Competición, cooperación e historia en Churchill

Churchill es un juego con una mala salud de hierro.

Churchill (GMT games, 2015) es un juego de Mark Herman que representa las conferencias entre las tres grandes líderes de las tres grandes potencias, EEUU, Gran Bretaña Y la URSS, también conocidas por el publico anglosajón como The Big Three durante la Segunda Guerra Mundial.

Churchill es un juego para tres jugadores, donde cada uno de ellos lleva el mando de uno de los tres equipos negociadores intentado lograr no otro objetivo que emerger del fin de la guerra como la Superpotencia que rija el destino y orden del mundo.

Churchill es un juego diferente .Y lo es por varias cosas; en primer lugar  por trasladar a un tablero un tema inedito como son las conferencias de los aliados, y sobre todo por el sistema de juego empleado; los jugadores compiten entre si a la vez que los hacen contra el sistema de juego. No es la primera vez que se ve esto en una mesa de juego, a bote pronto se me ocurren Republica de Roma y Battle Star Galactica, sin embargo como lo hace Churchill lo hace acreedor a juego original y diferente. Un turno o conferencia que delimitara lo que ocurra en los diferentes frentes contra las fuerzas del Eje.

Entonces y a prior, Churchill es un juego temático, diferente e intenso. Si embargo en el conjunto hay alguna que otra pega, sobre todo el horrible sistema de victoria y algunas tematizaciones que chirrían un tanto en un juego diseñado con tanto mimo. Lo peor es que lastran tanto el juego que lo que era una idea magnifica acaba por ser un lo que podía haber sido y no fue.

The Big Three

El juego se presenta así mismo como “coopetitivo” un juego de palabras entre cooperación y competición. La idea que subyace es que los jugadores deben cooperar entre si para acabar con el Eje y a la vez pelear entre ellos obtener la victoria al finalizar la partida. Sin embargo tal idea no es real en el juego. La victoria de alguno de los jugadores se obtiene independientemente de que el eje caiga o no. esto ya nos debía hacer alzar las cejas. Precisamente una de las cosas que tuvieron muy clara The Big Three a lo largo de las conferencias y que se reforzaba con cada una de ellas es la rendición incondicional del Eje, no había otra manera de acabar la guerra. Parece mentira que una cuestión tan fundamental de esas conferencias Mark Herman se la cargue de un plumazo.

Así los jugadores guiados por las condiciones de victoria que plantea el juego desearan ganar la partida desde la competencia con los otros jugadores, nunca desde la cooperación. No hay un solo aliciente a gastar recursos en beneficio de otro jugador, es más tal y como lo veo hoy ocurre todo lo contrario.

Un ejemplo, los jugadores de los EEUU y Reino Unido pueden bloquear al soviético y condenarle a una partida tremendamente aburrida donde su única esperanza sea el fracaso aliado en el Pacífico y conseguir rapiñar la bomba atómica. Esto es así porque el soviético para avanzar en Europa necesita del día D, cosa que se logra avanzando el frente y que exige el gasto de recursos occidentales. Pero ¿para qué hacerlo? condenar al soviético es echar ya un jugador de la partida y poder concentrar los recursos en la conquista de Japón. El que lo consiga del Reino Unido o Estados Unido probablemente se lleve la partida. Recuerdo que el frente del Pacífico, y dando por bueno que Japón no se rinde, puede dar 10 puntos de victoria al yanqui más los 2 del Mediterráneo y el al británico 5 puntos de victoria por el Pacífico más los 5 del Mediterráneo. Abrir el segundo frente en Europa abre el camino al soviético y pelearlo supone desviar recursos del Pácifico.

El soviético lo tiene muy difícil para avanzar sin Día D

Este es un ejemplo estratégico de las cosas que pueden ocurrir siguiendo el juego en beneficio propio. Podrían ser más, es un juego a tres jugadores, con lo que eso supone, circunstancialmente dos jugadores aunaran esfuerzos contra el que se piense que va primero. Pero esto dista mucho del concepto de cooperación y es algo que ocurre en la mayoría, si no en todos, de los juegos competitivos de más de dos jugadores.

Japón puede ser la llave de la victoria en un una partida con el soviético como espectador

Y luego está la otra aberración de la puntuación final. Si al juego no le basta con permitir la victoria si el eje no cae se saca de la manga sustracciones de puntos de victoria para ver si el segundo (incluso el tercero) jugador logra ganar la partida. Hay dos casos:

  • Si el eje no ha sido derrotado, resta 5 puntos de victoria al primero y 3 puntos de victoria al segundo. ¿Por qué? Hay quien dice que esto penaliza al jugador que menos haya cooperado Pero ¿como demonios se sabe esto con los puntos de victoria? Simplemente el juego penaliza al que haya jugado mejor porque sí
  • Si el eje es derrotado. Un pelín más complicado pero igual de arbitrario y sin sentido. Si el jugador con más puntos saca una diferencia de 20 o menos al último gana la partida. Si no fuera el caso y la suma del segundo y del tercero superaran al primero gana el segundo jugador. Una vez más no entiendo el porqué de esta absurda regla. ¿se trata de dar emoción al final de la partida con una moneda al aire?

Supongo que el espíritu de esta regla es condicionar la partida de como jugarlo de manera que nadie quede rezagado y obligar a los jugadores a cooperar. Si esa era la intención el disparo a Mark Herman le sale por la culata, no es nada difícil bloquear la partida, que está no llegue a la derrota total del Eje y que la merma de puntos 5 para el primero, tres para el segundo sea más asumible y un poco más controlable.

No, las condiciones de victoria no ayudan a corregir el gran problema del juego la ausencia de motivación para la cooperación, solo agravan la sensación de que Herman tuvo algo muy grande entre las manos y no terminó de saberlo resolver. Quizás sea imposible. La alternativa propuesta por Chris Farrell, esto es que si el eje no es derrotado todos pierden y que los puntos de victoria permanecen tal cual al final de la partida, si bien me parece mejor no resuelve un gran problema, el del bloqueo. Es totalmente pausible  que un jugador que se vea sin opciones de ganar se dedique a sabotear los esfuerzos de guerra con aquello de “si no gano yo que no gane nadie” que incluso puede ser divertido pero es tan tematicamente decepcionante que puedan contemplarse estas posibilidades propiciadas por el sistema de juego.

¿quién demonios ha seleccionado los integrantes del equipo diplomático soviético?

Luego está la alternativa del metajuego, aquellos jugadores que estén dispuestos a reproducir históricamente lo que ocurrió, que participen del juego sin tensarlo. Pero es muy aburrido, quizá funcione la primera partida, luego reproducir el guión va a dejar de tener su gracia. y precisamente si el juego funciona en sus elementos internos, en la eficacia de la oposición del eje a los jugadores  es por la descoordinación y egoísmo de los mismos. Esto no es el Pandemic cooperar puede acabar con el eje pero arruina la diversión que en principio parecía contener Churchill. O por poner otro ejemplo de porque el metajuego nunca puede disculpar un diseño fallido; en el Senderos de Gloria es habitual leer el reproche de las llamadas “danzas de la muerte” espirales de movimientos combates y gastos de recursos que convierten el juego en algo que no se parece a la Primera Guerra Mundial, la defensa de “pues no las juegues y guíate por el espiritú” no vale, un jugador debe explotar en sus beneficio lo que ofrece el juego, para eso se supone que están los testeos. Constreñirse uno mismo no es una opción.

En definitiva Churchill me parece un juego divertido, muy interesante, que se sale de los caminos trillados tanto por el tema como la manera de afrontarlo, pero que sin embargo no ha sabido resolver el reto de diseño de manera completamente satisfactoria y el juego se queda a medio camino. Un juego que no es lo que dice ser, el reglamento tiene el turno introductorio más falso que he visto nunca, pero sin embargo merece la pena ser jugado; competitivamente por supuesto.

 

 

 

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De Casablanca a Postdam. Las diez conferencias de Churchill

Churchill(GMT Games, 2015, 2017) es un juego atípico, es un juego que trata de reflejar las negociaciones entre los aliados durante las conferencias que se celebraron en la Segunda Guerra Mundial. Casi desconocidas salvo las tres en las que participaron The Big Three, esto es las de Teherán, Yalta y Postdam el juego cubre diez de ellas. Aunque muchas de ellas sean bilaterales, entre americanos y británicos, incluso una de ellas exclusivamente “británica” Y deja de lado otras donde si estuvieron las tres grandes potencias aliadas. ¿por qué incluir la conferencia de Londres de 1944 y no las de Moscú de 1942 y 1943? supongo que sólo Herman, el diseñador, sabe la respuesta.

Conferencia de Casablanca. Nombre clave Symbol. 14 al 24 de enero de 1943.. Una conferencia en la que participaron, Churchill, Rooselvet y los dos líderes que se disputaban el mando de la Francia Libre, Charles de Gaulle y Henri Giraud. Stalin, y con él los soviéticos declinaron su presencia por estar en curso la trascendente batalla de Stalingrado.

Se adaptó la resolución de que el final de la guerra debía resultar en la rendición incondicional del eje, que los aliados occidentales aplazarían el desembarco en Francia invadiendo primero Italia y por supuesto, quien ostentaría el liderazgo de la Francia Libre.

Conferencia de Washington. Nombre clave Trident. 12 al 25 de mayo de 1943. Conferencia bilateral entre las delegaciones británica y norteamericana, encabezadas por Churchill y Rooselvet respectivamente.

Se confirman los acuerdos de Casablanca, se acepta la sugerencia británica de la invasión de de Sicilia y posponer la invasión de Francia, se decide seguir ayudar a China con una ofensiva en Birmania, y hacer todo lo posible para que Stalin declare la guerra a Japón.

Conferencia de Quebec. Nombre clave Quadrant. 17 al 24 de agosto de 1943. Una vez más una conferencia angloamericana con el soporte testimonial del anfitrión, Canadá. Stalin desatendió la invitación alegando razones militares y ninguna delegación soviética estuvo presente.

Se acordó invadir Italia, iniciar los planes de overlord y apareció la bomba atómica sobre la mesa. Británicos y estadounidenses pactaron no usar la bomba contra su aliado ni contra terceros sin el consentimiento del otro.

Conferencia del Cairo. Nombre clave Sextant. Del 22 al 26 de noviembre de 1943. En ell participaron Rooselvet, Churchill y Chang Kai Chek, en representación de China. Stalin fue invitado pero  lo rechazó por  la presencia del líder chino. Los soviéticos aún mantenían vigentes su pacto de no agresión con Japón y querían mantener íntegros su esfuerzos sobre la Alemania nazi.

Fue una conferencia que verso sobre todo sobre la Guerra en el Pacifico. Se garantizó la futura independencia de Corea y que tras la derrota de Japón el mapa de Asia retrocedería a las fronteras de 1914.

Conferencia de Teheran. Nombre clave Eureka. Del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 1943. La primera ocasión en que the big three, Churchill, Stalin y Rooselvet, se reunieron. En estos momentos ya la guerra parece claro que se va a ganar, que es cuestión de mantener el esfuerzo de guerra.

En la conferencia los soviéticos consiguen la promesa de que el anhelado segundo frente se abrirá en 1944  que Polonia caerá del lado soviético una vez terminada la guerra y que se apoyará a los partisanos de los Balcanes.

Los aliados declaran la continuación de la colaboración absoluta y el soporte mutuo de sus respectivos regímenes. Sin embrago hay un gran perdedor, Churchill, que ha visto que sus ambiciones, las ambiciones del Imperio Británico, la de asegurar el Mediterráneo, la de mantener un pasillo hasta la India han sido golpeadas al apoyar Rooselvet todas las propuestas del victorioso Stalin.

Conferencia de Londres. Conferencia de los primeros ministros de la Commonwealth, 1 al 16 de mayo de 1944. Una conferencia decididamente menor, casi unilateral, en la que solo participaron los britanicos y los primeros ministros de los dominios, excepto el irlandés. Básicamente se adhieren a la Declaración de Moscú, promulgada en la Tercera Conferencia de Moscú de noviembre de 1943, conferencia esta que misteriosamente no aparece en el juego.

Segunda Conferencia de Quebec. Nombre clave Octagon, 12 al 16 de septiembre de 1944. Conferencia bilateral de británicos y norteamericanos. Se trato el reparto y zonas de ocupación de Alemania, la prorroga del lend lease a Gran Bretaña y el desempeño de la Royal Navy en el Pacifico.

Cuarta Conferencia de Moscú. Nombre clave Tolstoi. 9 a 14 de octubre de 1944. Fue una reunión trilateral con la presencia de Stalin y Churchill pero no Rooselvet, quien delegó en el embajador en Moscú, Averell Harriman y mayor John Rusell Deane los esfuerzos americanos.

Se trató la entrada en guerra de la URSS contra Japón, el futuro de los Balcanes, y el regreso a la Unión Soviética de todos los prisioneros soviéticos liberados por los occidentales.

Los americanos se excluyeron del pacto de los porcentajes entre británicos y soviéticos, donde cada potencia se asignaba un porcentaje de influencia en algunos países europeos. Para los incrédulos, la idea fue de Churchill, no de Stalin.

Conferencia de Yalta. Nombre clave Argonauta. 4 al 11 de febrero de 1945. La conferencia estrella de la Segunda Guerra Mundial. El fin de Alemania es inminente y Stalin se reúne con los lideres  occidentales en los palacios de verano de Yalta. Una orgía de caviar y alcohol (los soviéticos dispusieron 5.000 botellas de vino, 5132 de vodka,  6000 de cerveza y 2190 de cognac), sirven para que un eufórico Stalin garantice sus puntos de vista sobre un enfermo Rooselvet y un cada vez más agrio Churchill que empieza a vislumbrar el nuevo orden que se avecina donde el Imperio Britanico no tendrá cabida. Bueno, no tan agrio, cuenta la leyenda que Churchill, amante de los espirituosos daba cuenta de dos botellas diarias de coñac.

Aquí los acuerdos ya empiezan a girar claramente más que a coordinar esfuerzos de guerra a clarificar el nuevo orden mundial, entre otras muchas cosas se germina el nacimiento de la Naciones Unidas, y se acota cada vez más las llamadas esferas de influencia. También se consigue el compromiso de que la Unión Soviética, una vez derrotada Alemania, declarara la guerra japón, obteniendo las islas Kuriles entre otros incentivos.

Conferencia de Postdam. Nombre clave Terminal. 17 de julio a a 2 de agosto de 1945. La última de las tres conferencias que asistieron los llamados The Big Three, aunque Truman suplía al ya fallecido Rooselvet y en plena conferencia Attlee suplía al derrotado en las urnas Winston Churchill.

Se certificó la desmilitarización y desnazificación de Alemania, se fijaron su nuevas fronteras y se reubicó a las minorías alemanas presentes en Polonia, Checoslovaquia y Hungría.

Y se acordó lanzar un ultimátum a japón, aunque Truman ocultó la amenaza de la bomba atómica.

Lista de Conferencias  Aliadas en la Segunda Guerra Mundial

La conferencia de Yalta contada por los rusos