The Bigboard y el futuro del telegrama zimmermann

Logo y lema de The Big Board, puedes clickar sobre la imagen para acceder a la página

Ayer decía que el año 2014 ha sido poco más que pésimo; he estado alejado de muchas cosas, demasiadas. Entre ellas, la red (sobre todo de la blogosfera, ajena y propia) y los juegos de mesa. Y la verdad es que no tengo ganas de que el proximo año sea más de lo mismo. Supongo que en mi fuero interno reconozco que los juegos de mesa, y lo que le rodea, los juegos y su gente,  han sido una fuente de satisfacciones que ahora necesito.

De lo poco que he estado mirando estos últimos meses ha sido la página yanqui dedicada a los wargames The Big Board, con un bonito lema relive, review, replay history que me atrevo a traducir como revive, revisa, rejuega la historia. Centrada en los wargames esta página tiene sesiones de juego espectaculares de algunos de lo wargames más dificiles de jugar (por espacio y tiempo), pero no sólo eso, the bigboard se salpica con entradas en el propio blog y en las redes sociales pequeñas pero llenas de sentido, guiños y homenajes a los juegos y a la historia que recogen esos juegos que terminan por dar un sabor muy especial.

Y, claro, ahora tengo el ¿capricho? de hacer algo parecido. Reconvertir El Telegrama Zimmermann en una suerte de The Big Board en castellano, con toques de c3i magazine, siempre me han gustado esos colages onomásticos que hacen.

Este último de c3i ilustra muy bien lo que a mi me gusta, no limitarse a los juegos, y relacionarlos con cuadros, libros, fotografias, canciones y cualquier otro elemento que a uno se le ocurre. La excusa, o el propiciador, sí debiera ser un juego, pero no tiene porque ser un wargame, juegos más temáticos; como el Twilight Struggle, 1714 el cas de los catalans o 15 días debieran tener cabida. Ojo que con estos títulos no quiero decir que se este especialmente atento a las novedades, más bien al contrario, los wargames pueden sobrevivir muchos años como compañeros de juegos y cualquiera de ellos debiera aparecer.

La historia y los juegos se suelen dar la mano muy a menudo así que en ese sentido temas para hablar hay muchos. Otra cosa es que el peso lo debieran llevar reseñas y, sobre todo, sesiones de juego. Mucho de lo que transmite The big board está en esas fantásticas fotografías de los mapas con las flechitas sobreimpresas, en ver como te cuentan como se pelearon los romanos y cartagineses en Sicilia o alemanes y soviéticos en Ucrania. Y eso no puede ser labor de uno solo, o al menos no sólo mía, por eso me gustaría que el quisiera contar una de sus batallitas en los tableros considerara la posibilidad de hacerlo en el telegrama zimmermann

Una foto de The big Board (de Lauron, juego Spqr)

Así pues, si estáis interesado en participar en esta nueva ocurrencia (o simplemente tenéis alguna sugerencia de lo que os gustaría encontraros, no prometo nada) me dejáis un mensaje a  través de este formulario. Quizá prefieras esperar a ver que forma va tomando, pero de momento tendréis que esperar ahora me estoy peleando con la parte técnica, me parece que me va a costar un riñón darle un nuevo aspecto al telegrama zimmermann.

Pensar la red. Pasado y Presente.

El pasado. Terminaremos como en Memento sin saber como interpretarlo. Convertido en citas que signifiquen lo que nos de la gana.

La verdadera imagen del pasado se escabulle. Sólo se puede aferrar el pasado
como imagen que refulge, para nunca más verse, precisamente en el instante de su
cognoscibilidad. “La verdad no se nos escapará” –esta frase, que procede de
Gottfried Keller, designa el punto exacto en el que la imagen histórica del historicismo es
traspasada por el materialismo histórico. En efecto, es una imagen irrecuperable del
pasado, que amenaza con desaparecer con cada presente que no se reconozca aludido en
ella. Walter BenjaminTesis V en SOBRE EL CONCEPTO DE HISTORIA

Me proponen en twitter que desarrolle una de esas pequeñas polémicas que tanto me gustan, y que me ha llevado a decir algo así como que hoy en día en la era de internet, de la red mundial; ni la filosofía, la historia no tienen sentido. Por supuesto es una frase con sorna, que viene dad por la desilusión que me produce leer que no se puede utilizar voces de un pasado preinternet para hablar de lo que supone la red.

Como casi siempre la propuesta de P. es sensata, pero difícil. Me es mucho más sencillo escribir un tweet de 140 caracteres que desarrollar lo que pienso y por que lo pienso (aunque por otro lado esta circunstancia me parece harto significativa).  Y que fácil me resulta adoptar una pose que explicarla. Pero por eso esta entrada, para tratar de explicar(me) porque es tan importante las voces de historiadores, filósofos y demás gente de mal vivir en estos tiempos de internet. Si entiendo bien, la polémica que surgió la pregunta debe ser ¿cuales deben ser la herramientas para pensar la red?

En primer lugar debo aclarar mi postura, la red no es el lugar del conocimiento absoluto, ese lugar no existe, pero si existiera sería la Biblioteca de Alejandria y no la red. Es cierto que hoy puedo en apenas unos segundos saber el resultado de la tercera división regional de Indonesia o tener acceso a las obras completas de Kautski. En ese sentido la red se porta como una magnifica mezcla de periódico y enciclopedia. Hay muchos tipos de conocimiento y algunos de ellos exigen algo más que inmediatez, y la red hoy por hoy ofrece eso, inmediatez, pero no profundidad. Es posible que haya profundidad, pero esto lo saben muy bien los expertos del marketing, todo lo que está detrás de la primera página de resultados de una busqueda en google no existe.

Por otro lado está como leemos (curioso que lo primero que piense sea en leer a la manera de acceder a la información) en la red. Y aquí explico desde mi experiencia, que es muy posible que no sea en absoluto trasladable al común de los mortales, que cada vez soy más superficial en mi lectura, que ya no es que salte parrafos, es que la diagonal que trazan es bestial, más rápida incluso que el scroll de la pantalla. Por no hablar de la fragmentación de la lectura en la red. Yo que me quejaba a voz en grito de como rompían los anuncios las películas me encuentro que en mi navegador hay abiertas 1789 pestañas, y salto sin rubor de una a otra.

así pues yo creo que sí existen unos limitaciones obvias en cuanto a la red, dificultad de encontrar el conocimiento profundo y dificultad de interpretarlo.  Aunque, es cierto, reconozco que yo me dejo llevar por ella que someterla a la disciplina de mis intereses. Pero algo me dice que es lo más habitual (vale hablo desde la peligrosa intuición no tengo ningún dato que avale esto)

Luego está cada uno para valorar lo que más quiere, si entretenimiento si profundidad si una mezcla de ambas, lo que sea. En mi caso particular, se nota que soy hijo de la época que soy, y valoro el entretenimiento y las referencias culturales al mismo como el que más. Por eso valoro tanto la obra de Zizek, un filósofo que habla habitualmente en términos “pop” de lo que le rodea, pero Zizek no duda en reconocer que sus pilares son entre otros Marx, Freud y Lacan, personas que ni vivieron ni conocieron la tres uve dobles, pero que son las claves que le permiten interpretar los fenomenos de nuestro ecosistema cultural.

Por todo esto creo que es licito traer del pasado a las mejores voces. Pero entiéndase por “mejores” no un absoluto si no un reconocimiento a aquellos que dedicaron sus vidas a la construcción del conocimiento humano. La observación de la especie humana no es solo labor de medicos, empezó por filósofos y luego se le añadieron historiadores, y más tarde sociólogos, antropólogos etc. El camino del conocimiento es un camino plagado de vías muertas que no se deben volver a recorrer. Pretender que el presente es ajeno al pasado, que la red es de alguna manera “El final de la historia” poco menos que un disparate. Ha habido mucha gente que ha pensado y reflexionado sobre el ser humano, sobre la capacidad de hacer cultura, sobre el significado de la misma, no la desaprovechemos. No pensemos que somos nosotros los más listos de la clase y concluyamos que la cultura la generamos a nuestra medida y semejanza en la red.

Que no nos ocurra como en la película Memento, incapaces de recordar y viviendo atrapados en el instante, que no sepamos como hemos llegado ni por que hasta aquí. Memento nos cuenta lo manipulable que es una persona incapaz de recordar su pasado, y sentir la red como la maquina del presente eterno nos lleva allí, a toda velocidad.

Bueno P. me temo que no te he respondido. Pero es lo que ha salido. Tú tienes capacidad de sacar bueno de lo malo, si lo intentas y lo consigues te estaré agradecido. De todas maneras esto forma de mi particular terapia de intentar llegar al conocimiento (que platónico, que horror)

Polis. Un juego, un discurso y un concurso

Hoy tcca una de esas entradas que perfectamente caben en lo que se podían denominar “noticias promocionales”. Asylum Games está a puntito de lanzar al mercado Polis. La lucha por la hegemonía. Un juego sobre la Guerra del Peloponeso, la que enfrentó a Atenas y Esparta (y sus respectivos aliados) durante 30 años. Nos lo contó Tucidices  y ahora podemos jugarla gracias a Fran Diaz. 

Es el primer juego que edita Asylum y es el primer juego de Fran Díaz, así que me imagino que serán todo nervios e incertidumbres. Entre la falta de costumbre de comprar juegos de mesa de los españoles (y menos aún de autores españoles) y la lamentable situación económica como para no estarlo. Yo sí quiero que les vaya muy bien y ojalá el juego se venda como rosquillas. Por su valor, por hacer un juego que me llama la atención.  No es un wargame, pero sí es un temático como la copa de un pino, y para dos jugadores. Por eso no me importa un carajo  “hypearlo” o promocionarlo con descaro. Para que quien pueda y no le suponga un descalabro en su economía domestica se haga con él. Además hasta he jugado con él, no en su versión definitiva, pero sí cuando ya tenía forma de juego. Y las correcciones que ha sufrido Polis seguro que han hecho de él un mejor juego. Sí esta es una entrada del tipo Hay que ayudar, a que se conozca que existe el juego, la editorial y el autor. Si es un juego que no gusta ya se sabra y si alguien se lo compra y no le gusta, de las derrotas se aprenden, y se crea el propio criterio y define el gusto. Anda que no he comprado juegos, libros o películas que no me han gustado. Y no me arrepiento. Y con Polis puede pasar un poco lo mismo por que es un juego original, no sentirás eso de “a este ya lo he jugado” y además el juego funciona. (luego está en los gustos de cada cual si es su tipo de juego o no).

Y para celebrar la aparición de Polis, Asylum Games y el blog Lex Friqui Malacitannos proponen un concuro. Con el podremos o bien ganar una copia del juego o bien una camiseta con la estupenda portada del juego. Será un juego de preguntas y respuestas sobre la Grecia clásica, que habra que seguir en parece que cuatro citas semanales. Los detalles del concurso están en el propio blog de Lethan, el autor de Lex Friqui.

Y para dar ambiente nada mejor que el discurso de Pericles a Atenas en plena guerra contra Esparta y delante de los caídos atenienses en la guerra . Un discurso que ha inspirado a tantos y tantos presidentes de los EE.UU en sus discursos ante sus muertos  justificando sus muertes y las intervenciones en paises extranjeros para acabar con las dictaduras en defensa de la democracia. Una joya de la política.

El discurso fúnebre de Pericles (pintura de Philipp von Foltz)

El discurso de Perícles (De Tucídices, tomado de la entrada de la wikipedia)

34. En el mismo invierno los atenienses, siguiendo la costumbre tradicional, organizaron públicamente las ceremonias fúnebres de los primeros que habían muerto en esta guerra, de la siguiente manera: montan una tienda y exponen los huesos de los difuntos tres días antes del entierro, y cada uno lleva a su deudo la ofrenda que desea que fue muy mala. Y cuando tiene lugar la conducción de cadáveres, unos carros transportan los féretros de ciprés, cada uno de una tribu y en su interior se hallan los huesos de los pertenecientes a cada una de las tribus. Se transporta también un féretro vacío preparado en honor de los desaparecidos que no fueron hallados al recuperar los cadáveres. Acompaña al cortejo el ciudadano o extranjero que quiere, y las mujeres de la familia quedan llorando sobre la tumba. Los depositan, pues, en el cementerio público que está en el más hermoso barrio de la ciudad, que es donde siempre dan sepultura a los que han muerto por la ciudad, excepción hecha de los que murieron en Maratón, pues a éstos, al considerar la brillantez de su valor, los enterraron allí mismo.Y después que los cubren de tierra, un hombre elegido por la ciudad, el que por su inteligencia no parezca ser un necio y destaque en la estimación pública, pronuncia en honor de éstos el pertinente elogio, tras lo cual se marchan todos. Este es el modo como los entierran. Durante el transcurso de toda la guerra seguían esta costumbre cada vez que la ocasión se les presentaba. Así pues, para hablar en honor de estos primeros muertos fue elegido Pericles, hijo de Jantipo. Llegado el momento, se adelantó desde el sepulcro hacia una alta tribuna que se había erigido a fin de que pudiera hacerse oír ante tan gran muchedumbre, y habló así:35. “La mayoría de los que aquí han hablado anteriormente elogian al que añadió a la costumbre el que se pronunciara públicamente este discurso, como algo hermoso en honor de los enterrados a consecuencia de las guerras. Aunque lo que a mí me parecería suficiente es que, ya que llegaron a ser de hecho hombres valientes, también de hecho se patentizara su fama como ahora mismo ven en torno a este túmulo que públicamente se les ha preparado; y no que las virtudes de muchos corran el peligro de ser creídas según que un solo hombre hable bien o menos bien. Pues es difícil hablar con exactitud en momentos en los que difícilmente está segura incluso la apreciación de la verdad. Pues el oyente que ha conocido los hechos y es benévolo, pensará quizá que la exposición se queda corta respecto a lo que él quiere y sabe; en cambio quien no los conoce pensará, por envidia, que se está exagerando, si oye algo que está por encima de su propia naturaleza. Pues los elogios pronunciados sobre los demás se toleran sólo hasta el punto en que cada cual también cree ser capaz de realizar algo de las cosas que oyó; y a lo que por encima de ellos sobrepasa, sintiendo ya envidia, no le dan crédito. Mas, puesto que a los antiguos les pareció que ello estaba bien, es preciso que también yo, siguiendo la ley, intente satisfacer lo más posible el deseo y la expectación de cada uno de vosotros.36. Comenzaré por los antepasados, lo primero; pues es justo y al mismo tiempo conveniente que en estos momentos se les conceda a ellos esta honra de su recuerdo. Pues habitaron siempre este país en la sucesión de las generaciones hasta hoy, y libre nos lo entregaron gracias a su valor. Dignos son de elogio aquéllos, y mucho más lo son nuestros propios padres, pues adquiriendo no sin esfuerzo, además de lo que recibieron, cuanto imperio tenemos, nos lo dejaron a nosotros, los de hoy en día. Y nosotros, los mismos que aún vivimos y estamos en plena edad madura, en su mayor parte lo hemos engrandecido, y hemos convertido nuestra ciudad en la más autárquica, tanto en lo referente a la guerra como a la paz. De estas cosas pasaré por alto los hechos de guerra con los que se adquirió cada cosa, o si nosotros mismos o nuestros padres rechazamos al enemigo, bárbaro o griego, que valerosamente atacaba, por no querer extenderme ante quienes ya lo conocen. En cambio, tras haber expuesto primero desde qué modo de ser llegamos a ellos, y con qué régimen político y a partir de qué caracteres personales se hizo grande, pasaré también, luego al elogio de los muertos, considerando que en el momento presente no sería inoportuno que esto se dijera, y es conveniente que lo oiga toda esta asamblea de ciudadanos y extranjeros.37. Tenemos un régimen político que no se propone como modelo las leyes de los vecinos, sino que más bien es él modelo para otros. Y su nombre, como las cosas dependen no de una minoría, sino de la mayoría, es Democracia. A todo el mundo asiste, de acuerdo con nuestras leyes, la igualdad de derechos en los conflictos privados, mientras que para los honores, si se hace distinción en algún campo, no es la pertenencia a una categoría, sino el mérito lo que hace acceder a ellos; a la inversa, la pobreza no tiene como efecto que un hombre, siendo capaz de rendir servicio al Estado, se vea impedido de hacerlo por la oscuridad de su condición. Gobernamos liberalmente lo relativo a la comunidad, y respecto a la suspicacia recíproca referente a las cuestiones de cada día, ni sentimos envidia del vecino si hace algo por placer, ni añadimos nuevas molestias, que aun no siendo penosas son lamentables de ver. Y al tratar los asuntos privados sin molestarnos, tampoco transgredimos los asuntos públicos, más que nada por miedo, y por obediencia a los que en cada ocasión desempeñan cargos públicos y a las leyes, y de entre ellas sobre todo a las que están dadas en pro de los injustamente tratados, y a cuantas por ser leyes no escritas comportan una vergüenza reconocida.

38. Y también nos hemos procurado frecuentes descansos para nuestro espíritu, sirviéndonos de certámenes y sacrificios celebrados a lo largo del año, y de decorosas casas particulares cuyo disfrute diario aleja las penas. Y a causa de su grandeza entran en nuestra ciudad toda clase de productos desde toda la tierra, y nos acontece que disfrutamos los bienes que aquí se producen para deleite propio, no menos que los bienes de los demás hombres.

39. Y también sobresalimos en los preparativos de las cosas de la guerra por lo siguiente: mantenemos nuestra ciudad abierta y nunca se da el que impidamos a nadie (expulsando a los extranjeros) que pregunte o contemple algo —al menos que se trate de algo que de no estar oculto pudiera un enemigo sacar provecho al verlo—, porque confiamos no más en los preparativos y estratagemas que en nuestro propio buen ánimo a la hora de actuar. Y respecto a la educación, éstos, cuando todavía son niños, practican con un esforzado entrenamiento el valor propio de adultos, mientras que nosotros vivimos plácidamente y no por ello nos enfrentamos menos a parejos peligros. Aquí está la prueba: los lacedemonios nunca vienen a nuestro territorio por sí solos, sino en compañía de todos sus aliados; en cambio nosotros, cuando atacamos el territorio de los vecinos, vencemos con facilidad en tierra extranjera la mayoría de las veces, y eso que son gentes que se defienden por sus propiedades. Y contra todas nuestras fuerzas reunidas ningún enemigo se enfrentó todavía, a causa tanto de la preparación de nuestra flota como de que enviamos a algunos de nosotros mismos a puntos diversos por tierra. Y si ellos se enfrentan en algún sitio con una parte de los nuestros, si vencen se jactan de haber rechazado unos pocos a todos los nuestros, y si son vencidos, haberlo sido por la totalidad. Así pues, si con una cierta indolencia más que con el continuo entrenarse en penalidades, y no con leyes más que con costumbres de valor queremos correr los riesgos, ocurre que no sufrimos de antemano con los dolores venideros, y aparecemos llegando a lo mismo y con no menos arrojo que quienes siempre están ejercitándose. Por todo ello la ciudad es digna de admiración y aun por otros motivos.40. Pues amamos la belleza con economía y amamos la sabiduría sin blandicie, y usamos la riqueza más como ocasión de obrar que como jactancia de palabra. Y el reconocer que se es pobre no es vergüenza para nadie, sino que el no huirlo de hecho, eso sí que es más vergonzoso. Arraigada está en ellos la preocupación de los asuntos privados y también de los públicos; y estas gentes, dedicadas a otras actividades, entienden no menos de los asuntos públicos. Somos los únicos, en efecto, que consideramos al que no participa de estas cosas, no ya un tranquilo, sino un inútil, y nosotros mismos, o bien emitimos nuestro propio juicio, o bien deliberamos rectamente sobre los asuntos públicos, sin considerar las palabras un perjuicio para la acción, sino el no aprender de antemano mediante la palabra antes de pasar de hecho a ejecutar lo que es preciso. Pues también poseemos ventajosamente esto: el ser atrevidos y deliberar especialmente sobre lo que vamos a emprender; en cambio en los otros la ignorancia les da temeridad y la reflexión les implica demora. Podrían ser considerados justamente los de mejor ánimo aquellos que conocen exactamente lo agradable y lo terrible y no por ello se apartan de los peligros. Y en lo que concierne a la virtud nos distinguimos de la mayoría, pues nos procuramos a los amigos, no recibiendo favores sino haciéndolos. Y es que el que otorga el favor es un amigo más seguro para mantener la amistad que le debe aquel a quien se lo hizo, pues el que lo debe es en cambio más débil, ya que sabe que devolverá el favor no gratuitamente sino como si fuera una deuda. Y somos los únicos que sin angustiarnos procuramos a alguien beneficios no tanto por el cálculo del momento oportuno como por la confianza en nuestra libertad.41. Resumiendo, afirmo que la ciudad toda es escuela de Grecia, y me parece que cada ciudadano de entre nosotros podría procurarse en los más variados aspectos una vida completísima con la mayor flexibilidad y encanto. Y que estas cosas no son jactancia retórica del momento actual sino la verdad de los hechos, lo demuestra el poderío de la ciudad, el cual hemos conseguido a partir de este carácter. Efectivamente, es la única ciudad de las actuales que acude a una prueba mayor que su fama, y la única que no provoca en el enemigo que la ataca indignación por lo que sufre, ni reproches en los súbditos, en la idea de que no son gobernados por gentes dignas. Y al habernos procurado un poderío con pruebas más que evidentes y no sin testigos, daremos ocasión de ser admirados a los hombres de ahora y a los venideros, sin necesitar para nada el elogio de Homero ni de ningún otro que nos deleitará de momento con palabras halagadoras, aunque la verdad irá a desmentir su concepción de los hechos; sino que tras haber obligado a todas las tierras y mares a ser accesibles a nuestro arrojo, por todas partes hemos contribuido a fundar recuerdos imperecederos para bien o para mal. Así pues, éstos, considerando justo no ser privados de una tal ciudad, lucharon y murieron noblemente, y es natural que cualquiera de los supervivientes quiera esforzarse en su defensa.42. Esta es la razón por la que me he extendido en lo referente a la ciudad enseñándoles que no disputamos por lo mismo nosotros y quienes no poseen nada de todo esto, y dejando en claro al mismo tiempo con pruebas ejemplares el público elogio sobre quienes ahora hablo. Y de él ya está dicha la parte más importante. Pues las virtudes que en la ciudad he elogiado no son otras que aquellas con que las han adornado estos hombres y otros semejantes, y no son muchos los griegos cuya fama, como la de éstos, sea pareja a lo que hicieron. Y me parece que pone de manifiesto la valía de un hombre, el desenlace que éstos ahora han tenido, al principio sólo mediante indicios, pero luego confirmándola al final. Pues es justo que a quienes son inferiores en otros aspectos se les valore en primer lugar su valentía en defensa de la patria, ya que borrando con lo bueno lo malo reportaron mayor beneficio a la comunidad que lo que la perjudicaron como simples particulares. Y de ellos ninguno flojeó por anteponer el disfrute continuado de la riqueza, ni demoró el peligro por la esperanza de que escapando algún día de su pobreza podría enriquecerse. Por el contrario, consideraron más deseable que todo esto el castigo de los enemigos, y estimando además que éste era el más bello de los riesgos decidieron con él vengar a los enemigos, optando por los peligros, confiando a la esperanza lo incierto de su éxito, estimando digno tener confianza en sí mismos de hecho ante lo que ya tenían ante su vista. Y en ese momento consideraron en más el defenderse y sufrir, que ceder y salvarse; evitaron una fama vergonzosa, y aguantaron el peligro de la acción al precio de sus vidas, y en breve instante de su Fortuna, en el esplendor mismo de su fama más que de su miedo, fenecieron.43. Y así éstos, tales resultaron, de modo en verdad digno a su ciudad. Y preciso es que el resto pidan tener una decisión más firme y no se den por satisfechos de tenerla más cobarde ante los enemigos, viendo su utilidad no sólo de palabra, cosa que cualquiera podría tratar in extenso ante ustedes, que la conocéis igual de bien, mencionando cuántos beneficios hay en vengarse de los enemigos; antes por el contrario, contemplando de hecho cada día el poderío de la ciudad y enamorándose de él, y cuando les parezca que es inmenso, piensen que todo ello lo adquirieron unos hombres osados y que conocían su deber, y que actuaron con pundonor en el momento de la acción; y que si fracasaban al intentar algo no se creían con derecho a privar a la ciudad de su innata audacia, por lo que le brindaron su más bello tributo: dieron, en efecto, su vida por la comunidad, cosechando en particular una alabanza imperecedera y la más célebre tumba: no sólo el lugar en que yacen, sino aquella otra en la que por siempre les sobrevive su gloria en cualquier ocasión que se presente, de dicho o de hecho. Porque de los hombres ilustres tumba es la tierra toda, y no sólo la señala una inscripción sepulcral en su ciudad, sino que incluso en los países extraños pervive el recuerdo que, aun no escrito, está grabado en el alma de cada uno más que en algo material. Imiten ahora a ellos, y considerando que su libertad es su felicidad y su valor su libertad, no se angustien en exceso sobre los peligros de la guerra. Pues no sería justo que escatimaran menos sus vidas los desafortunados (ya que no tienen esperanzas de ventura), sino aquellos otros para quienes hay el peligro de sufrir en su vida un cambio a peor, en cuyo caso sobre todo serían mayores las diferencias si en algo fracasaran. Pues, al menos para un hombre que tenga dignidad, es más doloroso sufrir un daño por propia cobardía que, estando en pleno vigor y lleno de esperanza común, la muerte que llega sin sentirse.44. Por esto precisamente no compadezco a ustedes, los padres de estos de ahora que aquí están presentes, sino que más bien voy a consolarles. Pues ellos saben que han sido educados en las más diversas experiencias. Y la felicidad es haber alcanzado, como éstos, la muerte más honrosa, o el más honroso dolor como ustedes y como aquellos a quienes la vida les calculó por igual el ser feliz y el morir. Y que es difícil convencerles de ello lo sé, pues tendrán múltiples ocasiones de acordarse de ellos en momentos de alegría para otros, como los que antaño también eran su orgullo. Pues la pena no nace de verse privado uno de aquellas cosas buenas que uno no ha probado, sino cuando se ve despojado de algo a lo que estaba acostumbrado. Preciso es tener confianza en la esperanza de nuevos hijos, los que aún están en edad, pues los nuevos que nazcan ayudarán en el plano familiar a acordarse menos de los que ya no viven, y será útil para la ciudad por dos motivos: por no quedar despoblada y por una cuestión de seguridad. Pues no es posible que tomen decisiones equitativas y justas quienes no exponen a sus hijos a que corran peligro como los demás. Y a su vez, cuantos han pasado ya la madurez, consideren su mayor ganancia la época de su vida en que fueron felices, y que ésta presente será breve, y alíviense con la gloria de ellos. Porque las ansias de honores es lo único que no envejece, y en la etapa de la vida menos útil no es el acumular riquezas, como dicen algunos, lo que más agrada, sino el recibir honores.45. Por otra parte, para los hijos o hermanos de éstos que aquí están presentes veo una dura prueba (pues a quien ha muerto todo el mundo suele elogiar) y a duras penas podrían ser considerados, en un exceso de virtud por su parte, no digo iguales sino ligeramente inferiores. Pues para los vivos queda la envidia ante sus adversarios, en cambio lo que no está ante nosotros es honrado con una benevolencia que no tiene rivalidad. Y si debo tener un recuerdo de la virtud de las mujeres que ahora quedarán viudas, lo expresaré todo con una breve indicación. Para ustedes será una gran fama el no ser inferiores a vuestra natural condición, y que entre los hombres se hable lo menos posible de ustedes, sea en tono de elogio o de crítica.46. He pronunciado también yo en este discurso, según la costumbre, cuanto era conveniente, y los ahora enterrados han recibido ya de hecho en parte sus honras; a su vez la ciudad va a criar a expensas públicas a sus hijos hasta la juventud, ofreciendo una útil corona a éstos y a los supervivientes de estos combates. Pues es entre quienes disponen de premios mayores a la virtud donde se dan ciudadanos más nobles. Y ahora, después de haber concluido los lamentos fúnebres, cada cual en honor de los suyos, márchense”.

Historia Bélica

Vasili Grossman en su despacho

Tras el fiasco de ayer espero poder ahuyentar mi dispersión característica y lograr hoy un mínimo de concentración para llevar a buen puerto la entrada de hoy. Y que me perdonen todos los historiadores profesionales, los profesores de historia, los estudiantes de historia; pero hoy voy a volver a jugar a historiador, aún que realmente este más cerca de la perspectiva que plantea el título del poema de Brecht Preguntas de un obrero que lee, pero tengo la necesidad de interrogar a la disciplina y criticar cierta historia que tiene su espacio en las librerias y kioskos de nuestras ciudades. El caso es que ando estos días leyendo Años de Guerra de Vasili Grossman, una obra que recoge alguno de sus relatos dedicados a la Gran Guerra Patriótica, como El pueblo es inmortal y El viejo profesor. Relatos, que aunque no llegan donde lo hace Vida y Destino, aquí se nota la mano de la censura y cierto heroísmo forzado, vuelven a mostrar el pulso narrativo de Grossman y su interés capital por las vidas de las personas en la guerra, algunas de ellas son soldados, incluso soldados ejemplares, pero no dejan de actuar como seres humanos, con motivaciones, defectos y virtudes fácilmente identificables por cualquiera de nosotros.

Así con Vasili Grossman me termina sucediendo lo mismo que cuando leo a  Lev Tolstoi y me pregunto ¿acaso es mejor la novela que la historia para hablar de la guerra real? ¿Es posible que la ficción pueda llegar donde no llega la ciencia? pero sobre todo ¿por qué la guerra?

Ya he indicado en alguna ocasión anterior el gusto del público por la historia de la guerra, y en particular por la historia de la Segunda Guerra Mundial. Como ejemplo se puede poner la colección Memoria Crítica de la prestigiosa editorial Crítica, donde 41 de sus 82 títulos están basados en alguno de sus aspectos (el llamado socialismo real con  13 y el fascismo con  10 monografías cada uno son los otros grandes temas, que también suelen tocar la Segunda Guerra Mundial).

En realidad todo esto habla del retorno (aunque en realidad ya son muchos muchos años) de la historia del acontecimiento y la narración. El estructuralismo, el marxismo (entre otras corrientes) más preocupados por descubrir las estructuras internas, las causas y las consecuencias de las sociedades históricas han visto al acontecimiento con cierta indiferencia. Por ejemplo, Eric Hobsbawm en su magnifica Historia del siglo XX apenas dedica unas lineas a la Segunda Guerra Mundial. Puede resultar chocante, ¿cuantos millones de personas murieron o perdieron algún familiar directo en Europa entre 1939 y 1945? ¿cuantas vieron sus hogares destruidos? ¿cuantas se vieron desplazadas? ¿cuantas sufrieron los rigores del hambre? Es posible que para todos aquellos que vivieron esos años fueran los más significativos de su vida, pero para ciertos historiadores, aquellos más interesados en la historia total, no lo son.

Las calles de Leningrado en otoño de 1941

De todos modos la historia de la guerra, aún como tema secundario, pero tan querido por los lectores, si que es perceptible de afrontarse de nuevas maneras. Me sorprende como a día de hoy editoriales como la británica Osprey, que tiene aquí su puñado de seguidores, sigue empeñada en publicar la historia de los generales. Un ejemplo,sacado casi al azar de uno sus libros dedicados a la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética, uno de los mayores dramas de la historia de la humanidad.

La movilidad alemana dejó clavados a los soviéticos. Partiendo el 1 de octubre, el XIV Cuerpo Panzer avanzó por la derecha y el III Cuerpo Panzer varió a la izquierda, con lo cual cortaron las comunicaciones del Frente Sudoccidental. Con buen tiempo, los hombres de Von Kleist (menos el XLVIII Cuerpo deP anzer, transferido a Guderian después de Kiev) pusieron en grave peligro al 18º Ejército y, en menopr medida, al 9º. El 3 de octubre ambos se retiraban, perseguidos por el decimoprimer Ejército. Dos días después el III Cuerpo Panzer ocupó Melitopol, los grupos Panzer e Y.T. Cherevichenko se hacía cargo del Frente Meridiona. Los ejércitos 9º y 18º fieron destrozados: tuvieron 106.000 prisioneros y perdieron 212 carros y 766 cañones de toda clase. Los alemanes enterraron con honores al jefe del 18º Ejército, Smirnov, y Von manstein volvió a concentrarse en Perekop. Operación Barbarroja (2003). Robert Kirbuchel

Francamente aburrido, de escaso interés, y lo que es peor, inhumano. La guerra convertida en partida de ajedrez, donde los generales despliegan sus ejércitos como piezas. Cosa que por otra parte no tiene demasiada relación con lo que ocurre en la realidad. Los miles y miles de Frich e Ivanes que lucharon, no son más que un número para el historiador de Osprey. Al igual que para el general, el soldado es una cifra que se rinde, avanza, retrocede o simplemente muere. Nada sabemos de lo que es para el soldado “presionar un flanco”, retroceder, marchar, sobrevivir a un bombardeo, llegar y ver el río Dnieper como último lugar para la defensa, buscar en aldea de los asustados campesinos la cena de hoy, o simplemente encontrar un momento para escribir una carta, quizá la última, para sus familiares.

La primera carta venía de Ereván y estaba dirigida a Babadzhanian. Al leer el remite Bogariov vio que era de la esposa de su valiente amigo.

Los jefes de compañia Ovchínikov y Shuleikin seleccionaban con rapidez las cartas mientras decían en voz baja: “Éste está…, éste muerto…, éste está…, éste muerto”, y colocaban las cartas de los muertos en un montocito aparte.

Bogariov recogió la carta de Babadzhanian y se dirigió hacia su tumba. Colocó la carta sobre el túmulo, la cubrió con tierra y pus encima un trozo de metralla. Permaneció largo rato junto a la tumba del jefe de batallón

– ¿Cuándo me llegará a mi tu carta, Lisa?- se pregunto en voz alta. El pueblo inmortal (1942).Vasili Grossman

Es por cosas como esta por la que pienso que la novela se acerca más a la guerra que la historia. Quizá no sólo sea por desinterés del historiador, quizás no encuentre la fuentes que le permitan dar el tono adecuado a la narración. Son miserias de la profesión, supongo. De todas maneras es justo reconocer que hay inquietudes y que la historia bélica y militar se está replanteando desde hace bastante.

El 18 de junio de 1815 se libró una batalla cerca del pueblo belga de Waterloo. Como sabrá cualquiera que haya estudiado la historia británica, el resulatdo de esta batalla fue que un ejército aliado a las órdenes del duque de Wellington, con un apoyo tardío qunque decisivo de las fuerzas prusianas dirigidas por Blücher, derrotó al ejército francés mandado por Napoleón Bonaparte, decidiendo así la suerte de Europa. En los días que siguieron a la batalla, uno de quienes contribuyeron a determinar el destino del continente, el soldado raso William Wheeler, del 51 regimiento de infantería británica, escribió varias cartas a su mujer:

“La batalla de tres días ha concluido. Estoy sano y salvo, que ya es bastante. Ahora, y en cualquier oportunidad, pondré por escrito los detalles el gran acontecimiento, es decir, lo que me fue dado observar… La mañana del 18 de junio amaneció sobre nosotros y nos encontró calados de lluvia, entumecidos y tiritando de frío… El año pasado me reñiste muchas veces por fumar en casa, pero debo decirte que, si no hubiera tenido una buena provisión de tabaco esa noche, habría muerto.”

Wheeler continuaba ofreciendo a su mujer una descripción de la batalla de Waterloo desde una posición peligrosa: la experiencia de soportar el fuego de la artillería francesa, la destrucción de un cuerpo de coraceros enemigos por la descarga de su regimiento, el espectáculo de montones de cadáveres de guardias británicos quemados en las ruinas del castillo de Hougomont, el dinero saqueado al cadáver de un oficial de los húsares franceses, muerto por los disparos de un miembro del destacamento de Wheeler. Los libros de historia nos dicen que Wellington ganó la batalla de Waterloo. En cierto sentido, Wheleer y miles como él la ganaron igualmente. Historia desde Abajo. (1991) Jim Sharpe

Y así debe ser, la llamada Historia desde Abajo ofrece nuevas posibilidades para acceder a la historia de la guerra. La victoria, el heroismo, la épica conviven gracias a esta forma de historia junto a las vilezas de los ganadores y los perdedores; el saqueo, la cobardía, las ejecuciones sumarias, la tortura. Es difícil, por ejemplo, encontrar un libro que cuente el sistema de abastecimiento de un ejército. Por lo poco que sé un ejército en movimiento, tanto en retirada como en ocupación, debe ser lo más parecido a una plaga de langostas. Casí nunca se habla de las “requisas” forzadas, como casi nunca se habla de las levas de los mozos. Reclutar soldados para una guerra, el alistamiento forzoso, las familias campesinas que perdían los brazos para la faena, el marido, el padre, el hijo. Eso también es la guerra, pero no aparece en la guerra de los generales.

Niños juegan en la sitiada Leningrado 1942

Pero el problema persiste para la historia, dice Peter Burke

En el caso concreto de la historia militar, John Keegan ha señalado que la narración tradicional de las batallas es equívoca por “centrarse en los líderes” y por su “reducción de los soldados a peones” y se impone abandonarla. “la historia desde abajo” incluye actualmente la historia de la guerra. lA dificultad de hacerlo podría ilustrarse con el caso del conocido estudio de Cornelius Ryan sobre el Día D. Ryan se dispuso a escribir sobre la guerra de los soldados, más que sobre los generales. Su historia es una prolongación de su obra como corresponsal de guerra: sus fuentes principalmente orales. Su libro transmite muy bien la “sensación” de la batalla en ambos bandos. Es vívido y drámatico -de hecho, está organizado, a la manera de un dram clásico, en torno a las “tres unidades de lugar (Normandía), tiempo (6 de junio de 1944) y acción”-. Por otra parte, el libro está fragmentado en episodios separados. Las experiencias de los distintos participantes no están cohesionadas. La única manera de hacerlas coherentes parece ser la imposición de un esquema desde “arriba”, volviendo así a la guerra de los generales de la que el autor intentaba escapar. El libro de Ryan ilustra el problema más claramente que muchos otros, pero el problema no es sólo suyo. Este tipo de sesgo es quizá inherente a la organización narrativa.  Historia de los Acontecimientos y Renacimiento de la Narración. Peter Burke.

Este problema de perspectiva sí lo resuelven escritores como Tolstoi y Grossmann, pero parece que a los historiadores les cuesta más. Como dice Burke, en las obras de Ryan, Atkinson (Un ejército al manacer) hablan de los soldados pero terminan por tomar el punto de vista de los generales. Son buenas obras, bien escritas, pero terminan por fallar en lo esencial. La guerra es contemplada con cierta benevolencia maniquea. Sin embargo hay otros historiadores como Ronald Fraser que a través de la historia oral  (Recuérdalo tú y recuérdalo a otros) elude directamente la “verdad histórica” para acercarnos a las otras verdades, las subjetivas, las  de los contendientes, estuvieran o no en el frente. La historia se convierte en polifonía y ya no hay una tesis que criba los testimonios en una sola dirección, son muchas las voces las que hablan en una guerra, y muchas veces cuentan cosas que no nos gustan.

En los bosques de Lvov

Como dice Slavoj Zizek dando la vuelta a las palabras de Adorno “Solo es posible la poesía después de Auschwitz”, el filosofo esloveno dice que la representación y reconstrucción del horror a través del realismo y las pretensiones de veracidad, solo pueden desembocar en falsedad, que solo la poesía puede acercarnos a lo que allí paso. No sé si es pertinente la comparación, pero de algún modo siento como Zizek al comparar Si esto es un hombre de Primo Levi con Auschwitz de Lawrence Rees. Si bien es cierto que la obra de Levi es prosa, no puedo si no pensar que Zizek no se equivoca al hablar de sensación de falso de los pretendidos documentales y ensayos realistas.

Termino, todo esto rollo para intentar explicar mi desconfianza hacía la historia militar, un genero menor, pero muy interesante, que todavía tiene mucho que decir, pero que le hacen falta autores, no sé si imaginativos, sensibles o simplemente diferentes. De momento me quedo con los novelones de Grossman o Tolstoi, la sátira de Jaroslav Hasek, o el descarnado Erich Maria Remarque. Todos novelistas

El día después del día del libro.

Regalos del día del libro

Ayer tuve la suerte de que me regalaran dos libros. Y fueron dos auténticas novedades editoriales; Bandera Roja de David Priestland y Estrella Roja de Alexander Bogdánov. Se puede apreciar claramente que fue un día del libro de lo más rojo. Como se suponen que tenían que ser las rosas que no regalé. (Vivo en Cataluña , pero no he conseguido asimilar la tradición floral).

Esta foto rezuma cultura

El día de hoy lo he dedicado a la lectura, que me servido para evitar la primera jornada de playa. He comenzado ojeando Bandera Roja, con el que la Editorial Crítica suma un nuevo título dedicado a la historia del comunismo, en sus lineas “Serie Mayor” o “Memoria Crítica”  encontramos, entre otros, Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000La revolución cultural chinaUn imperio fallidoEl siglo soviéticoHistoria de Rusia en el siglo XX. Se puede decir que para la probablemente más prestigiosa editorial de temas de historia el comunismo es su segundo principal objeto de publicación. El primero, incontestable, es la Segunda Guerra Mundial, cuyas monografías, biografías y enciclopedias copan las estanterías dedicadas al estudio de la historia. A veces echo de menos un Cervantes historiador que escriba una historia total de la Segunda Guerra Mundial y mande poco menos que a la hoguera a todos esos títulos ( Y lo digo yo que buena parte de las entradas de este blog se nutren de la más famosa de las guerras).

El caso es que Bandera Roja, Historia Política y Cultural del Comunismo, por lo que he ojeado y he podido leer, es una gran decepción. Ese intítulo tan pretencioso de “Historía Política y Cultural del Comunismo”, y que condujo a mi erróneo anhelo, es obra del avispado editor, en el original es “Comunism and the Making of  the Modern World” (El Comunismo y la construcción del Mundo Contemporaneo) que ilustra bastante mejor lo que encontramos en sus paginas. O es maquillaje comercial o yo no entiendo todavía que diablos es la Historia Cultural.

Llegar a entender como es posible esta película, "Aquí los amaneceres son tranquilos" creo yo que abre el camino a entender como era la sociedad y cultura soviéticas

Bandera Roja no es un mal libro, a mi juicio compite con ventaja con Camaradas de Robert Service editado por Ediciones B. Ambos relatan la historia del comunismo en el soglo XX desde Moscú a Camboya, pasando por París y Pekín. Si bien el libro de Service es más erudito, Priestland muestra menos necesidad de ajustar cuentas y lo encuentro más simpático, aunque solo sea por atreverse a incluir en el texto a los Monty Python y su “vida de Bryan”.  Pero no deja de ser un manual, bien escrito, formalmente impecable, con las ideas claras y los prejuicios diluidos. Pero no cuenta nada que ya se sepa, y la visión es tan superficial como suele ser la de occidente a la hora de hablar de los otros. Cualquiera que ya haya leído ya, por citar dos libros de la propia editorial crítica, “El imperio fallido” y “El siglo soviético” tendrá una idea más clara de lo que era el funcionamiento político y económico de la Unión Soviética, y  en cuanto a la parte cultural, y aquí disculpo totalmente al autor, habrá que esperar. Seguiré soñando con el día que se publique ese libro donde Mosfilms, Soyuzhmultfilms, Chieburashka, Buratino, Viktor Tsoi, Lena Mogucheva, Valentina tolkunova, Ludmila Sienchina, Fiodor Jitruk,los libros de detectives, los papiroshi, hasta los petardos de Alla Pogucheva y Dean Reed tengan cabida. Ese libro que me explique como una película como “aquí los amanceres son tranquilos” combina sin complejo alguno lo más kitch con lo más épico.

Debate en la cocina. Nixon muestra a Jruschov en Moscú de lo que es capaz Occidente.

No me interesa tanto la cultura que creaba el genio o el creador, esa es más o menos fácil de encontrar, y por lo general era más de más fácil acceso en Occidente que en la Unión Soviética (Tarkovski, ¿Solzhenityn?, Parajanov,…). Me interesa ese libro que me cuente la cultura de la gente de a pie. Y sobre todo me interesa la cultura del “socialismo amortizado” de los años desde Jruschev y Brezhnev cuando la retorica de la revolución y de la segunda guerra mundial, del nacionalismo paso a segundo plano. Cuando se pretendió competir de tú a tú en los mismos términos que imponía occidente, la sociedad del bienestar, la sociedad de la lavadora, el automóvil y el televisor. En esa sociedad la gente veía películas, los niños dibujos animados, se  reunían con los amigos en casas y brindaban con champán ruso. Pero ¿era la misma sociedad que la norteaméricana? Vuelvo a repetir una cita de Jameson que ya utilice para un contexto similar

Que hay una literatura o cultura del Tercer Mundo, es algo que se ha dicho o se ha dado a entender con frecuencia, y probablemente de modo abusivo; que de esto se siga la existencia de una cultura del Primer Mundo es algo que se ha admitido a menudo; pero que hubiera podido concebirse cualquier cosa parecida una cultura del Segundo Mundo es algo que se ha ignorado, si es que no se ha rechazado apasionadamente. Y sin embargo, me parece que la existencia de algo así como una cultura genuinamente socialista, una literatura socialista basada en una formación socialista caracteriológica y pedagógica, es algo que tendrá que reconocerse cada vez más, ahora que han desaparecido de todo el Este Soviético las instituciones y los sistemas de propiedad socialistas (de los que se suponía que una cultura pseudosocialista era una simplisima cubierta idógica y directiva política). empezaremos a descubrir, y de hecho ya lo estamos haciendo, que la gente formada en una sociedad que no es de mercado, ni de consumidores, ni de consumo, no piensa del mismo modo que nosotros. En efecto, si resistimos a la tentación (que resurge por todas partes) de atribuir a tales diferencias a los viejos estereotipos del nacionalismo y de las particularidades étnicas -en este caso, las difrencias debidas a alguna Weltanschauung propiamente eslava- podríamos incluso descubrir los rudimentos y formas nacientes de una nueva forma de cultura socialista, que es enormemente diferente del “realismo socialista” y guarda una relación intima con algún lejano futuro de la historia humana que el resto de nosotros no está en condiciones de anticipar” Las semillas del Tiempo. Pág. 73 Fredric Jameson.

Y de ese futuro con el que ya no tenemos ninguna relación es lo que nos habla el otro libro que ayer me regalaron, Estrella Roja, editado por Nevsky Prospects, una editorial bastante joven, y esta fechada el 19 de febrero de 2010, como ellos mismos señalan, en el 149 aniversario de la abolición de la servidumbre en Rusia, y, si no me equivoco, es el tercer título de los cinco que ya aparecen su catálogo (no se quedan quietos los de Nevsky, desde luego).

Estrella Roja (1908), que de steampunk tiene lo mismo que las obras de Julio Verne, es una novela utópica, al estilo de Erehwon (1872) de Samuel Butler, Looking backward (1888) de Edward Bellamy o Noticias de Ninguna Parte (1890)de William Morris. La novedad es que en esta ocasión la utopía estará en Marte, donde el socialismo lleva tiempo funcionando y un ejemplar militante socialista ruso será invitado a ver los logros de su civilización. Prefiero dedicar una entrada en exclusiva a este librito, me he pegado una panzada a leer, bueno más que a leer, a pensar o intentar dar nombre a las sensaciones que me despertaba el libro. La novela como tal ha envejecido, y se nota, pero despierta un montón de reflexiones, muchas veces contradictorias. Es imposible sentirse como el lector y la sociedad a la que parece que iba destinado esta novela, y han pasado muchas cosas desde entonces. A Bogdánov habría que leerle con esperanza y me parece que esa nos la han robado, y la distancia no favorece la lectura. En cualquier caso, un libro que merece la pena más por cuestiones ajenas a lo que el propio texto cuenta, o esa impresión me ha dado. En cualquier caso Estrella Roja es una de esas piezas de la cultura comunista que tanto he echado en falta en el otro libro, Bandera Roja, o, parafraseando a Oscar Wilde, una región que no debe faltar en ningún mapa de la utopía.

El fondo del aire es rojo. Chris Marker

Acabo de ver un documental en youtube. Uno de esos documentos que se tiene rara ocasión de ver pero que impresionan. “El fondo del aire es rojo”  (1977) de Chris Marker abarca las décadas de los 60 y 70, desde el punto de vista de los principales movimientos sociales y revoluciones que vio el mundo. Lugares como Vietnam, La primavera de Praga, Chile, Cuba, París y su mayo del 68, México y la Plaza de las Tres Culturas… y tanto protagonistas anónimos como celebridades como Brezhnev, Fidel Castro, Jorge Semprún,  “Che” Guevara, Emil Zapotek, etcétera, aparecen en los fotogramas de “El fondo del aire es rojo”. Aunque a buen seguro, y en mi caso, lo que más me ha impresionado son las imágenes de la primavera de Praga. Pero si algo caracteriza a este documental es eso, que impresiona.

Es difícil de sintetizar todo lo que me ha pasado por la cabeza cuando veía el documental de Chris Marker,pero me quedo con la calidad y variedad de todos los testimonios. En su mayoría contextualizares, pero en algún caso, como en el de Jorge Semprún, el testimonio es algo más,  es realmente es un análisis de lo que ocurría en esos momentos, cosa que no se puede decir de algún que otro intelectual, que queriendo o no, caían en el idealismo. En ese sentido es muy significativo, y muy triste, las palabras que incorpora Chris Marker al epilogo 15 años después, en 1993.

Son muchas cosas las que propone y se presentan a comentar, subrayar o cuestionar “El fondo del aire es rojo”, yo, ya digo que acabó de verlo, estoy “asentando” su pesada digestión. Solo quiero remarcar las palabras de Semprún al comenzar el film “En los sesenta, todo cambió. Estábamos saliendo de la Guerra Fría y la revolución de 1917 pertenecía a los museos. Las mentes más brillantes creían que habíamos, por fin, alcanzado la era de la razón. Y el único problema era averiguar cuándo y cómo la humanidad alcanzaría un estándar universal de civilización. Y todo se vino abajo. en Cuba, en China… Pero si hubiera que resumirlo en una palabra esa sería Vietnam.”  Yo no fui espectador de ese momento, sólo lo conozco de libros, películas o músicas variadas. Normalmente lo juzgo con cierta dureza y lo infravaloro. Me temo que tengo que combatir mis prejuicios.

Chris Marker es un ya muy veterano  documentalista francés, entre sus obras tiene un documental sobre la figura de Andrei Tarkovski, que tan sólo en una ocasión realizó una película dramatizada “la Jetée” (1960), muy poco conocida pero que sirvió de inspiración  para  Terry Gilliam y sus “12 Monos”.

Lo mejor es que lo veáis vosotros mismos, ya os interese  la historia en general, en la  guerra fría en particular,  la “nueva izquierda”, los movimientos sociales, los documentales, Chris Marker, curiosos, aburridos de la TV convencional, etcétera, etcétera está, sin duda es una buena inversión de tiempo.

1ª Parte. Las manos frágiles (en formato reproducción, los 10 vídeos se cargaran automáticamente)

2ª Parte. Las manos cortadas (en formato reproducción, los 10 vídeos se cargaran automáticamente)

Morcillas, el tiempo y un viceconsejero de cultura.

Una morcilla acecha (foto extraída de http://newassets.keldelice.com)

Que nadie trate de adivinar el proceso mental que me ha llevado a recordar una película como “Jonás que tendrá 25 años en el 2000”. No por que sea algo complicado si no por alguna que otra circunstancia personal que solo sabe el que suscribe. Es igual, el propósito de este blog, aunque no lo parezca, es llegar a lo universal aunque nazca de lo personal. Y es que en el fondo somos todos muy parecidos.

“Jonás que tendra 25 años en el 2000” forma parte de mi pequeño acervo cultural-personal. La primera vez que tuve noticias de ella data de mis lejanos tiempos de universidad, allí un profesor, Antonio Rivera, nos presento, creo que en alguna jornada dedicada a mayo del 68, la figura del profesor de historia que blandía el cuchillo sobre las morcillas y las cortaba  como quería; tal y como hacemos (¿hacen?) con el tiempo y la historia. La descripción fue tan impactante que busque la película por todas partes, solo pudiendo satisfacer mi curiosidad un poco más tarde en un lugar tan insospechado como es Muxika.

Antonio Rivera Blanco es, junto a Santiago Piquero, lo mejor que me queda de aquellos tiempos. También gracias a Rivera me encontre con los historiadores marxistas británicos. Y no fue Hobsbawm, el impacto vino de Christopher Hill y su maravilloso “El mundo trastornado”. Es una lastima que no haya vuelto a encontrar si no unos pocos libros de historia de semejante calidad. Pero bueno, esa es otra historia.

Hoy en día Antonio Rivera es viceconsejero de cultura del gobierno vasco, si es que no ha dimitido, que todo puede ser y no estoy muy al día de la realidad política del País Vasco, como independiente dentro del grupo parlamentario del PSE. No tengo ni idea de como lo llevara, supongo que mal, ya que si no me equivoco el socialismo de Eibar le despertaba muchas más simpatías que el socialismo vizcaíno (el de Eibar era mucho integrador con el nacionalismo que el intransigente vizcaíno). Pero quiero pensar que es una persona de garantías en un partido tan burocratizado y esclerotizado como es el PSE-PSOE. Y bueno si recomendaba esta película, exigirle cosas en ese sentido no creo que lo acepte mal.

En cualquier caso volví a recordar la  película de Alain Tanner, un film atípico y que reflexiona en voz alta sobre cuestiones que o bien no las planteamos o pasamos de puntillas por ellas. Es una película rodada en 1975  en un contexto de crisis global, como fue la del inicio de los años 70, la crisis del petroleo. Quizás la primera gran crisis que sacudía Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial. No la película no aporta ninguna solución a ninguna crisis, salvo si consideramos como tal un planteamiento “a lo cuaquero”, esto es; no queree saber nada, no participar en nada de un mundo que naufraga.

Una película, en definitiva, de planteamientos quizás discutibles, pero sin duda alguna estimulantes. No huye de las grandes preguntas que a veces nos hacemos y las responde honradamente. Aunque a veces uno no pueda contener la sonrisa irónica ante afirmaciones como “el capitalismo se está colapsando”.  Y, hoy como ayer, la sentencia se puede volver a escuchar. ¿Será ese colapso una cuestión de cifras? ¿Cuanta gente necesitara sufrir lo que no sabemos? ¿Muchos más que entonces? Que el deseo no distorsione el analisis.

Así que, siguiendo la nueva costumbre, he vuelto a subtitular un video. El famoso fragmento del profesor y la morcilla. Como no tengo ni idea de francés, la traducción está hecha del inglés. Además no he podido encontrar el fragmento libre de subtítulos, por lo que el resultado es tan chapucero como marca de la casa.

Yo solo espero que todos los que os atreváis a verlo lo disfrutéis. Y si consideráis oportuna alguna corrección no dudéis en hacerla. Como por ejemplo ese “el tiempo esta sabiendo” por “time is knowing” Que chirría un poco.