Más tetas. Lo politicamente correcto y los juegos de mesa

No es la primera vez que hablo de tetas en este blog. Pero hoy aprovecho esta pequeña y casi abandonada tribuna para dar un tirón de orejas a cierta manera de percibir las cosas que tiende a tener lo que se puede denominar como “nueva izquierda” o lo que es lo mismo, arremeter contra lo politicamente correcto, contra las abstraciones intelectuales que se olvidan de que la izquierda tiene una base real y organica y se dedican a pontificar y establecer nuevas maneras de hablar que serían dignas sucesoras de las disquisiciones teológicas del viejo Bizancio.

En Bizancio discutían sobre el sexo de los ángeles. Ahora discutimos por el sexismo en los juegos de mesa.

Todo viene a cuenta de la entrada de Jugamos Todos, donde arremeten contra un juego Titty Graby lo que es peor contra la repercusión que ha tenido en diferentes blogs y tiendas online. Por lo visto se debe cuidar muy mucho lo que se dice y lo que se vende no vayas a ofender a ninguna inquisición. El caso es que este juego debe ser una copia del Jungle Speed, solo que en lugar de lanzarse los jugadores en pos de un totem es una teta de plastico. Una gamberrada que se aprovecha de la mecanica del jungle speed. Supongo que el plagio es el mismo que existe entre el Trivial Pursuit y sus miles de imitadores.

Pero a los de Jugamos Todos no sólo le fastidia el posible pagio. También les molesta, y mucho, que se juegue con una teta. que haya quien lo encuentre gracioso. Por que por lo visto atenta contra la dignidad de la mujer, la cosifica y la convierte en un objeto. En fin. Cualquiera que vea la teta de plastico del juego vera que que no hay más cera que la arde, que es todo una humorada y que hay que ser muy sensible para ofenderse con el jueguecito.

 El famoso totem de Jungle Speed se ha cambiado por un pecho de mujer de plástico. Los duelos se resuelven, exactamente igual queJungle Speed, a favor de quien tenga más rapidez metiendo mano abalanzándose sobre el pecho de plástico – Risitas por jugar con una teta…  La figura femenina y la mujer como objeto total.

En fin si ahora que todos lo que disfruten tocando tetas, y me señalan que no sólo son hombres, están convirtiendo a la figura femenina en objeto. Si ya te digo que para esta nueva izquierda todo lo que insinue materia y corporalidad ¿se dice así? es condenable. supongo que solo vale la sexualidad desde la mente. Y que miedo me da esta. Sospecho que las perversiones las alberga la mente y no el cuerpo que tiende a conformarse con el viejo uno-dos, uno-dos.

¿Pero que clase de moralidad es esta, que no permite reírse de los lugares habituales del sexo?. ¿Qué clase de puritanismo es este?

Si el jueguecito fuera una apología de las operaciones esteticas de mama, de los implantes de silicona hasta lo compartiría. hay si estaríamos hablando de como se transforma la imagen de la mujer en función de lo que espera del hombre. Pero por abalanzarse sobre un pecho, por estrujar una teta, por mordisquear unos pezones, dios me libre, cada uno se divierte con su cuerpo como le da la gana. Y da igual que tenga unos pechos arrugados como pasas o firmes como el granito.

Pero criticar a un juego donde aparecen unas tetas y encima invocando principios de la izquierda, como la igualdad lo entendería. Así espero que se entienda que lo “de vergüenza” que es como títulan su artículo es exactamente lo que siento, pero no por la aparición del juego si no por el artículo. En última instancia no hace si no confirmar lo que temo. Hay ciertos discursos, el de la nueva izquierda entre ellos, que toman a sus semejantes por imbeciles, los toman por incapaces de ver las cosas como deben verse.

 

En fin a la mierda lo politicamente correcto. Y dejenme decirlo, me gustan las tetas y me gustan las mujeres, pero aún  me gusta más que no me tomen por idiota. Nada más me voy a ver las inmensas tetas de la estanquera de Amarcord.

Perdona ¿Esa teta es tuya?. Busen Memo

Portada del juego "Busen Memo"

Anda este blog en los últimos tiempos como yo,alícaido, casi deprimido, pocas y esporádicas entradas,  casi nunca de juegos de mesa, y, claro está, cada vez menos visitantes.

Así que para animar el cotarro y ganar audiencias perdidas nada mejor que hablar de tetas, o de “domingas”, mamas, “peras”, senos, “aldabas” pechos y ubres. Al fin y al cabo las tetas y la red son la combinación más popular, al menos en lo que a la población masculina se refiere…

¿En que momento empezaron las tetas a formar parte parte de la cultura popular, mejor dicho en que momento alcanzaron la presencia que ahora tienen, donde se pueden encontrar en todas partes, en los periódicos deportivos, en los serios, en los anuncios de televisión, en las cubiertas de los libros, en los escaparates de las farmacias, en las paginas de descargas de series infantiles y por supuesto, en los juegos de mesa? Es dificil decirlo, quizá el merito le corresponda a un tipo, como Hugh Hefner. y su brillante idea comercial de mezclar tetas y artículos de gente seria. Comprar “playboy” era algo más que un soporte para el onanismo, o al menos ofrecía la excusa perfecta. O quizá Hefner tenga que compartir el merito con las actrices pechugonas del neorrealismo italiano, como Sofia Loren, Claudia Cardinale y Gina Lollobrigida.

Supongo que e el camino que  ha recorrido la sociedad en tan sólo 50 años, realmente una velocidad de vértigo, ha influido, y no todas las cosas que han pasado lo han hecho de igual manera,quizá la s más importantes sean la liberación de la mujer, la decadencia del poder eclesiástico sobre la sociedad civil, las innovaciones técnicas y el desarrollo y perfeccionamiento de la publicidad en los mercados.

Y en esas estamos, con las tetas al alcance de la mano,  convertidos en voyeurs (involuntarios o no) en las calles, en las playas, en el sofá de la casa, delante del computador doméstico. Y me siento como Leolo, cuando veía a su joven vecina ganarse unos dolares desnudandose para su abuelo. “enseñame las tetitas” le decía el viejo verde. Y Leolo, confuso, no sabía si le podían más las ganas de vomitar o de hacerse una paja. Y así me siento yo ante el espectáculo del mercado de la carne. Con ganas simultaneas de vomitar y entregarme a la autosatisfacción. Y ya ni siquiera tengo tan claro si mi lugar es del inocente Leolo o del abuelo.

En fin, supongo mis dudas existenciales vienen dadas por motivos que ahora no voy a explicar. Lejos quedan mis tiempos adolescentes y las influencias estúpidas. A las dificultades de colocar mi mano debajo de la blusa de alguna moza (más que dificultades era un quimera) se le unían el visionado de películas tan malas como “El lado oscuro del corazón” que me llevaban a proclamar memeces como “la mujer de senos breves” o teorías tan superficiales, chabacanas y peberes como que una mujer con escaso pecho era la promesa de un estupendo trasero. Pues eso, memeces.

Hasta los antiguos apreciaban los grandes senos.

Lo que me queda claro en todo esto que seguimos siendo mamíferos, que las mamas nos definen como especie, pero curiosamente más como ornamento que como fuente de alimento para los cachorros. Cada vez me encuentro con más testimonios de hembras que han renunciadovoluntariamente a dar el pecho a sus crías. Por puros criterios estéticos. No vaya a ser que se les estríen las tetas y no puedan lucirlas en la playa. Me cuesta entenderlo, de verdad.

En cualquier caso, ya sea por característica de la especie, por pura apariencia, por gustar al macho, por sentirse hembra,  las tetas son un elemento que dictamina la identidad de una mujer como tal. Por eso, y ahora que en mi entorno (no el más inmediato) aparecen palabras como carcinomas, bultos, cancer de mama, entiendo o intento entender, lo que supone enfrentarse a un diagnostico que puede suponer la perdida de un pecho.

Y para terminar, que tengo la sensación de estar metiéndome en camisa de once varas, por supuesto existen juegos de mesa donde las tetas son las protagonistas, incluso uno donde son las únicas y exclusivas protagonistas. (Vaya esto por los que todavía dudan que los juegos de mesa sean capaces de tratar cualquier tema). El juego en cuestión es el Busen Memo un juego simplón, al más puro estilo memory, esos juegos donde los jugadores deben dar la vuelta a las diferentes losetas (o tarjetas) y relacionar las parejas. Sólo que en este caso son tetas, a la teta derecha hay que encontrar la izquierda, y viceversa, el jugador debe guardar en la memoria, el tamaño, la forma, el pezón y encontrar en el marasmo de tetas su correspondiente pareja. Más que la libido este juego estimula la memoria.

Ejemplo de partida al Busen Memo (Foto BGG)

Un juego gamberro, para jugar en muy contadas ocasiones, que tiene su sentido sobre todo la primera vez que se juega, pero que es inofensivo y propicia las carcajadas, y sobre todo, cosifica las tetas y les quita buena parte de la trascendencia que esta sociedad de mercado les ha dado.

Y ya está, espero que está entrada, con tantas vece la palabra teta repetida con todas esas fotos de mamas, me lleve hasta las cumbres de la audiencia. Si de esta manera no lo consigo, ya no sé que me queda por hacer.