Foro de las Industrias Culturales. Barcelona 2010

Aleksey Zhavsky. La historía del arte narrativo (1920)

Artículo 16 de la Declaración Universal de la Unesco. Garantizar la protección del derecho de autor y los derechos con él relacionados, con miras a fomentar el desarrollo de la creatividad contemporánea y una remuneración justa de la labor creativa, defendiendo al mismo tiempo el derecho público de acceso a la cultura, de conformidad con el Artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Artículo 27 de los Derchos Humanos:

  • 1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
  • 2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

En estos momentos se está celebrando en Barcelona, el “Foro de las Industrias Culturales”, organizado por el Ministerio de Cultura y La Comisión Europea. Diversas personalidades del mundo de la divulgación, opinión, cultura y de la política se dan cita el 29 y 30 de mayo en Llotja de Mar en un foro que sirve como entrante a la reunión del 31 de marzo en Barcelona de los ministros de Cultura de los paises que conforman la Unión Europea. A esa reunión se la denomina “encuentro informal”  de ministros (yo pasaba por allí…) por lo que es de prever que no se tome ninguna medida inmediata, pero si que se den pasos para el futuro más inmediato.

Miremoslo por el lado bueno. Siempre habrá alternativas para el ocio y la cultura

Ayer habría el Foro como anfitriona  Sinde, la ministra del ramo en España, y lo hacía en un discurso, bastante vacío por cierto, donde hablaba vagamente de nuevos modelos, de la importancia de la cultura como pilar de la unión europea (sic) y sobre todo presentaba la nueva ley española sobre los contenidos digitales y su distribución como un logro de la legislación española a la hora de garantizar “que no se desperdicie el esfuerzo y el talento”.

Aquí el vídeo de la presentación del foro, por supuesto “pirata”, y la pena que da ver hablando a una burócrata y no a una entusiasta de la cultura.

Los derechos de autor, y la propiedad intelectual sobre los contenidos, ese va a ser el caballo de batalla de este foro. Desconozco los puntos de vista de los asistentes. Pero si la posición de nuestro gobierno y siguen golpeándose, y de que manera, con la misma piedra. Han reducido la cultura ha la gestión de derechos de autor. Un modelo de gestión que sirvió a una realidad histórica que me parece ya difunta.

Es cierto que tanto en la defensa como en el ataque a los derechos de autores normalmente se encuentran intereses creados y no se analiza como debiera la cuestión. Tal y como lo veo yo, no se trata de eliminar los derechos de autor, si no de universalizarlos, de hacer a cualquier productor en la modalidad que fuese y del bien que fuera acreedor a los mismos, pero bueno esa es otra historia.

Ya hablamos en su momento y en este mismo blog de los muy etéreos criterios que tiene el ministerio a la hora de calificar a algo como cultura, poníamos como grandes ejemplos; primero, como en su encuesta de hábitos culturales consideraba un habito cultural leer el Marca pero el Marca mismo no era un producto cultural, y segundo, el muy curioso método para calificar a  una industria como cultural o no, básicamente la Comisión de Cultura del parlamento da el o.k. a una proposición hecha por el lobby de turno. El año pasado la industria del vídeo-juego consiguió el reconocimiento como industria cultural por el parlamento, lo que implica que desde el productor, el editor, el distribuidor y el tendero gozaran de beneficios fiscales y crediticios que otras industrias no tienen. Todo ello por el carácter singular que merece a ojos de todo la Cultura. Por cierto me puse en contacto con los diputados, de todos los partidos, que componen la Comisión de Cultura pidiéndoles la consideración de Industria Cultural para los juegos de mesa. Como ciudadano, como consumidor que agradecería en su bolsillo que el IVA bajara del 16% al 4 %. Pero la comisión no atiende a ciudadanos, debe ser un lobby el que presente  un informe mascado donde ellos digan sí o no. Ellos no van a resolver las inquietudes de un ciudadano, ni mucho menos bajar a la calle para saber cuales son.

Así hoy vemos como la moda de Alta Costura, un lujo al alcance de muy pocos, goza de reconocimiento cultural, cosa que no pasa, por ejemplo, con los juegos de mesa.

Estos niños juegan, pero pierden el tiempo, no es cultura, mejor que jueguen con el PC.

Pero me he desviado del tema, lo que yo quería decir a Sinde, o recordarla mejor dicho, es que como ministra de Cultura, lo que debiera primar en su labor es el acceso universal a la Cultura. Y le voy a poner un ejemplo. De una industria cultural tan prestigiosa como es la del libro.

La historia de las industrias culturales es reciente, antes del siglo XVIII a penas si encontramos algunos testimonios de la misma en Inglaterra y Francia. Básicamente el libro era un producto caro lujosamente editado y destinado a las clases que sabían leer y con unos temas muy definidos.

Pero esto cambió, la necesidad de ampliar el mercado llevó a los editores a crear las asociaciones de lectores y bibliotecas de préstamo donde los lectores alquilaban los libros. esta medida amplio el mercado, nuevas clases burguesas y alfabetizadas accedían a los libros, y a cambio de una guinea podían leer. Y con los nuevos lectores llegaron nuevos temas.

La revolución industrial propició el abaratamiento del papel, con lo que los libros fueron más baratos todavía. Y con ello se rebajó el coste de producción. Pero los autores, y eso que los derechos de autor ya estaban vigentes en países como Inglaterra, seguían siendo unos muertos de hambre. Lo que hacía que generalmente los autores fueran personas con otra fuente de ingresos principal, como los aristócratas.

Lectura a "viva voz". Uno pagaba, muchos leían. Eran otros tiempos.

Pero todo el modelo cambió, las nuevas corrientes democráticas propiciaron la alfabetización general y la aparición de las bibliotecas públicas, los libros se prestaban ahora gratis. Junto a ello, los editores de mentalidad más moderna crearon el “libro barato” o “libro de bolsillo” De repente un mercado enorme de consumidores de cultura apareció. Y los autores empezaron a prosperar. Más bien aquellos que sabían conectar con el gusto del público. Muchos se llevaron las manos a la cabeza, pero el público no compra productos caros ni aburridos.

Hoy en día la biblioteca es un espacio central de cada ciudad y por así decirlo uno de los estandartes de la vinculación entre estado y cultura. Todos y cada uno de los municipios tienen (o

El estado asegura cultura gratuíta para todos.

desean tener) un centro cultural equipado con las ultimas tecnologías donde distribuir gratuitamente la cultura a sus vecinos.

Pero la revolución de Internet ha creado un nuevo espacio, el estado debiera crear su propio centro difusor de cultura gratuito, siempre teniendo presente la idea de alfabetización y acceso a la cultura. A cualquier forma de cultura. Me parece bien que regule el comercio cultural en la red, pero que Sinde no olvide que estos otros son los principios básicos de su Ministerio.

Si quiere definir a ese espacio virtual como “Biblioteca Pública virtual” que lo haga, pero que haga algo en ese sentido. Por ejemplo yo echo de menos en la página web del Ministerio un listado con todas la imágenes, películas, textos. partituras, etc que están liberados en la red de derechos de autor. Uno debe buscar mucho tiempo para averiguar si tal cartel está sujeto  o no a derechos de autor. No digo que sea fácil, pero desde luego medios tiene para hacerlo.

Con todo esto lo que quiero recordar a Sinde es que la Cultura es una cuestión material, que como tal evoluciona, en todas su formas, desde la creación, la elaboración y el consumo de la misma, y que puede ser regulado en parte, que la ideología en la Cultura solo sirve para la forma que tome la misma, y nunca debe esconder sus actuaciones en términos pretendidamente ideológicos. En definitiva Sinde se empeña en agitar los derechos del autor y su defensa como estandarte de su campaña y de sus decisiones, pero mientras no acompañe a sus discursos de otras lineas de actuación yo continuare pensando lo que la mayoria, que Sinde no hace sino dar cobertura a intereses ajenos al del ciudadano.