Juegos de mesa. Un producto cultural (3ª Parte)

Los artefactos culturales tienen un valor simbólico, definen identidades, proporcionan prestigio y fama, dan empleo, informan y entretienen. Y, sobre todo, nos ayudan a pasar el tiempo. El hecho de que deba emplearse tanto esfuerzo en la procura de algo aparentemente tan trivial -trivial al menos si lo comparamos con asuntos de peso, como la guerra y la paz, la lucha contra las enfermedades y la obtención de alimento y cobijo- es el sello de la civilización.

Donald Sasoon

Volvemos a la carga con el tema estrella de la última semana, los juegos de mesa como producto cultural. En principio lo que más preocupaba eran cuestiones semánticas, incluso barajaba la idea -que de momento no descarto definitivamente- de enviar un cuetionario a diferentes blogs propios y ajenos al mundo de los juegos de mesa, tratando de saber  si consideraban como un producto cultural a los mismos.

Por otro lado necesitaba dar mi propia definición de los mismos. Con los juegos de mesa, con su definición, me pasa como con la ciencia ficción, termino amplio, rico pero que como etiqueta queda un poco a gusto del consumidor. Afortunadamente para todos renuncio a darla, por lo menos hasta que no me lea Dialéctica de la ilustración de Thedor Adorno, solo decir que muy a mi pesar debo reconocer la condición posmoderna de todo ese debate sobre lo cultural, como termino, o lo de juego como artefacto o como acción, que conlleva a una confusión entre los que hemos opinado en la bsk en el hilo dedicado a este tema.


Y lo que me ha librado del colapso ha sido la feliz idea de dirigirme al Ministerio de Cultura (así con mayúsculas) para saber si por lo menos allí encontraba una definición satisfactoria de cultura, o de industria cultural, o de producto cultural. No halle nada de eso, pero si un montón de información estimulante, incluida una humorística “encuesta sobre los hábitos y costumbres  culturales” de los españoles. Allí pude comprobar que el Ministerio de Cultura (con mayúsculas) considera como actividad cultural escuchar musica en directo o reproducida mecanicamente, ir a los toros, visitar un yacimiento, pasarse por el museo, leer casi cualquier cosa -no aparecen las facturas-, la televisión, el cine, el teatro etc. Pero no, no aparecían los juegos de mesa como actividad cultural. Lo que me pareció muy mal es esa curiosa distinción que hacían con las revistas, por lo visto las hay culturales y las hay que no lo son. Pero en cualquier caso incluso leyendo una revista no cultural estaremos incurriendo en una actividad cultural. Con lo que deduzco o bien la cultura no la da la el producto en si, o bien estan tan perdidos como yo a la hora de categorizar a un producto como cultural o no.


Visto que las costumbres y actividades no me eran propicias, consulte la base de datos para ver cuales son los productos culturales que se exportan desde nuestro país o a nuestro país. Estos son:

  • Audiovisuales: películas, discos y cintas
  • Libros y prensa: libros, diarios y revistas
  • Artes plasticas: Pintura, grabados, esculturas y antigüedades
  • Música: Musica manuscrita e instrumentos

Lo cierto es que estás estadisticas son del curso 2006/2007 recientemente se han incorporado la industria del video juego, ahora vamos con ello, y parece que va a hacerlo la industria de la moda al selecto club de industrias culturales.

Pero todavía quedaba lo mejor, la sección enlaces de interes del Ministerio de Cultura (así con mayusculas) proporciona 2 links a concepto de industrias culturales.


Mi decepción fue tan grande como mi sonrisa sarcastica cuando comprobe que uno de los enlaces no funcionaba:



y el otro, el otro convirtió mi sonrisa sardónica en puro regocijo, mejor lo veís por vosotros mismos.

Vamos que si me diera por ser de esos de las conspiraciones, pensaría que el ministerio me oculta algo sobre las industrias culturales, aunque más bien piense que son tan chapuceros como Mortadelo y Filemón, los dos grandes agentes de información.

Descartado el Ministerio de Cultura (con mayusculas, observese) como fuente de información, aunque no como fuente de humor, probe con un resultado de mis pesquisas (gracias San Google); tenía noticia ahora,de un extraodinario suceso, el pasado 25 de marzo el congreso de los diputados aprobó la consideración de industria cultural para la industria del video juego.

Lo cierto es que esa noticia que me viene al pelo y  debe ser analizada un poco más permorizadamente. Pero en la proxima entrega de este serial. El humor no debe ser concentrado en una única entrada.

Juegos de mesa. Un producto cultura. Primera parte

Juegos de mesa. Un producto cultural. Segunda Parte




Juegos de mesa. Un producto cultural (2ª parte)

Es hora de continuar con lo que ayer emprendimos, pero antes dos puntualizaciones; en primer lugar la entrada de ayer ha tenido una repercusión inesperada, más de 200 visitas al blog, y un hilo descacharrante, per también agotador, en la bsk, un gran foro sobre los juegos de mesa y afines, donde y ,como anecdota ,el juego repetido hasta la saciedad ha sido el mítico tragabolas. Y en segundo lugar, constatar lo mal que explico, o mi escaso poder de convición, que no han conseguido elevar (o rebajar según se mire) al tragabolas a la condición de producto cultural.

Y es que parece que la palabra cultura es objeto de controversia, tiene unos matices y, sobre todo, un prestigio que hace muy díficil a según que productos merecedores de la etiqueta de cultural. Pero yo ayer me fijaba el proposito de considerar a los juegos de mesa merecedores de esa categoria, sin entrar a juzgar en ningún momento la calidad como juego, o su ausencia, de cualquiera de ellos. Como no se me ocurriría decir que determinado libro de determinado autor no es un producto cultural por que responde a un estudio de mercado y esta mal escrito.

La colección de Schoringer de mudanza (juegos de costa Rica) foto tomada de la BGG

En los juegos de mesa como en los libros, las películas o la televisión hay de todo y para todos los gustos, aunque por supuesto abunda la morralla. No en vano están sujetos a las mismas presiones del mercado, salvo por una cuestión muy importante, existe un alto porcentaje de aficionados dedican su tiempo a esto, lo que hace que a veces entre más en el terreno de la artesania que de la industria.

Pero continuo con una reflexión más de Donald Sasoon:

“la cultura guarda relación con el dinero, pero no sólo con el dienro. La cultura puede ser fuente de placer y deprestigio. Ésta es la razón de que ciertas personas prefieran ser escritores antes que contables, y de que a algunos editores les guste más publicar libros que fabricar destornilladores, pese a que muchos de ellos podrían hacer mucho más dinero si se dedicaran a la contabilidad o la fabricación de destornilladores”

Ayer lo dejabamos citando a algunas de las principales editoriales de este país, mi corazón me dice que se tienen que sentir plenamente identificados con estas lineas, por que si no no se entiende.

“El mundo de la producción cultural se halla rodeado por una considerable cantidad de riesgos. LAs películas, tan caras, son una operación e elevado riesgo, pero también lo es dedicarse a escribir novelas. Los productores de cine empiezan con una idea, mientras que los editores intervienen en una fase posterior, ya que proceden a selccionar una obra de entre el gran número de las que aún no han sido publicadas, aunque con frecuencia se encuentren ya escritas. ¿lograraran vender el suficiente número de ejemplares como para obtener beneficios? ësa es su apuesta. Son considerables los gastos que conlleva la producción de un sólo ejemplar: hay que corregir, maquetar e imprimir el libro, para luego coemrcializarlo y distribuirlo. De todas las novelas que se publican, sólo lagunas obtienen beneficios y de éstas, son muy pocas  las que generan enormes ganancias. Unas proporcionan un rendimiento a corto plazo, otras a largo plazo, cuando la inmortalidad llama a las puertas del autor, ya muerto, e incluso hay otras que dan réditos en metalico a generaciones de editores”

Y probablemente sea esta la clave del mercado cultural, una tarta muy apetecible que puede dejar mucho dinero pero que es casi imposible saber como llegar a ella. Editar un juego, como editar un libro, es un salto al vacio.

Y eso si hablamos de editores por que aún es peor el mundo del autor. Un mercado tan pequeño como el español parece que no permite apuestas arriesgadas, aunque a veces sucede, vease el España 1936 de Antonio Catalán y editado por Devir. Pero en general el autor debe conformarse con pasear sus obras por internet y conseguir que un puñado de los aficionados más entusiastas se descarguen los archivos e impriman sus juegos en casa. En España no hay ningún diseñador de juegos profesional, aunque bueno pocos hay en el mundo se me ocurren ahora mismo Knizia, Wallace, Kramer y para de contar.

Como en tantos otros ambitos culturales, el mundo de los juegos de mesa sufre eso de “muchos serán los llamados y pocos los elegidos”. Sasson en “Cultura” afirma que muchos de los escritores de literatura infantil ingleses fracasan, aún siendo uno de los sectores con mayor número de ventas. Cifras escalofriantes, en el 2004 un 7%, todas mujeres, no cobraron nada por sus obras, el 49 5 menos de 15.000 libras, el 26% entre 15.000 y 30.000, el 17 % más de 30.000, entre ellos J.K. Rowling, la autora de Harry Potter la mujer más rica del Reino Unido.

Así no es de extrañar el panico de las madres cuando sus hijas les dicen “quiero ser artista”. Ya digo yo que si mi hijo me dice “quiero ser diseñador de juegos de mesa” le mando a la mili para que vea lo que es la vida.

Empiezo a recordar las palabras  de Borat sobre la díficultad de leer este blog, por lo obscuro, el formato y mi peculiar estilo. Voy terminando pués, quizá finalice abruptamente, no sé si se habran dado los datos suficientes como para poder ver a los juegos de mesa como un producto cultural, tan noble o tan plebeyo, como cualquier otro.  Siento que me dejo un montón de aspectos sobre los quería hablar. Quién sabé quizá esto tenga una tercera entrega y al fin y al cabo esto es un blog y tengo todo el espacio que quiera.

Aunque los seriales hace tiempo que dejaron de estar de moda.

edito ahora sé que va a haber 3 entrega, lo que no sé es cuando por que lo que más necesito en estos momento es aclarar mis ideas y saber exactamente que es lo que quiero contar. Espero que no suponga molestia.

Juegos de mesa. Un producto cultural 1ª Parte

Juegos de mesa. Un producto cultural 3ª Parte