerra contra Esparta y delante de los caídos atenienses en la guerra . Un discurso que ha inspirado a tantos y tantos presidentes de los EE.UU en sus discursos ante sus muertos  justificando sus muertes y las intervenciones en paises extranjeros para acabar con las dictaduras en defensa de la democracia. Una joya de la política.

El discurso fúnebre de Pericles (pintura de Philipp von Foltz)

El discurso de Perícles (De Tucídices, tomado de la entrada de la wikipedia)

34. En el mismo invierno los atenienses, siguiendo la costumbre tradicional, organizaron públicamente las ceremonias fúnebres de los primeros que habían muerto en esta guerra, de la siguiente manera: montan una tienda y exponen los huesos de los difuntos tres días antes del entierro, y cada uno lleva a su deudo la ofrenda que desea que fue muy mala. Y cuando tiene lugar la conducción de cadáveres, unos carros transportan los féretros de ciprés, cada uno de una tribu y en su interior se hallan los huesos de los pertenecientes a cada una de las tribus. Se transporta también un féretro vacío preparado en honor de los desaparecidos que no fueron hallados al recuperar los cadáveres. Acompaña al cortejo el ciudadano o extranjero que quiere, y las mujeres de la familia quedan llorando sobre la tumba. Los depositan, pues, en el cementerio público que está en el más hermoso barrio de la ciudad, que es donde siempre dan sepultura a los que han muerto por la ciudad, excepción hecha de los que murieron en Maratón, pues a éstos, al considerar la brillantez de su valor, los enterraron allí mismo.Y después que los cubren de tierra, un hombre elegido por la ciudad, el que por su inteligencia no parezca ser un necio y destaque en la estimación pública, pronuncia en honor de éstos el pertinente elogio, tras lo cual se marchan todos. Este es el modo como los entierran. Durante el transcurso de toda la guerra seguían esta costumbre cada vez que la ocasión se les presentaba. Así pues, para hablar en honor de estos primeros muertos fue elegido Pericles, hijo de Jantipo. Llegado el momento, se adelantó desde el sepulcro hacia una alta tribuna que se había erigido a fin de que pudiera hacerse oír ante tan gran muchedumbre, y habló así:35. “La mayoría de los que aquí han hablado anteriormente elogian al que añadió a la costumbre el que se pronunciara públicamente este discurso, como algo hermoso en honor de los enterrados a consecuencia de las guerras. Aunque lo que a mí me parecería suficiente es que, ya que llegaron a ser de hecho hombres valientes, también de hecho se patentizara su fama como ahora mismo ven en torno a este túmulo que públicamente se les ha preparado; y no que las virtudes de muchos corran el peligro de ser creídas según que un solo hombre hable bien o menos bien. Pues es difícil hablar con exactitud en momentos en los que difícilmente está segura incluso la apreciación de la verdad. Pues el oyente que ha conocido los hechos y es benévolo, pensará quizá que la exposición se queda corta respecto a lo que él quiere y sabe; en cambio quien no los conoce pensará, por envidia, que se está exagerando, si oye algo que está por encima de su propia naturaleza. Pues los elogios pronunciados sobre los demás se toleran sólo hasta el punto en que cada cual también cree ser capaz de realizar algo de las cosas que oyó; y a lo que por encima de ellos sobrepasa, sintiendo ya envidia, no le dan crédito. Mas, puesto que a los antiguos les pareció que ello estaba bien, es preciso que también yo, siguiendo la ley, intente satisfacer lo más posible el deseo y la expectación de cada uno de vosotros.36. Comenzaré por los antepasados, lo primero; pues es justo y al mismo tiempo conveniente que en estos momentos se les conceda a ellos esta honra de su recuerdo. Pues habitaron siempre este país en la sucesión de las generaciones hasta hoy, y libre nos lo entregaron gracias a su valor. Dignos son de elogio aquéllos, y mucho más lo son nuestros propios padres, pues adquiriendo no sin esfuerzo, además de lo que recibieron, cuanto imperio tenemos, nos lo dejaron a nosotros, los de hoy en día. Y nosotros, los mismos que aún vivimos y estamos en plena edad madura, en su mayor parte lo hemos engrandecido, y hemos convertido nuestra ciudad en la más autárquica, tanto en lo referente a la guerra como a la paz. De estas cosas pasaré por alto los hechos de guerra con los que se adquirió cada cosa, o si nosotros mismos o nuestros padres rechazamos al enemigo, bárbaro o griego, que valerosamente atacaba, por no querer extenderme ante quienes ya lo conocen. En cambio, tras haber expuesto primero desde qué modo de ser llegamos a ellos, y con qué régimen político y a partir de qué caracteres personales se hizo grande, pasaré también, luego al elogio de los muertos, considerando que en el momento presente no sería inoportuno que esto se dijera, y es conveniente que lo oiga toda esta asamblea de ciudadanos y extranjeros.37. Tenemos un régimen político que no se propone como modelo las leyes de los vecinos, sino que más bien es él modelo para otros. Y su nombre, como las cosas dependen no de una minoría, sino de la mayoría, es Democracia. A todo el mundo asiste, de acuerdo con nuestras leyes, la igualdad de derechos en los conflictos privados, mientras que para los honores, si se hace distinción en algún campo, no es la pertenencia a una categoría, sino el mérito lo que hace acceder a ellos; a la inversa, la pobreza no tiene como efecto que un hombre, siendo capaz de rendir servicio al Estado, se vea impedido de hacerlo por la oscuridad de su condición. Gobernamos liberalmente lo relativo a la comunidad, y respecto a la suspicacia recíproca referente a las cuestiones de cada día, ni sentimos envidia del vecino si hace algo por placer, ni añadimos nuevas molestias, que aun no siendo penosas son lamentables de ver. Y al tratar los asuntos privados sin molestarnos, tampoco transgredimos los asuntos públicos, más que nada por miedo, y por obediencia a los que en cada ocasión desempeñan cargos públicos y a las leyes, y de entre ellas sobre todo a las que están dadas en pro de los injustamente tratados, y a cuantas por ser leyes no escritas comportan una vergüenza reconocida.

38. Y también nos hemos procurado frecuentes descansos para nuestro espíritu, sirviéndonos de certámenes y sacrificios celebrados a lo largo del año, y de decorosas casas particulares cuyo disfrute diario aleja las penas. Y a causa de su grandeza entran en nuestra ciudad toda clase de productos desde toda la tierra, y nos acontece que disfrutamos los bienes que aquí se producen para deleite propio, no menos que los bienes de los demás hombres.

39. Y también sobresalimos en los preparativos de las cosas de la guerra por lo siguiente: mantenemos nuestra ciudad abierta y nunca se da el que impidamos a nadie (expulsando a los extranjeros) que pregunte o contemple algo —al menos que se trate de algo que de no estar oculto pudiera un enemigo sacar provecho al verlo—, porque confiamos no más en los preparativos y estratagemas que en nuestro propio buen ánimo a la hora de actuar. Y respecto a la educación, éstos, cuando todavía son niños, practican con un esforzado entrenamiento el valor propio de adultos, mientras que nosotros vivimos plácidamente y no por ello nos enfrentamos menos a parejos peligros. Aquí está la prueba: los lacedemonios nunca vienen a nuestro territorio por sí solos, sino en compañía de todos sus aliados; en cambio nosotros, cuando atacamos el territorio de los vecinos, vencemos con facilidad en tierra extranjera la mayoría de las veces, y eso que son gentes que se defienden por sus propiedades. Y contra todas nuestras fuerzas reunidas ningún enemigo se enfrentó todavía, a causa tanto de la preparación de nuestra flota como de que enviamos a algunos de nosotros mismos a puntos diversos por tierra. Y si ellos se enfrentan en algún sitio con una parte de los nuestros, si vencen se jactan de haber rechazado unos pocos a todos los nuestros, y si son vencidos, haberlo sido por la totalidad. Así pues, si con una cierta indolencia más que con el continuo entrenarse en penalidades, y no con leyes más que con costumbres de valor queremos correr los riesgos, ocurre que no sufrimos de antemano con los dolores venideros, y aparecemos llegando a lo mismo y con no menos arrojo que quienes siempre están ejercitándose. Por todo ello la ciudad es digna de admiración y aun por otros motivos.40. Pues amamos la belleza con economía y amamos la sabiduría sin blandicie, y usamos la riqueza más como ocasión de obrar que como jactancia de palabra. Y el reconocer que se es pobre no es vergüenza para nadie, sino que el no huirlo de hecho, eso sí que es más vergonzoso. Arraigada está en ellos la preocupación de los asuntos privados y también de los públicos; y estas gentes, dedicadas a otras actividades, entienden no menos de los asuntos públicos. Somos los únicos, en efecto, que consideramos al que no participa de estas cosas, no ya un tranquilo, sino un inútil, y nosotros mismos, o bien emitimos nuestro propio juicio, o bien deliberamos rectamente sobre los asuntos públicos, sin considerar las palabras un perjuicio para la acción, sino el no aprender de antemano mediante la palabra antes de pasar de hecho a ejecutar lo que es preciso. Pues también poseemos ventajosamente esto: el ser atrevidos y deliberar especialmente sobre lo que vamos a emprender; en cambio en los otros la ignorancia les da temeridad y la reflexión les implica demora. Podrían ser considerados justamente los de mejor ánimo aquellos que conocen exactamente lo agradable y lo terrible y no por ello se apartan de los peligros. Y en lo que concierne a la virtud nos distinguimos de la mayoría, pues nos procuramos a los amigos, no recibiendo favores sino haciéndolos. Y es que el que otorga el favor es un amigo más seguro para mantener la amistad que le debe aquel a quien se lo hizo, pues el que lo debe es en cambio más débil, ya que sabe que devolverá el favor no gratuitamente sino como si fuera una deuda. Y somos los únicos que sin angustiarnos procuramos a alguien beneficios no tanto por el cálculo del momento oportuno como por la confianza en nuestra libertad.41. Resumiendo, afirmo que la ciudad toda es escuela de Grecia, y me parece que cada ciudadano de entre nosotros podría procurarse en los más variados aspectos una vida completísima con la mayor flexibilidad y encanto. Y que estas cosas no son jactancia retórica del momento actual sino la verdad de los hechos, lo demuestra el poderío de la ciudad, el cual hemos conseguido a partir de este carácter. Efectivamente, es la única ciudad de las actuales que acude a una prueba mayor que su fama, y la única que no provoca en el enemigo que la ataca indignación por lo que sufre, ni reproches en los súbditos, en la idea de que no son gobernados por gentes dignas. Y al habernos procurado un poderío con pruebas más que evidentes y no sin testigos, daremos ocasión de ser admirados a los hombres de ahora y a los venideros, sin necesitar para nada el elogio de Homero ni de ningún otro que nos deleitará de momento con palabras halagadoras, aunque la verdad irá a desmentir su concepción de los hechos; sino que tras haber obligado a todas las tierras y mares a ser accesibles a nuestro arrojo, por todas partes hemos contribuido a fundar recuerdos imperecederos para bien o para mal. Así pues, éstos, considerando justo no ser privados de una tal ciudad, lucharon y murieron noblemente, y es natural que cualquiera de los supervivientes quiera esforzarse en su defensa.42. Esta es la razón por la que me he extendido en lo referente a la ciudad enseñándoles que no disputamos por lo mismo nosotros y quienes no poseen nada de todo esto, y dejando en claro al mismo tiempo con pruebas ejemplares el público elogio sobre quienes ahora hablo. Y de él ya está dicha la parte más importante. Pues las virtudes que en la ciudad he elogiado no son otras que aquellas con que las han adornado estos hombres y otros semejantes, y no son muchos los griegos cuya fama, como la de éstos, sea pareja a lo que hicieron. Y me parece que pone de manifiesto la valía de un hombre, el desenlace que éstos ahora han tenido, al principio sólo mediante indicios, pero luego confirmándola al final. Pues es justo que a quienes son inferiores en otros aspectos se les valore en primer lugar su valentía en defensa de la patria, ya que borrando con lo bueno lo malo reportaron mayor beneficio a la comunidad que lo que la perjudicaron como simples particulares. Y de ellos ninguno flojeó por anteponer el disfrute continuado de la riqueza, ni demoró el peligro por la esperanza de que escapando algún día de su pobreza podría enriquecerse. Por el contrario, consideraron más deseable que todo esto el castigo de los enemigos, y estimando además que éste era el más bello de los riesgos decidieron con él vengar a los enemigos, optando por los peligros, confiando a la esperanza lo incierto de su éxito, estimando digno tener confianza en sí mismos de hecho ante lo que ya tenían ante su vista. Y en ese momento consideraron en más el defenderse y sufrir, que ceder y salvarse; evitaron una fama vergonzosa, y aguantaron el peligro de la acción al precio de sus vidas, y en breve instante de su Fortuna, en el esplendor mismo de su fama más que de su miedo, fenecieron.43. Y así éstos, tales resultaron, de modo en verdad digno a su ciudad. Y preciso es que el resto pidan tener una decisión más firme y no se den por satisfechos de tenerla más cobarde ante los enemigos, viendo su utilidad no sólo de palabra, cosa que cualquiera podría tratar in extenso ante ustedes, que la conocéis igual de bien, mencionando cuántos beneficios hay en vengarse de los enemigos; antes por el contrario, contemplando de hecho cada día el poderío de la ciudad y enamorándose de él, y cuando les parezca que es inmenso, piensen que todo ello lo adquirieron unos hombres osados y que conocían su deber, y que actuaron con pundonor en el momento de la acción; y que si fracasaban al intentar algo no se creían con derecho a privar a la ciudad de su innata audacia, por lo que le brindaron su más bello tributo: dieron, en efecto, su vida por la comunidad, cosechando en particular una alabanza imperecedera y la más célebre tumba: no sólo el lugar en que yacen, sino aquella otra en la que por siempre les sobrevive su gloria en cualquier ocasión que se presente, de dicho o de hecho. Porque de los hombres ilustres tumba es la tierra toda, y no sólo la señala una inscripción sepulcral en su ciudad, sino que incluso en los países extraños pervive el recuerdo que, aun no escrito, está grabado en el alma de cada uno más que en algo material. Imiten ahora a ellos, y considerando que su libertad es su felicidad y su valor su libertad, no se angustien en exceso sobre los peligros de la guerra. Pues no sería justo que escatimaran menos sus vidas los desafortunados (ya que no tienen esperanzas de ventura), sino aquellos otros para quienes hay el peligro de sufrir en su vida un cambio a peor, en cuyo caso sobre todo serían mayores las diferencias si en algo fracasaran. Pues, al menos para un hombre que tenga dignidad, es más doloroso sufrir un daño por propia cobardía que, estando en pleno vigor y lleno de esperanza común, la muerte que llega sin sentirse.44. Por esto precisamente no compadezco a ustedes, los padres de estos de ahora que aquí están presentes, sino que más bien voy a consolarles. Pues ellos saben que han sido educados en las más diversas experiencias. Y la felicidad es haber alcanzado, como éstos, la muerte más honrosa, o el más honroso dolor como ustedes y como aquellos a quienes la vida les calculó por igual el ser feliz y el morir. Y que es difícil convencerles de ello lo sé, pues tendrán múltiples ocasiones de acordarse de ellos en momentos de alegría para otros, como los que antaño también eran su orgullo. Pues la pena no nace de verse privado uno de aquellas cosas buenas que uno no ha probado, sino cuando se ve despojado de algo a lo que estaba acostumbrado. Preciso es tener confianza en la esperanza de nuevos hijos, los que aún están en edad, pues los nuevos que nazcan ayudarán en el plano familiar a acordarse menos de los que ya no viven, y será útil para la ciudad por dos motivos: por no quedar despoblada y por una cuestión de seguridad. Pues no es posible que tomen decisiones equitativas y justas quienes no exponen a sus hijos a que corran peligro como los demás. Y a su vez, cuantos han pasado ya la madurez, consideren su mayor ganancia la época de su vida en que fueron felices, y que ésta presente será breve, y alíviense con la gloria de ellos. Porque las ansias de honores es lo único que no envejece, y en la etapa de la vida menos útil no es el acumular riquezas, como dicen algunos, lo que más agrada, sino el recibir honores.45. Por otra parte, para los hijos o hermanos de éstos que aquí están presentes veo una dura prueba (pues a quien ha muerto todo el mundo suele elogiar) y a duras penas podrían ser considerados, en un exceso de virtud por su parte, no digo iguales sino ligeramente inferiores. Pues para los vivos queda la envidia ante sus adversarios, en cambio lo que no está ante nosotros es honrado con una benevolencia que no tiene rivalidad. Y si debo tener un recuerdo de la virtud de las mujeres que ahora quedarán viudas, lo expresaré todo con una breve indicación. Para ustedes será una gran fama el no ser inferiores a vuestra natural condición, y que entre los hombres se hable lo menos posible de ustedes, sea en tono de elogio o de crítica.46. He pronunciado también yo en este discurso, según la costumbre, cuanto era conveniente, y los ahora enterrados han recibido ya de hecho en parte sus honras; a su vez la ciudad va a criar a expensas públicas a sus hijos hasta la juventud, ofreciendo una útil corona a éstos y a los supervivientes de estos combates. Pues es entre quienes disponen de premios mayores a la virtud donde se dan ciudadanos más nobles. Y ahora, después de haber concluido los lamentos fúnebres, cada cual en honor de los suyos, márchense”.

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